jueves, 29 de diciembre de 2011

Telegrama Navideño.



  
HOLA.ÚLTIMAMENTE NO TENGO TIEMPO PARA NADA, DE AHÍ ESTE TELEGRAMA.ESTOY BIEN, MUY BIEN.TENGO MUCHAS ENTRADAS PENDIENTES POR ESCRIBIR, MUCHOS PLANES PARA ESTE AÑO Y POR TENER, TENGO HASTA EL SIGUIENTE VIAJE PREPARADO. DESTINO PARIS. FECHA 14 DE ENERO. UNA ESCAPADA ROMÁNTICA A LA CIUDAD DEL AMOR. ESPERAMOS NO ENCONTRARNOS CON LA CIGÜEÑA. APROVECHO PARA DESEAROS UNAS FELICES FIESTAS Y UN GRAN AÑO NUEVO A TOD@S. NOS VEMOS EN UNOS DÍAS...



domingo, 18 de diciembre de 2011

Día 2 viaje a Miami. Haciendo shopping.


Domingo 13 de noviembre de 2011.

Esa mañana nos despertamos a las 6.30 y es que, el día anterior, entre el tute del viaje y que habíamos permanecido despiertos demasiadas horas debido al cambio horario, nos habíamos acostado antes de las nueve de la noche. Tras el desayuno fuimos al impresionante Outlet Sawgrass Mills, que se encuentra en el 12801 West Sunrise Blvd. Sunrise, FL 33323, a unos 55 kms del motel.

 
Llegamos al outlet sobre las 9.30 pero, al ser domingo los comercios no abrían hasta las 11.00 aunque, el acceso al centro comercial estaba abierto, por lo que pudimos entrar y aprovechar el tiempo de espera para hacernos con un plano y dar un paseo de reconocimiento para localizar las tiendas que más nos interesaban.

El horario del outlet es de lunes a sábado de 10.00 a 21.30 horas y los domingos de 11.00 a 20.00 horas. Aquí os dejo un enlace a la página web.

 
El Sawgrass Mills está considerado el sexto outlet más grande de los EE.UU. Consta de seis zonas y varias entradas, así como un inmenso parking. En su interior, además de numerosos comercios, he aquí el directorio, existen un par de zonas con varios restaurantes, todos ellos de comida rápida como son el McDonald´s o el Burguer King, así como numerosos puestos de carnes, comida oriental, pizzas, pastas, zumos, helados o cafés.

Una recomendación, llevarse un jersey o una chaqueta, ya que el aire acondicionado está muy alto. Es cierto que en el exterior hacía mucho calor pero, la temperatura del aire acondicionado era exageradamente alta. Bueno, en general en todas partes tienen el aire acondicionado muy alto así que, al entrar en cualquier lugar cerrado y si no se quiere pasar frío, una prenda fina de abrigo puede evitar caer enferm@.

Como curiosidad, el outlet cuenta con unos carros que además de permitir meter la compra en su interior o llevar a los niños, son convertibles en asiento para adultos por lo que, una escena muy habitual es ver a una persona sentada en el carro y empujada por otra, especialmente después de unas horas de compras, cuando las piernas y la espalda empiezan a resentirse. Os recomiendo haceros con uno sino queréis estar cargando con las bolsas o yendo al coche a dejarlas, ya que las distancias no son precisamente cortas. Mucha gente como alternativa lleva sus propias maletas, una buena solución para transportar las compras cómodamente.
 
Pasamos todo el día haciendo shopping pero teníamos muy claro lo imprescindible que queríamos comprar: ropa deportiva y de abrigo, calzado y cazadoras. Finalmente compramos dos cazadoras de invierno para ambos, una North Face y una Calvin Klein, un bolso de piel, unos tenis Nike, dos sudaderas Ferrari, una Puma, un vaquero, un par de camisetas básicas, un vestido, un pantalón corto vaquero y una minifalda también vaquera, así como multitud de calcetines, una mochila y una funda para la cámara.

