miércoles, 21 de septiembre de 2011

Gran Premio de motociclismo de Aragón.

Del 16 al 18 de septiembre de 2011.

Este fin de semana hemos ido a ver el Gran Premio de Motos de Aragón, que se celebra en el circuito de Motorland, en Alcañiz, provincia de Teruel. Compramos las entradas hace un par de meses a través de la web del circuito. En esta ocasión escogimos las entradas para la Pelouse 6, debido a que esta zona contaba con un espacio acotado para discapacitados. El precio de la entrada fue de 55 € por persona.

Lo complicado fue encontrar alojamiento, primero, porque no lo hicimos con el suficiente tiempo de antelación, y segundo, porque ni en la zona ni en los alrededores hay demasiada oferta hotelera. Llamé a todos los hoteles, hostales y pensiones habidos y por haber y no quedaba nada libre. También me puse en contacto con la oficina de turismo de Alcañiz y ellos mismos me confirmaron que para ese fin de semana ya no había nada disponible.

Una buena opción si se va en grupo es alquilar una casa o piso particular. En la propia oficina de turismo me dieron el teléfono de varias inmobiliarias a las que llamé para preguntar precios pero, al ser dos personas no salía rentable, por todo el fin de semana venían cobrando unos 500 – 600 €.

Así que al final decidimos desempolvar la tienda de campaña e irnos de camping pero, teníamos muy claro que no queríamos ir a la zona de acampada habilitada en el circuito ni al camping de Alcañiz ya que, debido a la proximidad con Motorland iba a estar muy masificado y ello conlleva mucho estrés, ruido y descontrol….

Así que nos decidimos por el camping Lake Caspe, que se encuentra en la localidad de Caspe (Zaragoza), a unos 47 kms del circuito y, a pesar de la distancia, el camping también estaba lleno, por lo que descansar durante el fin de semana fue un pelín complicado.


El viernes por la mañana partimos hacia Alcañiz. De Zamora al camping hay 650 kms. En esta ocasión además de las dos maletas laterales y el baúl trasero, sobre éste llevábamos lo que bautizamos como “el chorizo”, un paquete donde iba la tienda de campaña y dos sillas plegables que utilizaríamos para sentarnos en el circuito. 


Salimos de casa a las 9.50 horas de la mañana y llegamos al camping sobre las 16.30 horas. Hicimos tres paradas para descansar y repostar. La verdad es que tuvimos un día fantástico para viajar en moto, soleado pero sin demasiado calor y nada de viento. Teniendo en cuenta la distancia decidimos hacer todos los tramos posibles por autopista. Cogimos dos, una en Burgos hasta Zaragoza, y la otra de Zaragoza hasta Bujaraloz, el primer tramo costó 28,25 € y el segundo 4,75 €.

Durante el trayecto no vimos demasiadas motos, el día de salida suele ser el viernes por la tarde o el sábado. De hecho, cuando llegamos al camping la mayoría de motoristas eran franceses o británicos, los “nacionales” comenzaron a llegar al atardecer.


Estuvimos alojados en el camping hasta el lunes, un total de tres noches por las que pagamos 61,50 €, la verdad es que un precio estupendo si lo comparamos con el de un hotel, aunque claro, las comodidades no son las mismas…

Cuando llamé por teléfono al camping me dijeron que tenía que abonar el 50% de la reserva por adelantado y que las parcelas iban a ser compartidas, ya fuera a medias con otra tienda o, en caso de grupos, pegando las tiendas dentro de una misma parcela. Eso sí, las motos o los coches podían aparcarse en la propia parcela aunque, en algunos casos resultaba un tanto complicado. A nosotros nos tocaron unos vecinos muy majos, una pareja llamada Ana y Luis y su perrita Nube con los que hicimos muy buenas migas.

Y montamos nuestro tenderete: la tienda, el colchón hinchable, (que una cosa es ir de camping y otra machacarse la espalda), las almohadas hinchables (una nos salió rana y venía pinchada de casa), las sillas plegables y hasta una mini mesa estupenda para preparar el desayuno y la cena o apoyar los pies, según se tercie.

El camping también cuenta con bungalows aunque, como es lógico, para esas fechas estaban todos ocupados. Además, tenía un mini supermercado, cafetería y restaurante, piscina, una zona de barbacoas, un parque infantil y hasta un puerto deportivo, ya que se encuentra al lado del Mar de Aragón. La verdad es que no llegué a ver más que el supermercado, la cafetería y los baños y es que, cuando llegaba al camping estaba tan cansada que, aunque raro en mi, no me apetecía ni conocer el lugar ni hacer siquiera fotos.

Los baños tenían las duchas fuera y, hay que decir que no todas contaban con agua caliente, estas se distinguían porque en la puerta había una pegatina con la letra C. Cuando nos dimos cuenta ya era tarde y tuvimos que darnos una ducha fría aunque, la verdad es que hasta fue agradable.

