26 de julio del 2011
Esa mañana a las 7:30 estábamos en pie. Preparamos una mochila con un par de cosas, desayunamos, fuimos a comprar pan para hacer unos bocadillos y, con todo listo y preparado pusimos rumbo a Lauterbrunnen, la localidad desde donde decidimos coger el primer tren para subir al Jungfrau. Desde el hotel hasta la estación de tren teníamos 86 kms por delante. Hay más estaciones pero, nos decantamos por ésta porque era la más próxima al destino con parking. Por si os interesa, aquí os dejo un mapa con las diferentes estaciones que hay por la zona.
La subida al Jungfrau, considerado como el Top of Europe, es la excursión más famosa de Suiza. Es el pico más alto del macizo montañoso que lleva el mismo nombre, con sus 4.099 metros de altura. Actualmente, para llegar hasta el Jungfrau hay que subir en un ferrocarril de cremallera conocido como Jungfraubahn, que circula por el interior de la montaña hasta la estación de Jungfraujoch, que se encuentra a 3.454 metros de altura, considerada la estación más alta de Europa.
Pero empezaré por el principio. Para ir hasta Lauterbrunnen desde el Hotel Astoria pasamos por el puerto del Grimselpass donde, merecidamente nos compramos un parche bordado como recordatorio y es que, el día anterior lo habíamos subido y bajado una vez y, ese día lo volvimos a coronar en dos ocasiones.
Allí descubrimos, gracias a una excursión de japoneses, una zona acotada donde habitan varias marmotas. Ésta se encuentra frente al Hotel Grimselblick, en lo alto de un muro accesible a través de una escalera.
Después pasamos por Interlaken y finalmente llegamos a Lauterbrunnen. Aunque es relativamente poca distancia tardamos cerca de una hora y media en llegar debido a la dificultad de la carreteras. Aparcamos la moto detrás de la caseta de la estación aunque, también existe una zona de aparcamiento específica para bicicletas y motos a pie de vía pero de reducido tamaño. Para aquellos que lleven coche hay un enorme parking al lado de la estación.
Compramos las entradas para subir al Jungfrau, cuyo coste fue de 165 CHF por persona ¡Jarrrr!, que traducido a euros fueron 147,91€ cada uno. Preguntamos si existía la posibilidad de conseguir una silla de ruedas para Suso cuando llegáramos a las instalaciones del Jugnfraujoch y nos dijeron que si. Llamaron por teléfono y la dejaron reservada para nuestra llegada.
Antes de subir es recomendable preguntar el tiempo que hace arriba, ya que si está muy nublado o hay mucha niebla no se ve nada y, teniendo en cuenta el precio, no compensa. Nosotros tuvimos un día bastante nublado, en algunos de los miradores que hay durante el tramo final de subida no se veía nada aunque, una vez arriba, al menos durante un par de horas pudimos disfrutar de las vistas. La verdad es que en cierto modo nos arrepentimos de haber subido con un día tan nublado porque, encima que supone un desembolso económico importante, no pudimos ver los paisajes en todo su esplendor.
Por si os interesa, con la Swiss Pass se obtiene un descuento del 50 % en el precio del billete pero, esta tarjeta también tiene un coste elevado por lo que, si se va con vehículo propio no resulta rentable, salvo claro, que se vayan a hacer numerosas excursiones en tren o teleférico. La Swiss Pass permite utilizar de manera ilimitada la red de ferrocarril, autobús y barco del Swiss Travel System así como otros servicios turísticos y de transporte de viajeros a un precio más económico. También permite utilizar tranvías y autobuses metropolitanos en varias ciudades Suizas y ofrece descuentos en muchos trenes de montaña y funiculares, así como la entrada a museos y exposiciones de todo el país. Puede comprarse para 4, 8, 15, 22 días o un mes y su precio por persona oscila entre los 221 CHF y los 491 CHF.
En Lauterbrunnen cogimos un primer tren que nos llevó hasta la estación de Kleine Scheidegg. El tren tenía una estética peculiar pero estaba muy bien acondicionado y resultaba cómodo. No subía mucha gente por lo que no tuvimos problemas para hacernos con unos asientos juntos y en sentido ascendente.
Al llegar a la estación de Kleine Scheidegg tuvimos que bajarnos del tren para subirnos en otro con destino al Jungfraujoch. Aquí se unen los trenes que vienen de Lauterbrunnen y de Grindelwald, siendo la única estación desde donde se coge el tren hacia lo alto del pico Jungfrau, por lo que suele haber mucha gente. Os recomiendo estar en primera fila para coger asientos juntos y en sentido ascendente.
