28 de julio de 2011
Sobre las 9.15 de la mañana estábamos en la carretera poniendo rumbo a Zamora en nuestra segundo día de tránsito. Teníamos por delante una etapa de 620 kms hasta Irún pero, ésta se hizo un poco más larga de lo previsto porque hicimos una parada en Carcassonne, una bonita ciudad medieval fortificada considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Antes de llegar a Carcassonne paramos a repostar, ya que la CBF 600 no aguanta más de 200 kms con un depósito y menos por autopista, donde la velocidad siempre es mayor. Tras el repostaje llegamos a la ciudadela, cuyo conjunto monumental está en un excelente estado de conservación.
En los alrededores de la Cité hay varios parkings de pago para coches y caravanas pero, para las motos existe una zona acotada de aparcamiento gratuito. Como alternativa, en la ciudad baja existen zonas de aparcamiento libre.
Como Suso no iba a recorrer la ciudadela porque la caminata le suponía un gran esfuerzo decidimos coger un tren turístico que había en la entrada principal, la Puerta de Narbona, y que recorría el contorno de ésta bordeando las murallas. La ciudadela consta de 52 torres y 2 murallas concéntricas que hacen un total de 3 kms de recinto amurallado. El camino que la bordea se puede hacer perfectamente caminando y, sin duda, si no tenéis problemas de movilidad es la mejor opción, ya que la ruta con el tren turístico fue realmente floja.
El precio por persona fue de 7 € y tuvimos una audioguía en español que nos fue describiendo la ciudad, contando su historia y peculiaridades. Eso sí, tengo que decir que la voz de la grabación era realmente sosa y desganada.
Una vez regresamos Suso se quedó descansando a la sombra, viendo gente pasar, que siempre entretiene bastante, sobretodo si hay mucha como era el caso, además de echando una pequeña siesta. Mientras tanto, yo me despojé de la pesada ropa de la moto y me fui a dar un paseo por el interior de la ciudadela.
El sistema de defensa de Carcassonne es, debido a sus dimensiones, además de evidente, excepcional, constituyendo la mayor fortaleza de Europa por su complejidad y calidad de conservación. En su día fue construida y equipada para mantener durante largo tiempo una emboscada en caso de ataque o sitio.
En la puerta de Narbona se encuentra una copia del busto de la Dame Carcas, cuya estatua original se haya en el museo lapidario de la ciudadela. Cuenta la leyenda que la Dame Carcas fue una sarracena que defendió durante siete años la Cité del temible emperador Carlomagno y que, cuando este levanto el sitio ella le hizo llamar. Dicho mensaje fue transmitido por uno de los allegados de Carlomagno que, al reproducir sus palabras le dijo al emperador “Sire, Carcas te sonne”, de ahí supuestamente el nombre.
Nada más cruzar la Puerta Narbona se encuentra la Palestra, que es el espacio existente entre los dos recintos amurallados. Aquí se puede coger un carruaje tirado por caballos para dar un paseo por ella.
Desde ahí se accede al corazón de la ciudad medieval y a su intrincado laberinto de callejuelas repletas de locales comerciales en forma de restaurantes, tiendas de souvenirs, joyerías, librerías así como viviendas. Había mucha gente, la verdad es que en ciertas calles costaba incluso moverse.
Tras callejear un poco me acerqué al castillo de la Cité donde tuve que hacer cola durante cerca de 25 minutos para conseguir una entrada. El precio de ésta fue de 8,50 €. La construcción del castillo se inició en el año 1130 y, más de un siglo después fue completamente rediseñado para convertirse en una fortaleza dentro de la ciudad. El castillo y sus murallas cuentan con nueve torres, de entre las cuales destaca la Torre Pinte, la más alta de Carcassonne.
Di una vuelta por su interior y su perímetro, pasando de una torre a otra, observando desde las alturas una amplia panorámica de la ciudadela así como de la ciudad baja. Después, me acerqué hasta la Basílica de St-Nazarie, próxima al castillo y cuya entrada es gratuita.
La basílica de St-Nazarie es de estilo románico y data del año 925. En sus inicios se construyó como una iglesia pero, posteriormente tuvo la consideración de catedral hasta que en el año 1801 pierde dicho estatus a favor de la iglesia de Saint Michel, situada fuera de la Cité.
Y tras entrar en la basílicia y recorrer un par de calles más di por concluida la visita. Todavía teníamos que comer además de unos cuentos kilómetros por delante. Yo me decanté por un panini vegetal y a Suso le conseguí un bocadillo de chorizo. Tras la comida pusimos rumbo a Irún.
En la siguiente parada para repostar conocimos a unos vascos con los que estuvimos de cháchara un buen rato, Juanma y Maite, a los que desde aquí quiero mandarles un saludo.
Y volvimos a la carretera. Apenas quedaban 60 kms para llegar a Irún pero tuvimos que hacer una última parada porque nos dolían mucho las posaderas. De paso, aprovechamos para comprar un poco de pan y embutido para cenar esa noche, que acompañamos con algo de fruta que llevábamos de reserva en las maletas.
Y por fin, después de siete crujidas en los peajes y de varios sustos en la carretera con la alocada conducción de algunos franceses avistamos el cartel de España entonando el chunda chunda y es que, tras 21 días fuera del país regresábamos de lo más patrióticos. Finalmente llegamos al hotel a las 20.15 horas.
Como a la ida nos volvimos a alojar en el hotel ETH de Irún y, nuevamente recibimos un buen servicio y dormimos como angelitos. Ya solo nos quedaba una etapa para llegar a casa….
Gastos del día:
Tren Carcassonne: 14 €
Entrada castillo: 8,50 €
Comida: 17 €
Peaje: 18,50 € (Aproximado porque me olvidé de anotar dos peajes).
Gasolina: 80,76 €
4 comentarios:
Que sitio más bonito Brujilda, cuando aprendemos de viajes contigo jeje.
Y Suso que feliz es, que se echa las siestas casi en cualquier sitio jeje.
un beso!!!
Gracias Maeva!!.La verdad es que en Carcassonne, si un@ deja volar la imaginación se puede transportar por unos momentos al medievo. Bueno, yo es que...entre que tengo mucha imaginación y que estoy enganchada a Aguila Roja y ahora a Toledo, derrocho fantasía a raudales.
Si, Suso es muy siestero. Cuando está cansado es capaz de dormirse hasta encima de una piedra. Ese día además se había buscado un hueco estupendo a la sombra de un árbol.
Un besito.
Como siempre, muy buenas las fotos Brujilda!
Muchas gracias Enrique.
Un saludo.
Publicar un comentario en la entrada