miércoles, 4 de enero de 2012

Día 4 viaje a Miami. Segundo día de crucero por Bahamas


Martes 15 de noviembre de 2011

Tras el desayuno salimos del barco para reunirnos con el grupo de excursionistas que íbamos a la isla de Blue Lagoon. En el exterior la guía nos puso una pulsera identificativa y esperamos hasta las 10:00 a que llegara el resto de gente. Después, fuimos caminando hasta otro muelle, donde se encontraba el barco que nos iba a trasladar a la pequeña isla.

  
El barco era muy nuevo pero no accesible, aunque los empleados nos echaron una mano para subir a él. Y comenzamos a navegar, dejando a un lado el muelle, el complejo resort Atltantis, así como un par de puentes que conectaban diferentes zonas de Nassau. Antes de llegar a la isla hicimos una parada para recoger a más excursionistas en otro embarcadero y, una vez alejados de la costa el barco comenzó a navegar a gran velocidad, por lo que tuvieron que cerrar las cortinas plásticas para que no nos mojáramos. Tengo que decir que el barco no mareaba nada.

  
Desde que salimos del muelle hasta que llegamos a Blue Lagoon tardamos unos 30-35 minutos. Una vez en la isla, la mayoría de excursionistas se dirigieron a las instalaciones donde se encontraban los delfines y los leones marinos, ya que habían contratado las excursiones “Encuentro con los delfines”, “Encuentro con el León Marino” o “Nadar entre delfines”, de las que os hablé en la entrada anterior. Nosotros y un reducido grupo de gente nos dirigimos a la playa.

  
Frente al embarcadero se encuentran las instalaciones de los delfines y los leones marinos y, continuando por la pasarela de madera se llega a la única playa acondicionada de la isla. Hay dos más pero, no cuentan con hamacas, servicios ni sombrillas y, además una de ellas estaba cerrada por obras. Las hamacas y las sombrillas estaban incluidas en el precio de la excursión, que fue de 68$ por persona.

  
Blue Lagoon es una pequeña isla que está especialmente cuidada. Cuenta con un camino que recorre prácticamente toda la isla de una punta a otra aunque, en algunos casos estaba cubierto de arena por lo que circular con la silla resultaba un poco complicado. Más tarde descubrimos que había una silla de ruedas específica para rodar por la playa pero, ya no nos hacía falta. Al volver al camarote metimos la silla literalmente en la ducha para quitarle la arena.

  
Cogimos unas hamacas, nos embadurnamos bien de crema y pasamos el resto del día tomando el sol y bañándonos. El color del agua es impresionante, un azul turquesa precioso y de transparencia cristalina. La playa, como su nombre indica, parecía una auténtica laguna azul, supongo que de ahí le viene. 

  
Como teníamos claro que queríamos hacer snorkel nos habíamos llevado las gafas de bucear, el tubo, así como la cámara de fotos acuática pero, la verdad es que peces, más bien pocos, y los que había estaban en la orilla. Así que acabamos fotografiándonos a nosotros mismos.

  
En el extremo de la playa más próximo al embarcadero había una zona acotada con un parque hinchable aunque, no vimos a nadie usándolo y es que… éramos muy pocos ¡Que tranquilidad!. Nosotros teníamos incluido un hinchable para el agua, tipo rueda o colchoneta aunque, no llegamos a pedirlo porque nos prestaba más estar tirados en la orilla o nadando. 

  
La temperatura del agua era muy buena aunque pensábamos que estaría más caliente. La playa también contaba con un socorrista y, además de las hamacas había un par de sillas que, aunque no se podían meter en el agua, si se podían acercar a la orilla proporcionando un asiento de lo más cómodo en un entorno de lo más agradable.

  
La playa era muy bonita, la arena completamente blanca y cegadora y los alrededores estaban repletos de palmeras. Cuando Suso decidió echarse una siesta, yo aproveché para dar un paseo por los alrededores en los que descubrí algunos lugares, como podéis comprobar, paradisíacos y relajantes….

  
También me acerqué a ver las instalaciones de los delfines y los leones marinos, totalmente gratuitas si solo se circula por sus pasarelas. En ese momento todas las excursiones se habían ido así que, no había nadie más por los alrededores salvo los trabajadores. Los delfines debían sentir mi presencia porque se acercaban y jugaban a mi lado. La verdad es que es una gran oportunidad para ver estos mamíferos desde tan cerca. 

  
Después continué por las pasarelas hasta las instalaciones de los leones marinos pero, éstos ya no se dejaban ver desde tan cerca. Tanto unos como otros son unos animales preciosos. 


Y de ahí fui a despertar a Suso para ir a comer. Con la excursión teníamos incluida la comida. Durante el trayecto en barco la guía nos había dado unas tarjetas que teníamos que presentar en el restaurante. Éste era un local parcialmente cubierto y habilitado con mesas y bancos de madera. Los trabajadores eran un poco secos pero, la amabilidad no nos importaba demasiado, lo que queríamos era comer, ya que después de tanta playa teníamos mucha hambre.

 
La comida se servía de 11:30 a 15:00 horas y era tipo barbacoa. La verdad es que era un poco cutre pero, para saciar el hambre suficiente. Consistía en elegir entre una hamburguesa de cerdo o pollo con su pan, su queso y su hoja de lechuga, acompañada de patatas fritas, arroz o ensalada. De beber solo había limonada, te y una bebida roja que no logré identificar. El agua había que comprarla aparte en el bar.