Buena parte de los turistas que hacían la excursión era japoneses y especialmente indios. No se si a lo mejor exagero pero, creo que mas de una cuarta parte de los visitantes eran de la India. Y, debe ser tal la densidad de visitantes indios que incluso en las instalaciones de la estación Jungfraujoch cuentan con un restaurante específico.
Y nos subimos al tren. Éste es el ferrocarril que circula a más altura de Europa, llegando a una altitud de 3.454 metros de altura, en la estación Jungfraujoch. Desde Kleine Scheidegg hasta el Jungfraujoch el tren hace tres paradas, en Eigergletscher, en Eigerwand y en Eismeer. Cada parada dura unos 5 minutos y, excepto en la primera, en Eigergletscher, donde no se puede bajar del tren, en las dos siguientes éste te deja en una especie de miradores excavados en el túnel desde donde poder asomarse a las ventanas para admirar las vistas de la montaña. Eso sí, estas dos paradas solo se hacen en la subida, ya que al bajar el tren no se detiene.
Desde que se deja atrás la estación de Eigergletscher hasta el Jungfraujoch el tren circula por el interior de un túnel por lo que no se ve nada por la ventanilla, de ahí que hagan paradas, ya que el trayecto se hace bastante largo y un buen aliciente es poder asomarse a los miradores y disfrutar del paisaje aunque, ese día solo se veía niebla, fue una pena. En el interior del tren existen pantallas de televisión que van mostrando el lugar por el que éste va circulando, así como imágenes de la montaña. ¡Es toda una obra de ingeniería!.
Desde que se coge el primer tren en Lauterbrunnen hasta que se llega al Jungfraujoch se tardan aproximadamente dos horas, por lo que es recomendable madrugar para aprovechar bien el día, ya que el último tren de bajada del Jungfraujoch es a las 17.45. Por cierto, llevad ropa de abrigo porque, a pesar de estar en verano arriba hace mucho frío así que, el kit imprescindible es una cazadora de invierno, unos guantes, botas e incluso gorro y, si se tiene pensado jugar en la nieve, esquiar o hacer una ruta por el glaciar, un traje de abrigo impermeable y unas buenas botas. Tampoco pueden faltar las gafas de sol, ya que la nieve resulta muy cegadora y puede dañar los ojos.
En la estación estaba todo completamente nevado y hacía frío. Nada más llegar recogimos la silla de ruedas y con ella nos dieron una llave para poder utilizar los elevadores. Después comimos los bocadillos que traíamos preparados aunque, hay que decir que en las instalaciones hay un par de restaurantes pero, no queríamos arriesgarnos y además así nos ahorrábamos unas perrillas.
En la estación hay varias cosas para hacer, como son subir a la terraza panorámica de Sphinx, visitar el palacio de hielo, salir a jugar con la nieve, a esquiar o, incluso hacer una ruta por el Glaciar Aletsch. Por cierto, el conjunto “Jungfrau-Aletsch-Bietschhorn” entró a formar parte del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2001.
Lo primero que hicimos fue subir hasta el centro de investigación y la terraza panorámica de Sphinx, considerado el edificio construido a mayor altitud del continente europeo (3.571 metros). Solo se puede llegar hasta la terraza, que se encuentra a 117 metros de altura sobre la estación, y a ella se accede a través de un ascensor.
Desde este observatorio se obtienen unas estupendas vistas del Glaciar Aletsch, el más grande de los Alpes, con sus 23 kms de longitud y sus más de 120 km².
En la terraza había unos pájaros muy curiosos y atrevidos que se acercaban a los turistas para que les dieran de comer (pero con educación, no como las gaviotas camorristas de los Cayos de Florida de las que os hablaré en una de las publicaciones del viaje a Miami), resultando en si mismos toda una atracción.
Después fuimos al palacio de hielo, una gruta donde se pueden ver varias esculturas talladas en el hielo, la gran mayoría de animales. Eso sí, cuidado con el suelo porque resbala mucho….
También se puede salir al exterior a disfrutar del paisaje, a esquiar, a jugar con la nieve o tirarse con unos flotadores por ella, ya que existe una zona acotada específica donde poder lanzarse por la ladera con la facilidad de poder subir cómodamente en una cinta transportadora. Mientras estábamos en el exterior comenzó a nevar.
Y por último se pueden hacer rutas por el Glaciar de Aletsch hasta un refugio de montaña cercano. Esta última opción me hubiera gustado mucho pero, ni habíamos venido con el tiempo suficiente, ni la ropa de moto que llevaba era la más adecuada ¡Snif snif!.