Estábamos de lo más tranquilos cuando llegó un grupo de unos doce chicos dispuestos a acampar en la parcela contigua. Montaron sus cuatro tiendas detrás de la nuestra y….¡Menuda noche nos dieron!. Llegaban con ganas de juerga, de beber y de gritar mucho, pero mucho, mucho, y a pesar del jaleo ningún trabajador del camping se dignó a llamarles la atención. Supongo que en estos días ya saben lo que hay y pasan de todo. Eran cerca de las tres de la mañana y no habíamos pegado ojo. Estábamos - desesperados no - lo siguiente. Finalmente me quedé dormida poniéndome unos tapones en los oídos. La verdad es que, si ya de por si uno duerme mal de camping, con ruido es insufrible.

Así que, con ojeras y sueño, mucho sueño, nos levantamos temprano para ir a ver los entrenamientos. Antes de irnos no pude por menos que darles un toque a los chicos y, tengo que decir que la noche siguiente se comportaron aunque, más bien porque estaban cansados de la juerga del día anterior y porque al día siguiente había que madrugar que por mi regañina.

La carretera que va desde el camping al circuito de Motorland discurre por un paisaje muy árido pero, tiene cierto encanto y además es muy divertida. Como curiosidad a lo visto en otros circuitos, las motos y los coches acceden por sitios diferentes, algo de agradecer porque el tráfico es mucho más fluido. Aparcamos la moto en el parking adaptado para personas con movilidad reducida. Como siempre, se extrañan mucho de ver a un discapacitado en moto pero, los hay, de hecho Suso no fue el único, en el circuito conocimos a otro.

Para transportar las cosas con facilidad hasta la pelousse llevamos un carro de la compra muy plegable que compramos en el supermercado “El Árbol” y que, al tener asas largas y ruedas es ideal para arrastrar sin tener que cargar peso. Entre las sillas plegables, la comida, las botellas de agua, la cámara de fotos, algo de abrigo, las gorras etc etc etc, llevábamos bastante peso pero, al menos iba concentrado en un solo bulto y se arrastraba fácilmente.

Desde el parking adaptado hasta la zona acotada para discapacitados de la pelouse 6 debía de haber unos 600 metros. Dentro del parking había una furgoneta que, no sabemos si es que realmente prestaba servicio a los discapacitados transportándolos hasta esa zona o es que el señor lo hacía voluntariamente. Al vernos se prestó a ayudarnos acercándonos hasta la grada pero, al día siguiente no volvimos a verlo.


La zona acotada para discapacitados estaba elevada sobre la pelousse y contaba con un pequeño toldo para proteger del sol aunque, este no abarcaba toda la grada.  A esta zona acotada solo podía acceder el discapacitado y un acompañante de éste y, para comodidad de éstos disponían de sillas de plástico. Al lado de la grada había un baño portátil adaptado.


Esa mañana hacía un sol radiante. Colocamos nuestra bandera gallega en lo alto de la grada y nos sentamos a ver los entrenamientos. Como ya he dicho en otras ocasiones, las carreras en directo no se ven tan bien como por la tele pero, se disfrutan de otra manera. A diferencia con los dos últimos grandes premios que hemos visto este año, Estoril en Lisboa y Sachsenring en Alemania (del que os hablaré en breve), aquí disponíamos de una emisora de radio en español retransmitiendo la carrera, por lo que no perdíamos detalle. Además, habíamos llevado una mini tele a través de la cual escuchábamos los comentarios de la TVE 1.



En diagonal a la grada y bastante cerca teníamos una pantalla de televisión gigante a través de la cual íbamos viendo la carrera. En esta ocasión llevamos también unos prismáticos. Si es que, la experiencia es un grado….


Estuvimos en el circuito unas seis horas, llegamos sobre las diez de la mañana y nos marchamos pasadas las cuatro de la tarde, por lo que nos dio tiempo de ver los entrenamientos libres, las clasificaciones y hasta de relacionarnos un poco.


Y tras una clasificación que auguraba un domingo victorioso decidimos ir a Alcañiz, más que a conocerla, que prometía y mucho, a comprar víveres. Habíamos traído de casa unos cuantos blisters de embutido zamorano para comer bocadillos durante esos días pero, había que comprar fruta, pan, bebidas, algún que otro snack y algo de dulcería que siempre se le antoja a un@ en la carrera. 


