lunes, 24 de octubre de 2011

Día 15 viaje a Suiza. Paso del Stelvio.


22 de julio de 2011.

Nos levantamos sobre las 9:00 de la mañana y, en menos de una hora ya habíamos desayunado y partido hacia Bormio, la localidad italiana desde la cual subimos al Paso del Stelvio.

 
Pasamos el control de la policía que vigila que los turistas no superen los 300 € máximos por persona en compras pero, la verdad es que pasaron totalmente de nosotros, aunque claro, nuestra compra de aquel día no superaba los cinco euros en pan, agua, embutido y alguna chocolatina eso sí, libres de impuestos. Una recomendación, antes de partir sería recomendable llenar el depósito en Livigno, además de pagar la gasolina más barata evitaréis tener que buscar una gasolinera de camino, ya que no abundan precisamente.

 
Al llegar a Bormio hicimos una parada, estábamos un poco desorientados a pesar de llevar GPS. Un señor que andaba por allí y sobre el que ambos coincidimos en que estaba un poco "tocado" comenzó a hablarnos pero, entre que no le entendíamos y que su actitud era insistente y extraña le ignoramos.

 
Vimos pasar varias motos en sentido ascendente y las seguimos. Desde Bormio hasta el Paso del Stelvio hay unos 22 kms que se tardan bastante en hacer debido a la dificultad de la carretera, que está repleta de tornantes.


Al Paso del Stelvio se puede subir desde Bormio o desde Spondigna aunque, lo ideal es subir por un lado y bajar por el otro y después, si todavía hay ganas, volver a repetir pero en sentido contrario. Cruzar de un lado al otro son aproximadamente 50 kms, lo que se tarde, eso ya es cuestión de cada un@. A mi personalmente me pareció más impresionante el ascenso-descenso desde Spondigna que desde Bormio pero, ambas rutas merecen mucho la pena.

  
Durante el ascenso fuimos parando en diversos miradores, haciendo fotos, viendo pasar las motos y contemplando desde las alturas porqué esta carretera está considerada una de las mejores del mundo. En una de estas pausas vimos pasar en coche al señor de Bormio ¿Nos estará siguiendo?....

 
El Paso del Stelvio se encuentra a 2.758 metros y dentro de éste, la Cima Coppi, a 2.760 metros. Está considerado el paso de montaña pavimentado de mayor elevación de los Alpes orientales y el segundo más alto de los Alpes, por detrás del Col de l`Iseran, que se encuentra a 2.770 metros. Debe gran parte de su fama al hecho de ser uno de los puertos más duros del Giro de Italia.

 
Esta emblemática carretera forma un impresionante zigzag visible desde las alturas y a decenas de kilómetros. También destaca por su gran desnivel y los precipicios que hay tras las curvas por lo que, si no se tiene cuidado puede resultar peligroso.

 
Y tras un divertido ascenso llegamos al Paso del Stelvio. Había mucho ambiente motero. También había muchos ciclistas, todos derrochando voluntad y mérito porque, este puerto es de los considerados “rompepiernas”. No me extraña que se vitorearan los unos a los otros cuando algun@ coronaba la cima.

  

En la zona hay varios hoteles, tiendas de souvenirs y puestos de salchichas. Nosotros llevábamos la comida preparada, unos bocadillos que comimos disfrutando de las vistas y el ambiente. 


 
Suele ser habitual entre los motoristas comprar un parche bordado o pegatina como recuerdo por haber coronado un puerto emblemático. Nosotros por supuesto nos hicimos con uno.

 
En medio del almuerzo apareció ante nosotros nuevamente el señor de Bormio, quería volver a entablar conversación pero, amablemente lo despachamos. Esto es muy raro ¿No?



Con el estómago lleno decidimos hacer el descenso en dirección a Spondigna. ¡Como disfrutamos!, especialmente Suso, que si le dejo, subimos y bajamos el Stelvio toda la tarde… La verdad es que la bajada es impresionante, multitud de curvas de 180º, la mayoría con poca visibilidad, por lo que hay que tener cuidado de no abrirse demasiado ya que suben y bajan otros vehículos.

 
Decidimos bajar dándole un poco de alegría a la moto pero siendo prudentes. Desde mi posición veía por encima de Suso, que iba concentrado en la carretera. Como buena copiloto iba cantándole las curvas y avisándole si venían o no otros vehículos para que pudiera abrirse.

