23 de julio de 2011.
Esa mañana desayunamos solos, éramos los únicos huéspedes del hotel. La noche anterior habíamos dejado todo preparado para salir antes de las diez de la mañana, hora tope para dejar la habitación por lo que, bien temprano ya estábamos poniendo rumbo al Lago di Como.
La idea era ir hasta St. Moritz atravesando Suiza para regresar nuevamente a Italia pero, el GPS nos llevó por donde quiso y, como tiene más poder de decisión que nosotros le hicimos caso.
Hasta Tirano la carretera es muy bonita y bastante divertida. Pasamos Le Prese, donde nos llamó la atención ver a los trenes cruzar la localidad por su calle principal en medio del tráfico y compartiendo vía con los vehículos. Digamos que la estación de tren es parte de la acera. De ahí pasamos por el bonito Lago de Poschiavo y finalmente llegamos a Tirano.
Desde aquí la carretera hasta el Lago di Como fue muy aburrida, una vía de doble sentido con gran cantidad de tráfico y nada interesante ni destacado que ver. Desde Livigno a Como hay 186 kms, la diferencia entre ir por St Moritz o por Tirano son un par de kilómetros y, según el GPS, apenas un par de minutos entre uno y otro. La verdad es que fue una mala elección, nos quedamos con ganas de ver la otra carretera aunque, quien sabe....
Y llegamos al Lago di Como, considerado uno de los más profundos de Europa y el tercero más grande de Italia. Está compuesto por tres brazos, al oeste el de Como, al este el de Lecco y al norte el de Cólico. Desde el aire recuerda a una “Y” invertida.
Dicen que posiblemente fue el paisaje de fondo del cuadro de la Mona Lisa y, ha sido escenario para el rodaje de películas como “El ataque de los Clones”, “Ocenan twelve” y “Casino Royale”.
Bordeamos parte del lago hasta llegar a Lecco. Nada más entrar en la ciudad nos encontramos un coche volcado en plena calle principal. Todavía no entiendo como pudo hacer el conductor/a o a que velocidad debía de ir para volcar un coche en aquella zona.
Atravesamos Lecco y continuamos por una estrecha carretera que bordea el lago hasta llegar a Bellagio. Este municipio se encuentra en la intersección de los tres brazos del lago.
Está considerado un municipio señorial y un lugar de descanso para la jet set que viene buscando su encanto natural y el ambiente dolce vita.
Es muy pequeño y, la mayoría de sus calles son peatonales, por lo que el coche hay que aparcarlo fuera de la zona centro. Para las motos existe un parking en el embarcadero. Dimos una vuelta por sus calles y curiosamos un poco por los alrededores. Mucho glamour y mucha jet set pero nosotros habíamos estado en el hotel Bellagio de las Vegas...
En Bellagio se puede coger el ferry que cruza el Lago di Como hacia Varenna, en la orilla derecha, o hacia Cadenabbia, en la orilla izquierda. La ciudad de Como queda a unos 31 kms de Bellagio pero, teníamos ganas de hacer algo diferente por lo que decidimos coger el ferry hacia Cadenabbia, y de ahí hacer los 32 kms hasta Como por la orilla opuesta.
Compramos los tickets en el embarcadero por 10,60 € (dos personas y la moto) y esperamos al siguiente ferry mientras comenzaba a llover. En cuanto subimos y aparcamos nos dimos cuenta de que el suelo no era muy estable, por lo que la pata de cabra no era suficiente para mantener segura la moto, hacía falta el caballete y la moto no tiene así que, el pobre Suso en vez de disfrutar del trayecto tuvo que ir haciendo equilibrismos durante los cerca de 10 minutos que duró el viaje. Al final, lo que iba a ser un agradable paseo para Suso fue un auténtico martirio.
Bueno, al menos podemos decir que hemos navegado por el Lago di Como en barco, no fue un paseo romántico en un velero bajo el sol de verano ni una experiencia muy agradable que digamos pero, lo cruzamos y punto ¡vale! jejeje.
Al bajarnos del ferry fuimos en dirección a Como, era muy tarde, teníamos mucha hambre y todavía no habíamos comido. La pregunta era "¿Y ahora donde como en Como porque claro, como es tan tarde?". Al final dije, "no me como el coco y hoy como ¡como no! en un McDonald´s...". (Lo siento pero es que da mucho juego). De camino al hotel comenzó a llover con mucha intensidad, tanto, que incluso acabó granizando. No teníamos donde resguardarnos así que, bombardeados por la lluvia y el granizo y entre risas (si, somos así de raritos...) llegamos al hotel. Al llegar ya no nos reíamos tanto pues, aunque interiormente no estábamos mojados, la ropa estaba chorreando.
En cuanto llegamos al hotel paró de llover. El elegido para pasar esa noche fue el Hotel Cruise de 4* que reservamos a través de central de reservas por 78,93 € la noche con desayuno incluido.
El primer y único hotel de 4* de todo el viaje, para que no se diga que no tenemos al menos, un poquito de glamour….. La verdad es que fue la mejor habitación de hotel que tuvimos durante estos 22 días de viaje. Era amplia, moderna y bonita. Bueno, el Hotel Résidence Castel Club Leysin también había estado muy bien.
La habitación contaba con una cama grande y cómoda, un escritorio, un minibar y una televisión.
En el recibidor había dos armarios además de la caja fuerte.
Y el baño tenía bañera, secador y varios amenities, entre ellos unas zapatillas para andar “por casa”, que siempre vienen muy bien para evitar ir descalz@.