Los precios son muy buenos, sobretodo porque las prendas son de marcas muy caras que, entre el buen precio que tienen y la ventaja con el cambio de moneda salen muy rentables. Por poneros varios ejemplos:

-  Cazadora North Face y multitud de calcetines 137,27$ (101,81 €).
-  Plumífero Calvin Klein  y bolso de piel 120,84 $ (90,27 €)
-  Dos Sudaderas Ferrari 135,68 $ (100,63 €)
-  Sudadera Puma 68,90 $ (51,10 €).
-  Vaquero Levis 47,69 $ (35, 28 €)
-  Tenis Nike, calcetines y mochila 87.92 $ (65,21 €)

Por cierto, hay que tener en cuenta que en la mayoría de tiendas por no decir en todas, a los precios que tienen los artículos hay que sumarles las tasas, que son de un 6% sobre el precio indicado.

Siento no haber colgado fotos del interior pero es que, estaba tan inmersa en las compras que, aunque llevaba la cámara conmigo no me acordé de ella para nada.

Como anécdota del día, a Suso una dependienta le preguntó si era paraolímpico. Y no fue la única persona, ya que un par de días después un camarero en el crucero le preguntó exactamente lo mismo. La verdad es que la silla de ruedas es muy llamativa y tiene un aspecto muy deportivo. Además, siempre va vestido con ropa deportiva, supongo que de ahí la comparación…

Y como curiosidad, en la tienda donde trabajaba esta dependienta, llamada Everblue, en la que vendían únicamente ropa de mujer, los chicos tenían totalmente prohibida la entrada a los probadores. ¡Que habrá pasado para que tomen semejante decisión jejeje!.

Permanecimos en el outlet desde las 9.30 hasta las 21.00 horas, ya que algunas tiendas cerraron más tarde del horario establecido. Casi doce horas viendo escaparates, dando vueltas y comprando. Nos quedaron algunas tiendas por ver y cosas por comprar pero, todavía teníamos guardado un as en la manga, ya que varios días después íbamos a ir a Orlando y allí se encuentra el Orlando Premium Outlet, del que ya os hablaré un poco más adelante.

Por si a alguien le interesa, en Miami se encuentran otros dos grandes centros comerciales, el Dolphin Mall, que abre todos los días de 10.00 a 21.30 horas y que se encuentra en 11401 N.W. 12th Street, Miami, FL 33172 y el Aventura Mall, que abre de lunes a sábado de 10.00 a 21.30 horas, domingos de 12.00 a 20.00 horas, y que se encuentra en 19501 Biscayne Boulevard, Aventura, Miami, FL 33180. Yo no he ido así que no os puedo contar, la información la he sacado de internet, de la experiencia de otros viajeros.

Si tenéis ganas de hacer shopping, el Sawgrass Mills es la mejor elección. Eso sí, si no queréis dejaros un pastizal huid pronto de allí...

 
Creo que nunca había acabado tan cansada de comprar, estaba agotada. Nada más llegar al motel me avalancé sobre la cama y me quedé unos minutos ausente. Después, tuvimos que reestructurar la maleta para meter todo lo que habíamos comprado, ya que al día siguiente partíamos de Miami para embarcarnos en un crucero por Bahamas….


martes, 6 de diciembre de 2011

Día 19 viaje a Suiza. Excursión al Jungfrau.


26 de julio del 2011

Esa mañana a las 7:30 estábamos en pie. Preparamos una mochila con un par de cosas, desayunamos, fuimos a comprar pan para hacer unos bocadillos y, con todo listo y preparado pusimos rumbo a Lauterbrunnen, la localidad desde donde decidimos coger el primer tren para subir al Jungfrau. Desde el hotel hasta la estación de tren teníamos 86 kms por delante. Hay más estaciones pero, nos decantamos por ésta porque era la más próxima al destino con parking. Por si os interesa, aquí os dejo un mapa con las diferentes estaciones que hay por la zona.