He leído en internet que existe una excursión hasta el Glaciar de Aletsch partiendo desde Fiesch con un teleférico y llegando a pie hasta el mismo glaciar. Algunas personas dicen que merece incluso la pena más que subir al Jungfrau. Asimismo, se menciona otra excursión guiada sobre el glaciar, partiendo desde Mörel en teleférico hasta Moosfluh, y bajando a pie hasta el glaciar para hacer una excursión por el hielo. Dos interesantes propuestas la verdad.
El último tren bajaba a las 17:45 horas pero, unos 25 minutos antes nos fuimos a hacer cola, ya que había mucha gente y queríamos coger asientos juntos. Tuvimos suerte y nos hicimos con unos. Y comenzó el descenso… Una vez en Kleine Scheidegg bajamos del tren y cogimos el siguiente hacia Lauterbrunnen. Esta vez iba lleno y salió apenas dos minutos después de llegar el primero.
Y a medida que descendíamos comenzó a llover ¡Menudo fastidio! Pensábamos acercarnos a ver el salto de agua Staubbachfall pero, con semejante tiempo desistimos. Lo habíamos visto desde el tren por la mañana pero, sin duda verlo de cerca debe ser mucho más impresionante. La cascada tiene 300 metros de altura y está considerada uno de los saltos de agua en caída libre más alto de Europa, además de formar parte de las 72 cascadas del Valle de Lauterbrunnen. Ésta se encuentra muy cerca de otro espectáculo acuático natural, las Trümmelbachfälle, unas cascadas escondidas a simple vista a las que se puede acceder atravesando caminos, galerías, túneles y un ascensor. Se dice que son un espectáculo único.
Nos equipamos y pusimos rumbo al hotel. Estuvo lloviendo aproximadamente la mitad del camino, después, la lluvia dejó paso a la niebla. Eran cerca de las ocho de la tarde y no había nadie por la carretera. Subimos y bajamos el puerto del Grimselpass completamente solos. La densa niebla hacía que el entorno pareciera mágico, una luz preciosa nos fue acompañando durante el ascenso. Eso sí, si nos hubiera pasado algo, no se cuanto tiempo hubieran tardado en encontrarnos jejeje, mejor no pensarlo.
Además de niebla hacía mucho frío, en lo alto del puerto y a pesar de lo abrigados que íbamos se notaba y mucho. Con precaución, ya que el suelo estaba húmedo, hicimos nuestros últimos tornantis del viaje. Al día siguiente comenzábamos el regreso a casa. En tres etapas llegaríamos a Zamora….
Gastos del día:
330 CHF Excursión al Jungfrau
18,31 CHF Gasolina
3,60 CHF Supermercado
8 CHF Souvenirs

4 comentarios:
Qué paisajes más bonitos Brujilda, que pasada (y que pasada de precio......). Supongo que si ahorras merece la pena jajaja.
Bueno, algo diferente, no? de eso se trata cuando estás de vacaciones. La verdad es que no conocía ese lugar.
Solo de ver las imágenes da frío, con el calorcito que tenemos en Canarias estos días.
un beso!! y ahora, las crónicas miamiaias no? jaja
Hola Maeva.
¡Y el frío que hacía!. El glaciar y el paisaje en general es precioso, y si, el precio caro que te cajas jajaja.
Es que en Canarias climatológicamente sois unos privilegiados Maeva. Aquí hoy no hace tanto frío pero, llegará, llegará. Y con el frío la nieve ¡La verdad es que tengo ganas....!.
Iré alternando las crónicas de Miami con las de Suiza, ya que todavía me quedan tres entradas. Lo que pasa es que estos días entre pitos y flautas me cuesta sacar tiempo para blog, pero bueno, el invierno es muuuuuu largo.
Besitos.
Hola Bruji:
Al entrar en tu blog, me he encontrado con la sorpresa que hemos estado visitando los mismos lugares de Suiza y casi coincidimos en la fecha ¡hubiera sido una sorpresa en contarnos allí !
En estas entrañables fechas queremos desearte que pases una FELIZ NAVIDAD en compañía de tus seres queridos.
Este año ha estado marcado por la crisis y dificultades económicas, esperamos que el próximo año 2012 se superen y venga cargado de bonanzas.
Os invito a leer este peculiar Cuento de Navidad para la crisis.
Un abrazo.
Gracias por las felicitaciones Ricardo. Pues si, hubiera sido una gran sorpresa habernos encontrado ¡Quien sabe! Algún día quizá coincidamos en algún sitio. No dicen que el mundo es un pañuelo...
Aprovecho también para desearos unas felices fiestas a ti y a tu familia y, teniendo en cuenta vuestra trayectoria, unos cuantos viajes para este año.
Un abrazo.
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