A la mañana siguiente entre las seis y las siete de la mañana el camping era un hervidero de gente. La gran mayoría recoge la tienda antes de ir al circuito y, hay que madrugar si se quiere llegar temprano y encontrar aparcamiento, en caso de ir en coche, o de coger un buen sitio si la entrada no es numerada, como es el caso de la pelouse, que se encuentra en una ladera. Nosotros en la grada no teníamos mucho problema porque era amplia pero, si queríamos estar a cubierto bajo el toldo, y no del sol precisamente, ya que ese día hacía mucho viento y el cielo estaba muy nublado, había que estar allí relativamente pronto. De hecho hizo muchísimo frío. No llegamos a quitarnos las cazadoras en todo el día. 


Al llegar al circuito nos reencontramos con la pareja que habíamos conocido el día anterior, Bienvenido y Amparo ¡Un saludo chicos!, con los que estuvimos hablando entre carrera y carrera compartiendo experiencias. Ambos habían estado en dos ocasiones en la Isla de Man viendo el Tourist Trophy y, como tenemos intención de ir el año que viene, estuvimos intercambiando información y emails para seguir en contacto.


Y comenzó la carrera de 125 cc, con un Nico Terol en cabeza, una batalla entre Zarco y Hector Faubel que desgraciadamente acabó con este último en el suelo en la última curva y, un tercer puesto para Maverick Viñales. 


Sonó por primera vez el himno español ¡Chunda, chunda, tachunda, chunda chunda chunda chunda da chun, da chunda chunda chun…..!. Tengo que decir que aquí no nos llegamos a sentir tan patrióticos como en Sachsenring, supongo que la distancia y el estar en minoría influye….

  
Y llegó la carrera de Moto2, la mejor con diferencia, con un Marc Marquez fuera de serie y la batalla de este contra Bradl, Iannone, Corsi y De Angelis con la que, a pesar del frío, entramos en calor de la tensión. Nuevamente sonaba el himno español.


En cambio, la carrera de MotoGP ya no fue tan emocionante, desde un primer momento Casey Stoner se dio a la fuga y Dani Pedrosa también se alejó del grupo por lo que el resultado estaba decidido. En esta ocasión no sonó el himno español pero, obtuvimos un segundo y tercer puesto con Pedrosa y Lorenzo. ¿Qué más se puede pedir?. 


El circuito es muy chulo, desde nuestro punto veíamos la recta más larga de éste y la parabólica que hay antes de la entrada a meta. Hubo un par de caídas en nuestra zona, algo que siempre impresiona mucho, por suerte, sin graves consecuencias para los pilotos.




Y se terminaron las carreras, tras esperar un poco para que se despejara la zona y el tráfico fuera algo más fluido salimos del circuito. Si os gustan las motos y queréis ver todos los modelos habidos y por haber, no hay más que darse una vuelta por los múltiples parkings de motos. Nosotros estuvimos en la salida de uno y era como ver un catálogo pero en directo. Nos vino bien porque dentro de poco la Honda CBF 600 va a ser sustituida por otra pero, no tenemos muy claro todavía por cual.


Regresamos al camping cansados y somnolientos, por lo que en cuanto oscureció nos acostamos. Afortunadamente la mayoría de campistas se va el domingo así que esa noche dormimos tranquilos.


El lunes, entre que nos levantamos, desayunamos y guardamos el equipaje nos dieron las doce de la mañana. A diferencia con el viaje de ida, la vuelta no fue tan fácil. Había mucho viento y este nos desplazaba de un lado a otro de la carretera. La zona es muy árida y está despoblada por lo que estábamos expuestos al viento.


Al llegar a La Rioja el tiempo comenzó a mejorar, el viento desapareció por lo que pudimos relajarnos un poco. Igual que a la ida hicimos tres paradas y a eso de las 19.30 llegamos a casa. 


Ha sido un fin de semana intenso y, aunque cansados, lo pasamos de maravilla. El año que viene no repetiremos pero no porque no nos haya gustado, que se lo recomiendo a todo el mundo, sino porque todavía tenemos pendiente el GP de la Comunidad Valenciana, en Cheste.


Así que nada chic@s, tras este inciso con el Gran Premio de Aragón volveré en breve para retomar las crónicas del viaje a Suiza. ¡Hasta la próxima!.

Gastos del viaje:

Entradas: 110 €

Camping: 61,50 €

Gasolina: 172,49 €

Peajes: 66 €

Comida: 42,77 €.

Varios: 8 €

TOTAL: 460,76 €

2 comentarios:

Maeva dijo...

Tienen suerte siempre con las victorias españolas eh? jeje, bueno, q también son muy buenos los pilotos.
Jajaja, que le dirías a esos chicos para q te hicieran caso jajaja.

Besos Brujilda!!

BRUJILDA: dijo...

Es verdad, tenemos unos pilotos de lujo, además, la mayoría son jovencísimos así que, no nos quedan ni nada victorias por celebrar...
Yoooo jajaja. Pues fui muy educada para la mala leche con la que me levanté esa mañana. Si llego a salir de la tienda la noche anterior me los como vivos...
Un besito.