En recepción el hombre que nos atendió fue un poco desagradable e insistente con que le diéramos los pasaportes ¡Por Dios, que vengo empapada, déjame que me seque un poco”…. en fin.
Las instalaciones están muy bien, al igual que las habitaciones las zonas comunes son muy modernas. El desayuno se servía de 7:00 a 10:30 horas y, aunque tuvimos que esperar para coger mesa porque el comedor estaba lleno, en unos minutos nos prepararon una. Tengo que decir que la variedad y calidad del desayuno era muy buena.
El hotel cuenta con un parking privado exterior gratuito pero el wifi es de pago. Y como negativo destacaría el sistema de ventilación de las habitaciones. Yo no me enteré de nada porque caí como un tronco en la cama pero, Suso me comentó que lo escuchó de fondo toda la noche.
El hotel se encuentra a unos 4-5 kms de Como, quizás un poco alejado del centro por lo que el uso de un vehículo se hace indispensable. Al lado de éste había un gran centro comercial.
Tras dejar el equipaje en la habitación decidimos salir a dar una vuelta. Yo estaba un poco desanimada porque hacía muy mal día, incluso tronaba pero, Suso consiguió convencerme y finalmente salimos.
Primero fuimos al embarcadero, la idea era coger el Funicular hasta Brunate pero, cuando llegamos estaba cerrado, no sabemos si porque ya era tarde o porque no estaban operativos debido al mal tiempo. Este funicular del año 1894 conecta Como con el pueblo de Brunate en 7 minutos y dicen que ofrece unas vistas maravillosas.
De ahí nos acercamos hasta la Plaza del Duomo, el corazón de la ciudad, donde se encuentra su Catedral o Duomo además del Broletto, sede del ayuntamiento durante el siglo XII y que actualmente alberga el archivo de la ciudad.
El Duomo, que comenzó a construirse en el año 1396 mezcla diferentes estilos arquitectónicos como son el barroco, el gótico, el romano y el renacimiento. Entré en el templo, cuya entrada es gratuita y, tras salir nuevamente a la plaza di un pequeño paseo por los alrededores, una concurrida zona comercial.
Había oído hablar de las famosas villas italianas y tenía ganas de ver una así que nos acercamos hasta Villa Olmo, eso sí, nos costó un poco encontrarla. Esta mansión de estilo neoclásico data del 1782 y debe su nombre a un enorme olmo que existía en su jardín. Como curiosidad, aquí se hospedaron entre otros personajes ilustres Napoleón o el político y militar italiano Giuseppe Garibaldi.
Actualmente es una sala de exposiciones, concretamente ese día había una muestra sobre la Belle Epoque pero, además de no ir vestida para la ocasión, ya que llevaba el traje de goretex, no tenía ni ganas de hacer cola ni ánimo para ver obras de arte. Di una vuelta por los jardines, que se encuentran próximos al lago y ofrecen unas buenas vistas de éste y de la ciudad.
No había vuelto a llover pero tampoco teníamos ganas de seguir callejeando así que, tras dar un paseo por la ciudad decidimos regresar al hotel. El día no había acompañado demasiado, estaba lluvioso y gris y, aunque en estas circunstancias hay lugares que tienen mucho encanto, no fue el caso de Como, que sin duda luce más y mejor en un día soleado, como pudimos comprobar al día siguiente de camino a nuestro siguiente destino.
Creo que el mal tiempo llegó a minar mi ánimo. Tenía una imagen muy idílica del Lago di Como y de sus alrededores pero, la lluvia lo había empañado todo. Una pena la verdad. Por si os interesa, aquí os dejo una web con información sobre lo que se puede ver y hacer en Como. Otra opción es acercarse a Milán, que se encuentra a excasos 50 kms de la ciudad.
Antes de volver al hotel hicimos algo de compra para cenar esa noche. Al llegar una duchita caliente y a descansar.
Al día siguiente volvíamos a Suiza, concretamente a Ullrichen, teníamos por delante unas jornadas magnifícas subiendo y bajando puertos.
Gastos del día:
Hotel: 78,93 €
Comida: 14, 89 €
Gasolina: 13 €
Ferry: 10,60 €


4 comentarios:
Pues que pena que no te lo disfrutaras del todo, porque es precioso! me encanta, el lago, las montañitas, las calles, los edificios... que bonito, a pesar del borde del hotel, qué piensa?q España no está en Europa? están los italianos para discriminaciones...
¿Y entre tanto lujo había Mcdonals? jaja
un beso!ya te queda poquito para irte!
No todos los días pueden ser buenos Maeva. La verdad es que que fue una pena porque la ciudad prometía pero el tiempo no acompañó nada.
Si jejeje, el de recepción era un poco borde ¡Que insistencia!. Al menos podía habernos ofrecido una toalla o, ya no digo eso, un poco de papel hubiera sido suficiente.
Había McDonald´s Maeva jejeje, no todo va a ser glamour y pijería. Los pobres tambien tenemos que comer....
¡Ya no queda nada! En 16 días estamos poniendo rumbo a Miami...
Un beso
Bueno Brujilda, se ve que ha sido un muy lindo viaje, a pesar de algunas visicitudes. Lo del GPS nos ha pasado a todos, creo que es un arma de doble filo de la que una vez que aprendes a usar no te puedes despegar porque es muy útil, aunque a veces te lleva para cualquier lado o por el peor camino. De todos modos, se nota que ha salido un muy buen viaje. Los felicito.
Gracias Mirna! Por desgracia dependemos del GPS más de lo que nos gustaría pero, es tan cómodo... Hoy por hoy es un elemento indispensable para viajar ¡No se como nos orientábamos antes sin el! Los mapas, que locura jejeje.
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