 
La subida al Jungfrau, considerado como el Top of Europe, es la excursión más famosa de Suiza. Es el pico más alto del macizo montañoso que lleva el mismo nombre, con sus 4.099 metros de altura. Actualmente, para llegar hasta el Jungfrau hay que subir en un ferrocarril de cremallera conocido como Jungfraubahn, que circula por el interior de la montaña hasta la estación de Jungfraujoch, que se encuentra a 3.454 metros de altura, considerada la estación más alta de Europa.

Pero empezaré por el principio. Para ir hasta Lauterbrunnen desde el Hotel Astoria pasamos por el puerto del Grimselpass donde, merecidamente nos compramos un parche bordado como recordatorio y es que, el día anterior lo habíamos subido y bajado una vez y, ese día lo volvimos a coronar en dos ocasiones.

Allí descubrimos, gracias a una excursión de japoneses, una zona acotada donde habitan varias marmotas. Ésta se encuentra frente al Hotel Grimselblick, en lo alto de un muro accesible a través de una escalera.

  
Después pasamos por Interlaken y finalmente llegamos a Lauterbrunnen. Aunque es relativamente poca distancia tardamos cerca de una hora y media en llegar debido a la dificultad de la carreteras. Aparcamos la moto detrás de la caseta de la estación aunque, también existe una zona de aparcamiento específica para bicicletas y motos a pie de vía pero de reducido tamaño. Para aquellos que lleven coche hay un enorme parking al lado de la estación.

Compramos las entradas para subir al Jungfrau, cuyo coste fue de 165 CHF por persona ¡Jarrrr!, que traducido a euros fueron 147,91€ cada uno. Preguntamos si existía la posibilidad de conseguir una silla de ruedas para Suso cuando llegáramos a las instalaciones del Jugnfraujoch y nos dijeron que si. Llamaron por teléfono y la dejaron reservada para nuestra llegada. 


Antes de subir es recomendable preguntar el tiempo que hace arriba, ya que si está muy nublado o hay mucha niebla no se ve nada y, teniendo en cuenta el precio, no compensa. Nosotros tuvimos un día bastante nublado, en algunos de los miradores que hay durante el tramo final de subida no se veía nada aunque, una vez arriba, al menos durante un par de horas pudimos disfrutar de las vistas. La verdad es que en cierto modo nos arrepentimos de haber subido con un día tan nublado porque, encima que supone un desembolso económico importante, no pudimos ver los paisajes en todo su esplendor.

Por si os interesa, con la Swiss Pass se obtiene un descuento del 50 % en el precio del billete pero, esta tarjeta también tiene un coste elevado por lo que, si se va con vehículo propio no resulta rentable, salvo claro, que se vayan a hacer numerosas excursiones en tren o teleférico. La Swiss Pass permite utilizar de manera ilimitada la red de ferrocarril, autobús y barco del Swiss Travel System así como otros servicios turísticos y de transporte de viajeros a un precio más económico. También permite utilizar tranvías y autobuses metropolitanos en varias ciudades Suizas y ofrece descuentos en muchos trenes de montaña y funiculares, así como la entrada a museos y exposiciones de todo el país. Puede comprarse para 4, 8, 15, 22 días o un mes y su precio por persona oscila entre los 221 CHF y los 491 CHF.

En Lauterbrunnen cogimos un primer tren que nos llevó hasta la estación de Kleine Scheidegg. El tren tenía una estética peculiar pero estaba muy bien acondicionado y resultaba cómodo. No subía mucha gente por lo que no tuvimos problemas para hacernos con unos asientos juntos y en sentido ascendente.

Al llegar a la estación de Kleine Scheidegg tuvimos que bajarnos del tren para subirnos en otro con destino al Jungfraujoch. Aquí se unen los trenes que vienen de Lauterbrunnen y de Grindelwald, siendo la única estación desde donde se coge el tren hacia lo alto del pico Jungfrau, por lo que suele haber mucha gente. Os recomiendo estar en primera fila para coger asientos juntos y en sentido ascendente.


