Nos levantamos a eso de las 8.00 de la mañana, además de para no perdernos el desayuno, que se sirve de 7:30 a 9:30, porque queríamos salir temprano para aprovechar bien el día. Comprobamos por la ventana el tiempo que hacía ¡Bien!, estaba soleado.
Antes de comenzar la ruta por los mejores pass suizos me acerqué al supermercado a hacer algo de compra para estos días. ¡Menudos precios!. Por unos panecillos, pan de molde, algo de fruta, unos blisters de embutido y unas botellas de agua me cobraron 38 CHF.
Con el estómago lleno y los bolsillos vacíos pusimos rumbo al primer puerto, el Furkapass, que se encuentra a 22 kms de Ulrichen. Desde lejos se distingue su sinuoso trazado ¡Curvas, allá vamos…!
Antes de llegar a la cima teníamos una parada pendiente, el Glaciar de Ródano, de visita obligada porque es una auténtica maravilla. Este se encuentra en la subida al Furkapass a la altura del Hotel Belvedere y, para llegar hasta él hay que hacerlo a través de la tienda de souvenirs que hay frente al hotel. El precio de la entrada es de 7 CHF por persona.
Hay dos formas de verlo, ambas compatibles, la primera desde las alturas, acercándose al mirador que se encuentra a escasos metros de la entrada, accesible incluso en silla de ruedas y desde donde se aprecia la belleza y el gran tamaño de éste. Y la segunda bajando por un estrecho sendero de tierra y piedras y adentrándose literalmente en el glaciar, accediendo a el a través de una gruta que cuenta con una pasarela de madera de unos 150-200 metros.
Suso se quedó disfrutando de las vistas desde el mirador, ya que el descenso y posterior ascenso por el sendero era mucha distancia para el, y yo, bajé a la gruta y después subí al glaciar.
¡Que chulada! la gruta es una auténtica maravilla. El hielo se veía de color azul, era como estar dentro de una inmensa piscina congelada. Durante un buen rato me dediqué a hacer fotos y a tocar las paredes de hielo con tanta efusividad que quien me viera debió de pensar que no había visto el hielo en mi vida.
Al salir de la gruta me subí al glaciar. El hielo era muy consistente y, aunque, con algo de dificultad se podía caminar así que aproveché para dar un paseo. Próximos había un grupo de montañeros caminando sobre el glaciar y equipados hasta las cejas, con sus crampones, sus cuerdas y sus bastones. Yo, que iba vestida de motera, pensé que quizás había ido demasiado lejos y por seguridad di media vuelta.
Al bajar del glaciar fui haciendo un poco el cabra hasta los charcos y lagunas que se han ido formando por el deshielo. El glaciar y el paisaje que lo rodea visto desde cualquier ángulo es magnífico.
Estaba cansada y acalorada, pues iba muy abrigada y, aunque al principio hacía mucho frío de tanto trepar estaba sudando. Al llegar al mirador donde estaba Suso me quité la cazadora y, cual fue mi sorpresa al ver a un pequeño ratón de campo meterse dentro del forro de ésta ¡Maldito roedor!. Tengo auténtica fobia a los ratones, ratas y similares así que mi primera reacción fue gritar, gritar mucho. Agarré rápidamente la cazadora, la zarandeé y el ratón huyó despavorido a ocultarse entre las rocas. A pesar de haberlo visto salir de la cazadora era tal el miedo-asco que sentía que me costó tiempo volver a ponérmela.
Una vez recompuesta salimos del glaciar y apenas un par de curvas después llegamos a la cima del Furkapass, que se encuentra a 2.436 metros de altura. Había mucho ambiente, especialmente motoristas y ciclistas.
De ahí tiramos en dirección a Andermatt para ver el Passo de San Gottardo. Un poco antes de llegar al alto vimos un cartel blanco que nos desviaba de la carretera en dirección al paso y lo seguimos.
Recalco lo de blanco porque hay dos formas de llegar al Paso de San Gottardo, una es por el camino antiguo, el original, que está totalmente empedrado y sin duda alguna es el más divertido y recomendable, sobretodo si se va en moto. Es reconocible porque sus indicaciones están señalizadas con carteles de color blanco. La otra opción es por la carretera nueva, cuyas indicaciones están señalizadas con carteles de color azul. Lo ideal es hacerlo por el antiguo pero, si tenéis curiosidad, podéis bajar por un lado y subir por el otro para ver la diferencia. Para aquellos que no deseen subir el puerto y quieran evitarlo se puede coger el Túnel de San Gottardo.