 
Al llegar abajo había perdido la cuenta de todos los tornantes que pasamos… Suso paró la moto, me miró con ojillos de cordero degollado y volvimos nuevamente a subir. La verdad es que da mucha más seguridad hacer el tramo de subida que de bajada. Yo soy bastante miedosa cuando se combinan en una misma carretera curvas y velocidad pero, reconozco que me estaba superando a mi misma. Suso además sabe muy bien cuales son mis límites y, en caso de no acordarse, aprieto bien las rodillas contra su cadera para ayudarle a recordarlo. Aunque bueno, hoy en día con el intercomunicador este lenguaje físico queda prácticamente descartado y sustituído por un ¡Suuuusoooo!

 
Durante la subida, a un motorista que venía detrás le faltó poco para caerse. Se cerró mucho en una curva y estuvo a punto de irse al suelo. Por suerte, tuvo buenos reflejos y consiguió echar la pierna ¡Menudo susto!.

 
Una vez arriba volvimos a bajar de nuevo en dirección a Spondigna, pero esta vez de paseo, parando en los miradores a contemplar las vistas, las motos, y sacando alguna que otra foto en marcha. La verdad es que fue una gran experiencia y lo pasamos genial. Si os gustan las carreteras reviradas, el Paso del Stelvio os encantará.

 
Una vez abajo decidimos volver a Livigno, llevábamos todo el día de ruta y estábamos cansados. Queríamos despedir el día haciendo un último puerto que además quedaba de camino, el Ofenpass. El problemas fue que, después de haber hecho el Stelvio nos supo a poco.

 
Atravesamos un tramo por Suiza y volvimos nuevamente a Italia ¡No, si cambiamos de país como da camisa!. Para entrar en Livigno tuvimos que atravesar nuevamente el puente de un solo sentido y de ahí pagar el peaje para cruzar la serie de corredores hasta llegar al destino. 

 
La moto estaba seca, habíamos hecho 200 kms en todo el día por lo que nada más entrar en Livigno paramos a repostar. Eran las 17.30 horas y estábamos agotados, así que decidimos dar por concluido el día y volver al hotel.

 
Tras una merecida ducha pasamos el resto de la tarde viendo series en el portátil. En cuanto anocheció bajaron bastante las temperaturas, por lo que agradecimos mucho que el hotel encendiera la calefacción.

 
Al día siguiente continuaríamos de ruta por Italia ¿Nuestro siguiente destino? El Lago di Como.

Gastos del día:

Gasolina: 13, 56 €

Peaje: 13 CHF

Varios: 38 €.

4 comentarios:

Maeva dijo...

Vaya paisajes Brujilda!! me encantan las montañas, con sus restos de nieve todavía, eso sí, no sé si tendría valor para circular por ellas, y menos en moto jaja, por mucha curva que tengamos en La Palma, y sobre todo subiendo al Roque de los Muchachos, eso es demasiado jeje, pero ustedes son muy aventureros.

un beso!!

BRUJILDA: dijo...

Los paisajes son impresionantes Maeva. En la cumbres había mucha nieve y, a pesar buen día, a esa altura hacía bastante frío.
Claro que serías capaz de circular por allí Maeva. Es cuestión de dejarse llevar o de ir más despacio, en modo paseo.
Todavía me acuerdo cuando subimos al Roque de los Muchachos, es cierto, había muchas curvas. Además, nos llevamos una gran alegría cuando encontramos todo nevado. Fue genial.
Un besito.

Jc dijo...

Impresionante, me encanta, me encanta y me encanta. Qué montañas, qué curvas, qué lagos, qué cuidado se ve todo. Cuanto mas leo en tu blog, más ganas tengo de visitar Suiza.

BRUJILDA: dijo...

Me alegro que te haya gustado Jc. Suiza es un país precioso, vayas por donde vayas y mires hacia donde mires da gusto. Los paisajes son preciosos, las casas están impecablemente cuidadas, las montañas... ¡Y que carreteras!. Una aúténtica maravilla. Dentro de poco publicaré la entrada sobre los puertos míticos de Suiza, el Furkapass, el Grimselpass, el Sustempass o el Paso de San Gottardo. Si te ha gustado el Stelvio no te lo pierdas.
Saludos.