Buena parte de los turistas que hacían la excursión era japoneses y especialmente indios. No se si a lo mejor exagero pero,  creo que mas de una cuarta parte de los visitantes eran de la India. Y, debe ser tal la densidad de visitantes indios que incluso en las instalaciones de la estación Jungfraujoch cuentan con un restaurante específico.

Y nos subimos al tren. Éste es el ferrocarril que circula a más altura de Europa, llegando a una altitud de 3.454 metros de altura, en la estación Jungfraujoch. Desde Kleine Scheidegg hasta el Jungfraujoch el tren hace tres paradas, en Eigergletscher, en Eigerwand y en Eismeer. Cada parada dura unos 5 minutos y, excepto en la primera, en Eigergletscher, donde no se puede bajar del tren, en las dos siguientes éste te deja en una especie de miradores excavados en el túnel desde donde poder asomarse a las ventanas para admirar las vistas de la montaña. Eso sí, estas dos paradas solo se hacen en la subida, ya que al bajar el tren no se detiene.


Desde que se deja atrás la estación de Eigergletscher hasta el Jungfraujoch el tren circula por el interior de un túnel por lo que no se ve nada por la ventanilla, de ahí que hagan paradas, ya que el trayecto se hace bastante largo y un buen aliciente es poder asomarse a los miradores y disfrutar del paisaje aunque, ese día solo se veía niebla, fue una pena. En el interior del tren existen pantallas de televisión que van mostrando el lugar por el que éste va circulando, así como imágenes de la montaña. ¡Es toda una obra de ingeniería!.


Desde que se coge el primer tren en Lauterbrunnen hasta que se llega al Jungfraujoch se tardan aproximadamente dos horas, por lo que es recomendable madrugar para aprovechar bien el día, ya que el último tren de bajada del Jungfraujoch es a las 17.45. Por cierto, llevad ropa de abrigo porque, a pesar de estar en verano arriba hace mucho frío así que, el kit imprescindible es una cazadora de invierno, unos guantes, botas e incluso gorro y, si se tiene pensado jugar en la nieve, esquiar o hacer una ruta por el glaciar, un traje de abrigo impermeable y unas buenas botas. Tampoco pueden faltar las gafas de sol, ya que la nieve resulta muy cegadora y puede dañar los ojos.

 
En la estación estaba todo completamente nevado y hacía frío. Nada más llegar recogimos la silla de ruedas y con ella nos dieron una llave para poder utilizar los elevadores. Después comimos los bocadillos que traíamos preparados aunque, hay que decir que en las instalaciones hay un par de restaurantes pero, no queríamos arriesgarnos y además así nos ahorrábamos unas perrillas.


En la estación hay varias cosas para hacer, como son subir a la terraza panorámica de Sphinx, visitar el palacio de hielo, salir a jugar con la nieve, a esquiar o, incluso hacer una ruta por el Glaciar Aletsch. Por cierto, el conjunto “Jungfrau-Aletsch-Bietschhorn” entró a formar parte del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2001. 

 
Lo primero que hicimos fue subir hasta el centro de investigación y la terraza panorámica de Sphinx, considerado el edificio construido a mayor altitud del continente europeo (3.571 metros). Solo se puede llegar hasta la terraza, que se encuentra a 117 metros de altura sobre la estación, y a ella se accede a través de un ascensor. 

 
Desde este observatorio se obtienen unas estupendas vistas del Glaciar Aletsch, el más grande de los Alpes, con sus 23 kms de longitud y sus más de 120 km². 


 

En la terraza había unos pájaros muy curiosos y atrevidos que se acercaban a los turistas para que les dieran de comer (pero con educación, no como las gaviotas camorristas de los Cayos de Florida de las que os hablaré en una de las publicaciones del viaje a Miami), resultando en si mismos toda una atracción.