Reconozco que al ver aquella carretera empedrada pensamos que nos habíamos equivocado por lo que estuvimos a punto de dar media vuelta. Pero es que realmente toda la carretera original está así y, aunque quizás en un día lluvioso no sea el firme más recomendable, ya que la piedra mojada y las dos ruedas no suelen llevarse demasiado bien, sin lluvia, la serpenteante carretera puede llegar a ser muy divertida. Aunque recorrerlo con niebla o mal tiempo también tiene que tener su encanto, ya que el paso tendría un punto tenebroso y lúgubre…
Viniendo de Andermatt y tras desviarnos siguiendo el cartel de color blanco recorrimos unos dos kilómetros por la carretera empedrada hasta llegar al Passo de San Gottardo, que se encuentra a 2.106 metros de altura. Una vez aquí bajamos hacia Airolo por la carretera nueva y, al llegar a esta localidad comenzamos el ascenso por la carretera original siguiendo los carteles blancos hacia Gotthardpass. Antes de iniciar la subida hicimos una pausa para comer.
Estábamos comiendo próximos a un cruce que daba la opción de ir por ambas carreteras. Nos estuvimos fijando en como reaccionaban los motoristas y, tengo que decir que la gran mayoría y con indecisión seguían el cartel azul y luego miraban hacia el otro lado pensando: “¡Nos hemos equivocado!”.
Tras la comida comenzamos el ascenso por la carretera vieja. Las curvas ya de por si entrañan dificultad pero, si a esto le sumamos un suelo empedrado, el combinado es perfecto para….. caerse.
A nuestra izquierda podía verse el desfiladero de Gorge Schöllenen, cerrado por paredes de granito y con una sucesión de túneles y puentes. Para pasar por ellos hay que seguir la carretera nueva, la del cartel azul, que va desde el Paso de San Gottardo hacia Airolo.
Este camino empedrado está considerado el monumento más extenso de Suiza. Su pavimento hace que el Paso de San Gottardo sea especial y único.
De camino nos cruzamos con varios carruajes para el transporte de visitantes. Estos eran utilizados antaño para cruzar el puerto y conectar el cantón de habla italiana con el cantón de habla alemana. Iban precedidos por una furgoneta, supongo que a modo de seguridad.
Una vez arriba se puede ver como reina el ambiente motero. Aquí se encuentran varios edificios en torno a un lago, entre ellos el Museo Nacional de San Gottardo o el Albergo de San Gottardo. También hay una tienda de souvenirs, donde nos hicimos con nuestro parche bordado de recuerdo.
Y volvimos a tirar hacia Andermat. Una vez aquí cogimos en dirección al Oberalppass, que se encuentra a 2.046 metros de altura. No nos cautivó demasiado y, quizás fuese porque hicimos el ascenso por el sitio menos adecuado. Comenzamos a descender pero aquello no mejoraba mucho así que movidos por la impaciencia decidimos continuar hacia el siguiente puerto, el Sustenpass.
Volvimos a Andermat y aquí cogimos en dirección a Altdorf-Lucerna hasta encontrar el desvío al Sustenpass. De camino nos encontramos con uno de esos locos que habitan en la carretera y que, en plena curva se abrió tanto que invadió por completo nuestro carril dándonos un buen susto.
La subida al Sustenpass es una maravilla, una carretera divertida y sinuosa que, a diferencia con los otros pass atraviesa varios túneles. El día estaba soleado por lo que los paisajes lucían en todo su esplendor.
Una vez arriba no había mucho ambiente ¿Dónde está la gente?, ¡Un puerto tan impresionante como este y que no haya nadie! Supongo que la mayoría aprovecha la mañana para hacer las rutas de los puertos pero, es que apenas eran las cinco de la tarde. Aunque bueno, en Suiza a partir de las 18:30 no hay ni un alma en la calle porque es la hora de cenar. Hicimos las fotos de rigor y comenzamos el descenso, que nos pareció todavía más divertido que el ascenso. De camino paramos a ver el Glaciar de Stein y su lago.
Y tras la pausa tiramos en dirección al Grimselpass, el último puerto del día. Llaman la atención las vistas de las presas y las centrales hidroeléctricas. Destaca también el Grimsel Hospiz, un hospicio transformado en hotel que se encuentra en un promontorio rocoso.
La carretera es una delicia. Enlazando curvas llegamos a la cima, que se encuentra a 2.165 metros de altura. Son las 18:15 y no hay nadie, además, está todo cerrado y han bajado mucho las temperaturas.
