jueves, 27 de octubre de 2011

Día 17 viaje a Suiza. Ulrichen. Brigerbad. Hotel Astoria.


24 de julio de 2011.

La noche anterior nos habíamos acostado temprano por lo que a las 8.30 horas ya estábamos en pie. A diferencia con el día anterior amanecía soleado. Desayunamos y pusimos rumbo a Ulrichen, en Suiza, donde se encontraba nuestro próximo alojamiento. Desde Como a Ulrichen hay 158 kms.

Antes de llegar al túnel de San Gotardo, que mide 16,918 Kms, paramos a repostar y a sacar algunos francos suizos de un cajero. Después, en vez de meternos por el túnel, en cuya entrada había retenciones, fuimos por fuera en dirección al puerto de Nufenenpass. 

 
La carretera de ascenso hasta el puerto no es demasiado sinuosa pero si muy divertida. Aproximándonos a la cumbre había algunas zonas nevadas que hacían que el paisaje pareciera, si cabe, todavía más bonito. 


 
Eso sí, hacía muchísimo frío (y estábamos en julio). Durante unos minutos me saqué un guante para ir haciendo fotos en marcha y, del frío que hacía se me quedó la mano congelada, tanto, que me costó volver a recuperar el calor.

   
De camino nos encontramos con unos animales en la carretera. No se muy bien que eran, parecían cabras. Creo que eran un par de hembras con sus crías que campaban a sus anchas por la zona. Al parar cerca de ellas para que pasaran se asustaron y, algunas crías cruzaron la carretera corriendo ladera arriba mientras otras se quedaban rezagadas. Nos quedamos un rato viendo lo que hacían, las pobres no nos sacaban el ojo de encima.



 
Y llegamos a la cima del Nufenenpass, que se encuentra a 2.478 metros de altura. El frío era glacial. Nos sacamos el casco con intención de sacar algunas fotos pero, al notar el intenso frío en la cara decidimos dejárnoslo puesto y dar una vuelta de reconocimiento rápida. No se a que temperatura estábamos pero hacía muchísimo frío. Había varios motoristas pero, tampoco aguantaron mucho fuera y rápidamente entraron en la cafetería.


 
Comenzamos a bajar y poco a poco fue subiendo la temperatura. Desde el Nufenenpass hasta Ulrichen hay 14 kms. 

 
Y llegamos a Ulrichen, la localidad escogida para alojarnos durante tres noches. El hotel elegido fue el Astoria, de ambiente motero y muy frecuentado, tanto en el alojamiento como en su restaurante por motoristas.

 
Escogimos esta ubicación por dos motivos, el primero, porque Ulrichen está muy cerca de los míticos puertos suizos como el Nufenenpass, el Furkapass, el Paso de San Gottardo, el Sustenpass o el Grimselpass, además de relativamente cerca del pico Jungfrau, conocido como el Top of Europe, donde se encuentra la estación de tren más alta de Europa, el Jungfraujoch, a 3.454 metros de altura. El segundo, porque nos gustó el hotel.

 
Es un hotel familiar no demasiado grande que además de proporcionar alojamiento cuenta con un restaurante. Para los vehículos dispone de aparcamiento exterior y para las motos un garaje a cubierto. A escasos metros hay una gasolinera y un pequeño supermercado llamado Proxy que, aunque no tiene demasiada variedad y es muy caro, nos vino muy bien para hacer compra durante esos días.

 
El señor que nos atendió en recepción hablaba perfectamente inglés por lo que nos entendimos relativamente bien. La reserva la hicimos a través de la propia web del hotel y el precio por noche fue de 140 CHF con desayuno incluido (Total por tres noches 420 CHF = 362,72 €).

 
Nuestra habitación estaba en el segundo piso y no había ascensor. La habitación no era muy bonita, la decoración dejaba un poco que desear pero nos resultó agradable. Supongo que depende de los ojos con los que se mire…. 


 
La verdad es que la estancia fue muy buena y, salvo la primera tarde-noche que escuchamos el incesante correteo de unos niños en la planta de arriba, el resto reinó el silencio. La habitación contaba con una cama bastante cómoda, un armario, televisión e incluso una terraza además de wifi gratuito.



El baño era muy pequeño y contaba con plato de ducha, secador y algunos amenities. 

 
El desayuno se sirve de 7:30 a 9:30 horas. No había mucha variedad pero era suficiente: panes, zumo, cereales, nutela, croissants, café, mermelada, macedonia y embutido.