 
Después fuimos al palacio de hielo, una gruta donde se pueden ver varias esculturas talladas en el hielo, la gran mayoría de animales. Eso sí, cuidado con el suelo porque resbala mucho….


 
También se puede salir al exterior a disfrutar del paisaje, a esquiar, a jugar con la nieve o tirarse con unos flotadores por ella, ya que existe una zona acotada específica donde poder lanzarse por la ladera con la facilidad de poder subir cómodamente en una cinta transportadora. Mientras estábamos en el exterior comenzó a nevar.



Y por último se pueden hacer rutas por el Glaciar de Aletsch hasta un refugio de montaña cercano. Esta última opción me hubiera gustado mucho pero, ni habíamos venido con el tiempo suficiente, ni la ropa de moto que llevaba era la más adecuada ¡Snif snif!. 

 
He leído en internet que existe una excursión hasta el Glaciar de Aletsch partiendo desde Fiesch con un teleférico y llegando a pie hasta el mismo glaciar. Algunas personas dicen que merece incluso la pena más que subir al Jungfrau. Asimismo, se menciona otra excursión guiada sobre el glaciar, partiendo desde Mörel en teleférico hasta Moosfluh, y bajando a pie hasta el glaciar para hacer una excursión por el hielo. Dos interesantes propuestas la verdad.

  
El último tren bajaba a las 17:45 horas pero, unos 25 minutos antes nos fuimos a hacer cola, ya que había mucha gente y queríamos coger asientos juntos. Tuvimos suerte y nos hicimos con unos. Y comenzó el descenso… Una vez en Kleine Scheidegg bajamos del tren y cogimos el siguiente hacia Lauterbrunnen. Esta vez iba lleno y salió apenas dos minutos después de llegar el primero.

 
Y a medida que descendíamos comenzó a llover ¡Menudo fastidio! Pensábamos acercarnos a ver el salto de agua Staubbachfall pero, con semejante tiempo desistimos. Lo habíamos visto desde el tren por la mañana pero, sin duda verlo de cerca debe ser mucho más impresionante. La cascada tiene 300 metros de altura y está considerada uno de los saltos de agua en caída libre más alto de Europa, además de formar parte de las 72 cascadas del Valle de Lauterbrunnen. Ésta se encuentra muy cerca de otro espectáculo acuático natural, las Trümmelbachfälle, unas cascadas escondidas a simple vista a las que se puede acceder atravesando caminos, galerías, túneles y un ascensor. Se dice que son un espectáculo único.

 
Nos equipamos y pusimos rumbo al hotel. Estuvo lloviendo aproximadamente la mitad del camino, después, la lluvia dejó paso a la niebla. Eran cerca de las ocho de la tarde y no había nadie por la carretera. Subimos y bajamos el puerto del Grimselpass completamente solos. La densa niebla hacía que el entorno pareciera mágico, una luz preciosa nos fue acompañando durante el ascenso. Eso sí, si nos hubiera pasado algo, no se cuanto tiempo hubieran tardado en encontrarnos jejeje, mejor no pensarlo.

 
Además de niebla hacía mucho frío, en lo alto del puerto y a pesar de lo abrigados que íbamos se notaba y mucho. Con precaución, ya que el suelo estaba húmedo, hicimos nuestros últimos tornantis del viaje. Al día siguiente comenzábamos el regreso a casa. En tres etapas llegaríamos a Zamora….

Gastos del día:

330 CHF Excursión al Jungfrau

18,31 CHF Gasolina

3,60 CHF Supermercado

8 CHF Souvenirs

domingo, 4 de diciembre de 2011

Día 1 viaje a Miami: Comienza la aventura


Sábado 12 de noviembre del 2011.

A las cinco de la mañana sonaba el despertador Pipipipipii, Pipipipipii. Que curioso pero, cuando uno madruga para irse de viaje este infernal sonido llega a resultar incluso agradable. Por fin, tras meses de espera llegaba el ansiado día.