En lo alto hay dos estatuas de hierro muy originales, así como una zona acotada donde habitan varias marmotas. Ésta se encuentra frente al Hotel Grimselblick, en lo alto de un muro accesible a través de una escalera de piedra. Ese día no llegamos a verlas porque no sabíamos que estaban allí, las descubrimos al día siguiente gracias a un grupo de japoneses.
Desde el Grimselpass al hotel hay 20 kms. Durante el descenso nos cruzamos con un grupo de chicos muy jóvenes subiendo el puerto en unas motos tipo Derbi Variant, algo que creo que tiene mucho mérito y que por lo visto es muy habitual porque no fueron los primeros ni los últimos que vimos durante esos días. Saludaban agradecidos y con efusividad cuando los demás moteros les hacíamos Vs. Y es que, aunque con motos de pequeña cilindrada ellos también lo son, y además con M mayúscula.
Y llegamos al hotel ¡Menudo día!, Cinco puertos coronados: el Furkapass, el Paso de San Gottardo, el Oberalppas, el Sustenpass y el Grimselpass, un número incalculable de tornantes trazados, unos paisajes de ensueño y un piloto que después de esto ha demostrado que tiene mucha habilidad y que ha adquirido gran experiencia.
Algo que también nos ha quedado muy claro es que en Suiza da igual que sea verano, siempre hay que ir bien abrigado porque aunque luzca el sol suele hacer frío.
Al día siguiente tocaba excursión al pico Jungfrau, conocido como el Top of Europe, donde se encuentra la estación de tren más alta de Europa, el Jungfraujoch, a una altitud de 3.454 metros pero... esto queda para la siguiente entrada.
Gastos del día:
Gasolina: 30 CHF
Comida: 38 CHF
Entradas Glaciar: 14 CHF
Parche Paso San Gottardo: 4.90 CHF.
6 comentarios:
Que bonito Brujilda, no tenía ni idea de lo del glaciar ese, debe ser impresionante, al menos, algo diferente.
No me extraña que se lo pasaran tan bien con tanta curva, a pesar de los ratones jajaja.
Que curiosa la carretera empedrada.
Desde luego que merece la pena ir a Suiza, eso sí, hay que ahorrar bastante por lo que leo.
un beso Brujilda!
Nunca había estado en un glaciar y me encantó. Así como poder meterme en su interior y caminar sobre él ¡Toda una experiencia!. Y que bonito se veía el hielo de color azul, impresionante.
Las carreteras son una gozada, curvas, curvas y más curvas. El paraiso de cualquier motero.
Recomendaría a cualquiera ir a Suiza, es un país precioso pero eso sí, es muy caro, ya solo los alojamientos salen por un ojo de la cara. Pero como todo, es cuestión de planificarlo. Si el presupuesto es bajo, pues en vez de ir de hotel se va de camping, en vez de ir con coche propio, pues se usa el tren y, en cuanto a comida, te aseguro que se sobrevive bien a base de bocadillos y comida rápida jejeje.
Un besito.
Como nos encantaría recorrer todos esos paraisos con las más hermosas carreteras de montaña que y la belleza de los paisajes suizos.
Haber si algún día la vieja Yamaha nos lleva hasta ellos
Qué maravilla!!Tienes razón, desde cualquier perspectiva, las fotos quedan perfectas, porque el lugar es impresionante!!...un besito
Muchas felicidades!!Qué día para cumplir años 11/11/11!!...Espero que lo pases muy bien..Que sea un día agradable y que recibas muchos regalitos!!jiji....Muchas gracias por tus palabras de mi última entrada....un besito
Yamajos: No lo dudes Yamajos, algún día, si es vuestro deseo, se cumplirá. Me encantaría leer el relato y ver tus fotos publicadas.
Un saludo.
Mariposa: ¡Muchas gracias Mariposa!. Este año además ha cuadrado genial 11/11/11.Por si acaso me he comprado unos cuponcitos de la once,no vaya a ser jejeje.
Tenía planes para hoy, pensaba ir a dar un paseo por la tarde y a tomarme un chocolate con churros pero, llevo dos días con el estómago mal y por precaución, teniendo en cuenta que mañana salimos de viaje, he decidido pasar un día tranquilito en casa. Pero bueno, ya he soplado las velas y he tenido un par de regalitos.
En cuento a tu última entrada "De nada", para eso estamos. Espero que estés mejor. ¡Ánimo guapa!.
Un besito.
Publicar un comentario en la entrada