29 de julio de 2011
Estábamos a 450 kms de Zamora y el viaje llegaba a su fin. Aunque por un lado nos daba pena que se terminase, por otro, teníamos ganas de volver a casa, a nuestra cómoda cama, nuestro mullido sofá y nuestros hábitos alimenticios.
Esa mañana a las 9.15 salimos del hotel ETH. Como curiosidad, durante el desayuno nos encontramos con una pareja que se había alojado en el hotel Sidorme Granada esa Semana Santa del 2011 y con la cual habíamos coincidido, también desayunando, durante un par de días. La verdad es que el mundo es un pañuelo.
Antes de partir necesitábamos repostar pero, cual fue nuestra sorpresa cuando vimos que había cola en los surtidores de todas las gasolineras que dejábamos atrás. Era viernes, operación retorno para aquellos que habíamos cogido vacaciones en julio y operación salida para los que comenzaban sus vacaciones en agosto. Así que, estiramos un poco la gasolina y finalmente paramos en una gasolinera que se encontraba lo suficientemente apartada de la autovía para que apenas hubiera gente.
Durante el trayecto paramos dos veces más a repostar, haciendo pausas cada 150-175 kms para estirar un poco las piernas y descansar. La última parada fue en una gasolinera que se encuentra en la salida 64 de la A-62 a la altura de Torquemada (Palencia) en dirección a Zamora y que, desde hace un tiempo, es parada obligatoria en nuestros viajes de paso por el lugar. Es un área de servicio grande, cuenta con un buen buffet y tiene buenos servicios.
Tras la parada pusimos rumbo de nuevo, ya no habría más descansos hasta llegar a Zamora. Finalmente, sobre las 14.00 horas llegamos a casa. Comimos, dormimos una merecida siesta y, el resto de la tarde la pasamos haciendo la compra y recogiendo el equipaje.
Habíamos calculado el viaje para llegar a casa un viernes y tener todo el fin de semana para descansar y… ¡Buena falta nos hacía!, ya que durante estos 22 días habíamos hecho un total de 7.630 kms.
Gastos del día:
Gasolina: 47,66 €
Peajes: 22,39 €
Por si alguien tiene curiosidad sobre el coste que puede tener un viaje de estas características, aquí os dejo un resumen de gastos:
Hoteles: 1.674,74 €.
Gasolina: 757,75 €
Peajes: 267,94 €
Comida: 265,08 €
Ocio: 1.351,02 €
Varios: 476,09 €
TOTAL: 4.792,72 €.
Durante nuestra estancia nos alojamos en un total de 13 hoteles. En Alemania o Francia los alojamientos fueron con diferencia mucho más baratos que en Suiza, donde la media de un hotel de lo más sencillo era de 100 € la noche.
En cuento a gasolina hay que tener en cuenta que el precio del combustible en Suiza, Alemania y Francia es muy superior que en España, entre 0,20 y 0,35 €/litro más caro.
Los peajes en algunos casos se pueden evitar pero, no todas las carreteras alternativas son buenas ni tan rápidas y, generalmente suele compensar pagar algo más pero ganar tiempo. La mayoría de gastos en peajes son por Francia, ya que en Alemania las autopistas son gratuitas y en Suiza solo se pagan 38 € por la vignette.
En comida la verdad es que siempre gastamos muy poco porque, como solemos llevar numerosos blisters de embutido de casa, hacemos compra en los supermercados, tiramos de McDonald´s y Burguer Kings y, no hacemos para nada turismo gastronómico, el apartado comida siempre queda un poco cutre. Bueno, también hay que decir que, salvo en un hotel, en todos los demás teníamos desayuno incluido.
El apartado ocio es muy elevado porque incluye las entradas al circuito de Sachsenring (198 €), la excursión al Jungfrau (295,82 €), y especialmente los gastos que supuso visitar el circuito de Nürburgring, alquilando un coche para entrar en él (425 €) y el Racetaxi con Sabine Smith (400 €).
En el apartado ocio están incluidos gastos de cajero, regalos o souvenirs, gastos de taller y algún que otro parking.
Conclusiones: Viajar sale caro, muy caro, pero es inmensamente gratificante y aporta infinidad de experiencias y aventuras. Si alguien tiene ganas de conocer Suiza o alguno de los lugares que visitamos durante nuestro viaje por estas tierras que no se lo piense porque le va a encantar y merece muchísimo la pena.
Como todo, siempre se pueden recortar gastos, especialmente en alojamientos, donde existe la alternativa del camping. En cuanto a transporte, el viaje hubiera sido más económico si hubiéramos cogido un avión y nos hubiéramos movido en transporte público pero, muchísimo más aburrido. El vehículo propio resulta costoso, ya no solo en gasolina y peajes, sino en mantenimiento pero, sin duda da mucha más libertad. Asimismo, hacer este viaje en moto es con diferencia la manera más divertida, ya que las carreteras, especialmente en Suiza, parecen hechas por y para las motos. Además, es una de las rutas que todo motorista sueña con hacer algún día.
Y con esta entrada doy por finalizado el viaje a Suiza ¿Próximo destino en moto? No lo se, pero a Suso 7.000 kms le supieron a poco...
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