La tarde anterior habíamos dejado el equipaje metido en el coche para ahorrar tiempo así que, en menos de una hora estábamos saliendo por la puerta, no sin antes hacer una revisión de última hora de la casa: luces apagadas, frigorífico en modo vacaciones, recoge la basura y el inevitable ¿Llevamos todo verdad?.

Gracias a una compañera de trabajo nos enteramos de que existe un parking low cost en el aeropuerto de Madrid, cuyo precio para 15 días fue de 85 €. El autobús de Zamora a Madrid para dos personas salía algo más barato pero, sin duda menos cómodo y más lento. Por si a alguien le interesa aquí dejo el enlace a la página web.

A eso de las 8:50 estábamos en el aeropuerto. Para llegar hasta el parking low cost hay que tomar la salida que pone “Carga aérea” y de ahí seguir las indicaciones hacia el parking 6. Una vez allí abonamos el dinero, ya que al hacer la reserva no se hace efectivo el pago. Se puede dar el caso de que el vuelo salga desde la Terminal 1, la que está al lado del parking low cost pero, si no es así, habría que ir caminando los 250 metros que hay hasta llegar a ella y, una vez allí coger el autobús de tránsito que lleva hacia las diferentes terminales y que es totalmente gratuito.

Al vernos con la silla de ruedas nos propusieron aparcar en el parking de larga estancia sin coste adicional alguno, con el fin de evitar tener que recorrer caminando la distancia que había hasta la terminal, ya que desde éste si parte un microbus hacia la T1. Para ello nos validaron la reserva y nos dieron un documento para presentar en el parking de larga estancia. Éste se encuentra relativamente cerca del parking low cost y, por si os interesa, aquí podéis encontrar más información así como las indicaciones sobre como llegar.

Una vez en el parking de larga estancia cogimos el microbús de tránsito, que era de color amarillo, hasta la T1 y, una vez allí hicimos transbordo a otro, de mayor tamaño y color azul, hasta la T4, ambos totalmente accesibles.

Y llegamos a la T4. Habíamos solicitado el servicio de asistencia a pasajeros con movilidad reducida por lo que nos dirigimos hasta el primer punto de información del servicio que encontramos. Una trabajadora nos acompañó hasta el mostrador de facturación y después hasta la puerta de embarque.

El vuelo salía a las doce de la mañana pero, en viajes a los EE.UU hay que estar al menos tres horas antes en el aeropuerto. Por cierto, antes de viajar a EE.UU hay que solicitar vía internet la autorización que permite entrar al país. Aquí tenéis la página web y aquí la entrada correspondiente que hice en su día en el blog. La diferencia es que antes era gratuito y ahora hay que pagar 14 $ por persona.

 
Pasamos el tiempo de espera dando vueltas por el aeropuerto, comprando unas revistas y comiendo algo. Una recomendación si tenéis hueco en alguna mochila y tiempo de espera por delante es llevaros unos bocadillos, fruta o algo dulce, ya que los precios de la comida en el aeropuerto son bastante caros. Meter agua no es posible porque antes de pasar el control hay que tirarla. Eso sí, al llegar a EE.UU todo lo que haya sobrado hay que dejarlo en el avión, ya que no se pueden meter alimentos en el país.

El precio del avión fue de 417,07 € por persona (834,14 € ambos). Estuvimos durante un tiempo buscando vuelos y comparando precios entre diferentes compañías hasta que encontramos esta buena oferta a través de Iberia.
 
El avión salió con media hora de retraso debido a que un pasajero no pudo embarcar y tuvieron que sacar su maleta de la bodega aunque, el tiempo perdido fue recuperado durante el vuelo. Y por fin, a las doce y media despegamos……

 
El trayecto fue de 9 horas y 50 minutos durante los cuales vimos un par de series en el portátil, dormimos, leímos, charlamos y comimos. Por cierto, nos dieron dos veces de comer. Fuera del horario de comidas si en algún momento se tiene sed, un@ puede acercarse a la cabina de la tripulación y pedir sin coste alguno un vaso de agua o zumo. Aunque son muchas horas de vuelo, la verdad es que el trayecto se hizo muy ameno. 