 
Dejamos el equipaje en la habitación y bajamos a comer al restaurante. Estaba lleno de motoristas y pensamos que si había tantos sería por su buen precio y calidad. No entendíamos la carta porque estaba en alemán, así que señor de recepción nos fue traduciendo. Suso comió un entrecot con patatas y dijo que estaba buenísimo (hay que decir que el pobre llevaba 16 días infroalimentándose a base de bocadillos y comida rápida así que le supo a gloria) y yo una ensalada variada. Por esto y una botella de agua de un litro que además tenía gas y que nos tuvieron que cambiar por otra, que aunque menos seguía teniendo gas y no bebimos, acabamos pagando 48,50 CHF (41,65 €), 32 CHF el entrecot, 8.50 CHF la ensalada y 8 CHF el agua, que ya le llega. Eso sí, allí la comida se sirve, sino recuerdo mal, desde las 12:30 hasta las 14:00 horas, a partir de aquí solo preparan alimentos fríos. La verdad es que comimos muy bien pero, con estos precios y a diario nos hubiéramos ventilado el presupuesto en la mitad del viaje. Es lo único malo que tiene Suiza, que todo es muy caro.

  
Tras la comida preparamos una mochila con los bañadores y las toallas y nos fuimos a los baños termales de Brigerbad, las mayores piscinas termales al aire libre de Suiza, que se encuentran a unos 45 kms de Ulrichen.

 
Llegamos a las termas sobre las 17:00 horas. Las entradas nos costaron 24 CHF, dos entradas normales para las piscinas a 9 CHF por persona, y dos para la gruta a 3 CHF por persona. Nos dieron los dos tipos de entradas por separado. Las de las piscinas las pasamos por el escáner nada más entrar, por lo que ya no hacían falta pero, las de la gruta tuvimos que dejarlas bajo las toallas mientras nos bañábamos.

Llevábamos toda la ropa de la moto, que no es barata precisamente, por lo que alquilamos una “kabinen”, unos vestuarios privados y de pequeño tamaño equipados con un banco, unos colgadores y un espejo. Allí nos cambiamos y dejamos la ropa. El precio del alquiler de la “kabinen” fue de 6 CHF y a mayores tuvimos que dejar un depósito de 10 CHF recuperable a la salida.

En las termas hay varias piscinas a diferentes temperaturas. Hacía frío por lo que nos quedamos en la primera que era la más caliente, a 38º. Yo intenté salir un par de veces y acercarme a las otras pero, en cuento ponía un pie fuera de la piscina tenía tanto frío que enseguida volvía a ella corriendo.

 
Y allí estuvimos, a remojo aproximadamente una hora. Las piscinas cierran a las 19.00 horas en verano y, el último pase para la gruta era a las 18:00 horas así que, un par de minutos antes de las seis nos acercamos a la entrada de la gruta a hacer cola. No había mucha gente pero, en bañador y sin toalla hacía un pelín de frío.

La gruta es un espacio cerrado que simula una cueva. Aquí la temperatura del agua está entre los 40º y los 42 º. Recomiendan no permanecer en su interior más de 30 minutos pero, era tanto el calor que teníamos que tuvimos entrar y salir varias veces para airearnos. Anexa a la gruta hay una zona de relax con tumbonas, aquí la temperatura ambiente es muy agradable, ideal para secarse después de salir del agua.

 
La verdad es que fue un gustazo ¡Que relajación!. Por si os interesa aquí os dejo la página web de los baños. Salimos tan sumamente relajados que incluso nos daba pereza volver al hotel. Además, y no se si a vosotr@s también os pasa pero, a nosotros el agua nos da muchísima hambre…
  
Relajados y hambrientos volvimos al hotel. Tras la cena intentamos buscar en algún canal el Gran Premio de motos de Laguna Seca, que se emitía por la noche pero, no hubo suerte. Fuera de España no se pueden ver las carreras de motos a través de internet por  la TVE1 debido a los derechos de emisión así que, finalmente acabamos viendo la televisión local y alguna serie que todavía nos quedaba en el portátil.

 
Al día siguiente íbamos a recorrer los mejores pass suizos. ¡Alla vamos….!.

Gastos del día:

Hotel: 420 CHF

Comida: 48,50 CHF

Gasolina: 22,55 CHF

Termas: 30 CHF

2 comentarios:

Maeva dijo...

Qué valor Brujilda!! con ese frío, y por muy caliente q esté el agua, bañarse al aire libre jajaja, para mí no está.

Me encantan las cabritas suizas jejeje.

un beso!

(este hotel no es muy bonito, pero me gusta la terraza)

BRUJILDA: dijo...

Es un gustazo pero, depende mucho de a que temperatura esté el agua. Por ejemplo, cuando salímos de la gruta, que estaba en un espacio cerrado y con el agua entre 40º-42º se agradecía el fresquete que hacía fuera pero, en cambio al salir de la piscina exterior, a 38º, donde se estaba a gusto pero sin asfixiarse, la sensación de frío fuera era mucho mayor.
Las cabritas suizas eran muy inconscientes jejeje, les daba igual estar en el medio de la carretera, eso sí, cuando veían aproximarse a un vehículo corrían despavoridas.
La decoración del hotel no era muy chula, todavía recuerdo un cuadro muy hortera de una pantera ¡que horror por Dios!. Pero sí, la terraza, aunque pequeña, estaba muy bien.
Un besito Maeva y ¡buen fin de semana!