  
Tras la comida volvimos a la playa a bañarnos y a seguir descansando. Aunque la playa era pequeña me di unos cuantos paseos de un extremo a otro. Si, soy un culo inquieto. Ni en una paradisíaca isla soy capaz de estar tranquila.

  
El último barco salía a las 16:00 horas por lo que sobre las 15:15 comenzamos a recoger. Una vez en el embarcadero le enseñé a Suso las instalaciones de los delfines.

  
Y subimos al barco. Al igual que a la ida hicimos una parada para dejar a un grupo de excursionistas. Una vez en Nassau recorrimos el pequeño mercado con puestos de artesanía que había a pie del muelle pero, los pasillos eran muy estrechos por lo que circular era toda una odisea y además, los precios no eran para nada baratos. 

  
Después nos adentramos en una de sus calles principales y más comerciales, con tiendas como Rolex o Cartier entre otras, y que se supone que están exentas de impuestos aunque, la verdad es que los precios no eran demasiado tentadores…

  
Y volvimos al barco. Para ello tuvimos que pasar dos controles, uno en las instalaciones del muelle, donde tuvimos que enseñar nuestras tarjetas Sea Pass y un documento con foto. Nosotros llevábamos el permiso de conducir español, ya que los pasaportes los habíamos dejado en la caja fuerte del camarote. Y otro control a la entrada del barco, donde pasaron nuestras tarjetas por un escáner para identificarnos por la foto que nos habían hecho el primer día.

  
Como curiosidad, si se compran bebidas alcohólicas en Bahamas, al entrar en el barco la naviera las etiqueta y las guarda hasta finalizar el crucero. Supongo que lo harán para evitar que los cruceristas dejen de consumir en el barco.

Mientras nos estábamos cambiando en el camarote llegó la asistente de limpieza para darnos la bienvenida y preguntarnos si necesitábamos algo. Nos enteramos de qué era lo que decía porque, ante la imposibilidad de mantener una conversación por nuestro pésimo dominio del inglés, la trabajadora fue a buscar a una chica canaria que se encontraba en un camarote próximo al nuestro y que nos hizo de traductora. 

  
Tras adecentarnos un poco subimos a la piscina a escuchar un poco de música y a descansar, algo muy habitual en los cruceros, descansar, descansar y vaguear, una maravilla…

Esa noche era la cena de gala con el capitán y, aunque en un principio teníamos intención de ir, finalmente desistimos. Durante la charla con la embajadora internacional nos habían dicho que no era necesario ir de etiqueta pero, si lo más formales posibles. Eso sí, había gente que se lo tomaba muy en serio e iba realmente elegante. 

  
Sobre las 20:00 horas fuimos a cenar y después a la zona comercial, donde tenían montado un mini mercado con bolsos, bisutería y pashminas a 10$, así como importantes descuentos en joyas y relojes.

De ahí nos acercamos al casino. Si ya en Las Vegas no habíamos jugado más que un par de dólares, y para eso en una máquina del aeropuerto, este casino no iba a ser más. Encontramos una máquina cuyas partidas costaban 0,25$ y echamos 2$ pero, no hubo suerte ¡Que tacaños somos la verdad!.

  
Y de ahí nos fuimos a la sala Boleros. Esa noche los Dominican Quartet estaban de descanso y en su lugar tocaban los Ref Riffs Band. Nos quedamos a escucharlos un rato pero estábamos cansados (de no hacer nada la verdad) por lo que nos fuimos a acostar. Si es que... menuda juventud.

Al día siguiente visitaríamos Coco Cay, también en Bahamas, una isla privada que pertenece a la naviera Royal Caribbean y que es una auténtica maravilla…

Gastos del día:

2$ propina
2$ casino.

Buf, con estos gastos nos vamos a arruinar.

4 comentarios:

mariposa dijo...

Qué playa!!Y en noviembre es un lujo añadido!jeje..Envidia (sana) que das, pero envidia,jaja...La pena, los precios...porque los mercadillos de artesanía(al menos para mí) son todo una tentación!..El crucero es enorme!!..y lo del alcohol, no lo entendí bien...Es para que consumas el alcohol del barco, supongo, pero eso de que te lo quiten,no hace mucha gracia,je...un besito

BRUJILDA: dijo...

¡Que playa Mariposa! y además en esta época del año.¡Y que calor hacía! Con el frío que está haciendo ahora en Zamora...
Pues sí, a mi los mercadillos también me gustan mucho pero, los precios eran bastante caros.
Si, el barco era grande pero ¡Como serán el resto si este era el más pequeño de la compañía!.
Y lo del alcohol yo entiendo que es para eso, para que se siga consumiendo en el barco.
Un besito.

INPDAP prestiti dijo...

Me encantan tus fotos!!!yo cogìa el barco ahora mismito, eh? sin maleta ni nada.....que envidia. Un abrazo fuerte y a disfrutar de tus futuros viajes.
Roby di prestiti on line

BRUJILDA: dijo...

Muchas gracias!!Jejeje, yo también lo volvería a coger....otra vez....incluso el mismo crucero. Lo pasamos realmente bien.
Si te ha gustado esta islita, me gustaría que vieras la próxima entrada del viaje en la isla de Cococay, una auténtica maravilla.
Saludos.