 
Y llegamos a Miami a las 15:50 hora local y es que, entre España y Miami hay seis horas de diferencia. En la puerta del avión nos recogió, con una silla de ruedas diferente a la nuestra, un chico de asistencia del aeropuerto que además era hispano, y que nos llevó hasta el control de aduana. Presentamos los pasaportes, entregamos el documento de aduanas que rellenamos en el avión y, tras contestar un par de preguntas tipo ¿Cuánto tiempo se van a quedar? ¿Cómo es que usted, siendo tan joven, va en silla de ruedas? ¿De que parte de España son? y….. la mejor ¿Allí se habla euskera verdad?, dejamos plasmada la huella dactilar, nos hicieron una foto, nos sellaron los pasaportes y pasamos el control.

El chico de asistencia nos acompañó hasta la cinta para recoger las maletas, que por suerte llegaron. Por precaución habíamos metido ropa de ambos en cada maleta y es que, en caso de perderse una, solo nos quedaríamos parcialmente tirados. Después esperamos a que nos trajeran la silla de ruedas y de ahí fuimos hasta la zona donde se encuentran las empresas de alquiler de vehículos, para lo cual tuvimos que coger un pequeño tren.

La empresa de alquiler escogida fue Hertz, hemos reservado con ellos en otras ocasiones y trabajan muy bien. Hicimos la reserva a través de internet para un Chevrolet Aveo o similar. Teníamos dos reservas, una de dos días, ya que después nos íbamos de crucero, y otra de ocho días para después. Al llegar al mostrador nos atendió un chico hispano que también era motero y, tras una charla sobre motos y peripecias nos dio un coche de gama superior al mismo precio, un Chevrolet Sonic, que tan solo tenía 11 millas. El precio del coche por dos días fue de 64,48 €.

 
Por cierto, para viajar a EE.UU es imprescindible hacerse el permiso de conducir internacional, que habrá que llevar acompañado siempre del español. La verdad es que en la oficina de Hertz solo nos pidieron el español pero, es muy probable que la policía si lo pida.

Llevábamos nuestro propio GPS. Hace dos años, en el anterior viaje por estas tierras, habíamos comprado los mapas de EE.UU que volvimos a aprovechar en esta ocasión. El coche tenía instalada una pegatina que nos autorizaba a circular por las autopistas sin pagar, lo que viene siendo el telepeaje en España pero allí no había cabinas, simplemente unos pórticos con cámaras. La verdad es que la gran mayoría de los vehículos utiliza este sistema. Un mes después de dejar el coche la empresa pasará el coste de dichos peajes a la tarjeta de crédito con la que se hizo la reserva. Los precios de los peajes eran bastante baratos, la mayoría rondaba entre 0,75 $ y 1,25 $ y, no eran muy frecuentes, además, siempre existe la alternativa de evitarlos.

Y llegamos al Motel Bianco, el alojamiento escogido para pasar las dos primeras noches antes de irnos de crucero y, tres noches más una semana después. El motel se encuentra en el 5255 de Biscayne Boulevard, en Miami City, que no es lo mismo que Miami Beach, a unas 8 millas del Aeropuerto Internacional de Miami y a unas 7 millas de la playa de South Beach, en Miami Beach. 


El motel se encuentra en una avenida muy tranquila y cuenta con dos zonas de alojamiento, la del edificio principal, donde se encuentra la recepción, el patio y la mayoría de las habitaciones y, una zona anexa con varias habitaciones adosadas. Tiene parking privado, uno delante y otro detrás del edificio principal y, todo el personal es de habla hispana. En recepción tuvimos que dejar un depósito de 10 $ por la llave y el mando de la televisión, recuperables al dejar la habitación.

 
Lo mejor del hotel es el patio, en el que se encuentran varias mesas y sillas. Es un espacio muy bonito y muy frecuentado por los huéspedes, ya que es la zona donde se toma el desayuno, además de ser el punto de reunión para charlar y, en caso de no tener cobertura wifi en la habitación, para navegar por internet. El motel cuenta con wifi gratuito pero, este no llega a todas las habitaciones, en la primera en la que estuvimos, en el edificio principal, si había pero, en la segunda, ubicada en el edificio anexo no.



 
Las habitaciones contaban con una cama doble muy cómoda, una mesa y una silla, armario, televisor, frigorífico y aire acondicionado y, en el baño, en una de las habitaciones tuvimos ducha y en otra bañera. El frigorífico es una gran ventaja, ya que nos permitió tener disponibles alimentos y bebidas frescas. Además, si se necesita, en el patio hay disponible un microondas pero, no necesitamos utilizarlo y además el interior estaba un poco sucio.


  
La habitación está muy bien pero, tengo que reconocer que en las fotos parece mucho mejor. Realmente es lo que se ve pero, tenía algunos detalles como las paredes por ejemplo, con bastantes irregularidades y agujeros. Una gran desventaja es que entra mucha luz por las ventanas, ya que las persianas la dejan filtrar en exceso. Eso sí, estaba muy limpia aunque, si no se sale de la habitación antes de las once no la limpian.



El precio de la habitación con desayuno e impuestos incluidos fue de 52,5 € la noche. La reserva la hicimos a través de booking, ya que salía más barato que en la propia web. Eso sí, hay que tener en cuenta que al hacer la reserva no está incluido el 13 % de impuestos, por lo que al precio que nos daba booking había que sumarle este porcentaje. El precio está muy bien, es de lo mejor y más barato que encontramos, eso sí, teniendo en cuenta la distancia, el coche es necesario para desplazarse aunque, en general visitar Miami sin coche resulta un poco complicado, ya que las distancias son muy largas y el transporte público no es muy frecuente ni variado.


 
El desayuno es sencillo: café, zumos, leche, bagels, donuts (de Dunkin Donuts, algunos estaban buenísimos), queso philadelphia, cereales, manzanas y yogures. Este se sirve de 8:00 a 11.00 horas. Los alimentos se encuentran en una mesa al lado de recepción y, las mesas y sillas, así como el mostrador con el microondas, la cafetera y los cubiertos en el patio.


 
A media milla del motel hay un supermercado de una cadena llamada Publix, donde hicimos la compra durante esos días y, justo delante del motel hay un Burguer King. No os lo creeréis pero, no fuimos ni un solo día a comer allí, bueno, ni a este ni a ningún otro Burguer King o McDonald`s durante todo el viaje ¡Increible pero cierto!. Aunque tengo que reconocer que alguna hamburguesa si comimos….

La estancia fue buena aunque, hay diferencia entre alojarse en el edificio principal y en el anexo. Ambas zonas tienen sus pros y sus contras. En el principal estuvimos en la habitación 16, en la primera planta y, la habitación era considerablemente más grande que la que nos tocó una semana después en el edificio anexo pero, mucho más ruidosa, ya que la gente tiene que pasar por el patio para llegar a las habitaciones y, sobretodo los fines de semana, se escucha algo de jaleo con las idas y venidas.  Además, la luz del patio permanece encendida toda la noche por lo que la claridad es constante. En la zona anexa al edificio estuvimos en la habitación 29, bastante más pequeña pero mucho más tranquila. 

Dejamos el equipaje en la habitación y fuimos al supermercado a comprar algo de comida para esos días. Al regresar al hotel estábamos agotados. En Miami eran las 20:30 de la noche pero en España las 2:30 de la madrugada. Lo mejor para combatir el jet lag es aguantar despierto hasta la noche para adaptarse desde el primer día al nuevo horario pero, no pudimos más, un par de minutos después nos metimos en el sobre y enseguida perdimos la consciencia….

Había que descansar, ya que al día siguiente teníamos una jornada intensa de compras....