14 de julio de 2011.
Y llegó el día de dejar Suiza temporalmente y partir hacia Alemania con el propósito de ver el GP de motos de Sachsenring el fin de semana. Esa noche nos alojamos en Stuttgart, que se encuentra a 270 kms de Lucerna.
Amaneció lloviendo pero enseguida paró, aunque el cielo estaba muy nublado. De camino paramos a repostar en un área de servicio impresionante y, no por la gasolinera que era de lo más normal, sino por la cafetería-restaurante. Contaba también con un pequeño supermercado. Eso sí, los precios eran un poco elevados, incluso para usar el baño tuve que pagar 1 CHF.
De camino a Stuttgart hicimos una parada en las Cataratas del Rin, conocidas como Rheinfall en alemán, que se encuentran próximas a la ciudad de Schafffhausen, al norte de Suiza y a unos 100 kms de Lucerna. Está considerado el salto de agua más grande de Europa y tiene una anchura de 150 metros.
En la zona principal se encuentra el aparcamiento, que es gratuito, las taquillas de venta de entradas, una tienda de souvenirs y un pequeño restaurante self service. El precio de la entrada es de 5 CHF por persona (no aceptan tarjetas de crédito). La entrada da acceso a una serie de pasarelas y miradores desde las cuales pueden verse las cataratas a diferentes alturas, pudiendo incluso acercarse lo suficiente para que el agua llegue a salpicar.
Para personas con movilidad reducida existe un ascensor para bajar a la zona de pasarelas y miradores pero, el acceso está limitado a ciertas zonas, incluido el embarcadero, ya que para llegar hasta allí hay varios tramos de escaleras. Para entrar, ya sea por el ascensor o por la entrada principal, habrá que pasar el código de barras de la entrada por un scaner.
A mayores, y si se desea contratar, podrá comprarse la entrada para coger una de las barcas que lleva hacia el borde de las cataratas. Las entradas se compran en el embarcadero que hay dentro del recinto y, el precio variará en función de la ruta que se desee hacer (tampoco aceptan tarjetas de crédito).
En un primer momento y por error cogimos una entrada que nos iba a llevar en barca hasta un islote que hay en medio de las cataratas, al cual se puede subir caminando por unas escaleras, y despues nos acercaría hasta el borde de éstas para verlas más de cerca. Sino recuerdo mal era la línea 1 y el precio por persona era de 10 CHF.
Cuando subimos a la barca el conductor vio los problemas de movilidad de Suso y el tipo de entrada elegido, dando por hecho que no íbamos a subir al islote y que nos habíamos equivocado así que, nos la cambió por otra en la que primero cogíamos la barca de la línea 2 hasta la orilla opuesta, y desde allí la línea 4 que nos llevaría hacia el borde de las cataratas. El precio fue de 8 CHF por persona. Para regresar volvimos a la orilla y allí cogimos nuevamente la línea 2 para regresar al embarcadero.
El conductor de la primera barca nos comentó que cuando subiéramos a la siguiente, la que nos iba a llevar hasta el borde de las cataratas, intentáramos sentarnos lo más adelante posible y del lado derecho, ya que es el lugar con mejor visión. Así lo hicimos y la verdad es que tuvimos una vista privilegiada, ya que la barca queda de frente a las cataratas y estábamos en primera línea.
Las cataratas son impresionantes, aunque quizás nos llamaran la atención más de lo normal porque nunca habíamos visto unas de semejante tamaño. Hay zonas en las que se puede ver y escuchar de cerca la fuerza del agua e incluso tocarla.
Tras la ruta por los miradores y el paseo en barca decidimos volver a la zona principal. Era mediodía y teníamos hambre. Frente al restaurante self service había varias mesas y bancos de madera donde nos sentamos a comer, yo un bocata que traía preparado, y Suso una típica salchicha alemana con patatas fritas (11 CHF) así como un trozo de tarta de chocolate que compartimos (4,50 CHF).
Tras la comida entramos en la tienda de souvenirs a ver las navajas suizas. Habíamos leído que daba un poco igual donde las compraras porque en todas partes el precio es el mismo y, más tarde comprobamos que realmente es así. Bueno no, en Livigno (Italia), considerada la Andorra italiana y en la que están exentos de impuestos encontramos precios más económicos pero, solo tenían unos pocos modelos donde elegir.
Al final nos llevamos dos navajas suizas, una muy completa de la marca Victorinox, considerada una de las mejores marcas, y otra de la marca Wenger mucho más sencilla. Ambas fueron el regalo de cumpleaños de Suso, que había cumplido años diez días atrás. Había estado esperando el momento de encontrar un regalo adecuado y, las navajas fueron perfectas.
Todavía teníamos que llegar a Stuttgart y había 170 kms por delante así que tras la comida nos marchamos. Al atravesar la frontera y llegar a Alemania entramos en nuestra primera autobahn.
Las autobahn son las autopistas alemanas que, además de gratuitas no tienen límite de velocidad, aunque recomiendan no circular a más de 130 kms/h. Existen algunas excepciones, como por ejemplo al atravesar túneles, puentes o simplemente tramos considerados más peligrosos, donde está limitado a 100 o 120 kms/h. ¡Por fin! Una carretera sin límite de velocidad jajaja. Que gustazo no estar pendiente del velocímetro. Eso sí con sentidiño pero ¡Que gozada!.
Nos llamó mucho la atención el tipo de coches que circulan por Alemania, la mayoría coches o motos de alta gama tipo BMW, Audi, Mercedes, Wolsvagen. Como se nota el poderío económico….
También hay que decir que había muchos tramos en obras, por lo que la velocidad estaba limitada o había retenciones así que, lo que uno avanzaba gracias a la velocidad lo perdía en la caravana.
Y llegamos a Stuttgart, el hotel elegido para pasar una noche fue el B&B Stuttgart City. Este se encuentra en una zona un tanto apartada de la ciudad pero, teniendo en cuenta que queríamos un hotel de paso nos daba un poco igual.
La idea era llegar temprano para visitar el Museo Porsche pero, habíamos llegado algo tarde y el museo, que abre a las 9.00 horas, cierra a las 18.00 horas así que lo dejamos para el día siguiente.
La reserva del hotel la hicimos a través de Booking y, el precio por una noche fue de 62 €. A mayores si se desea se puede contratar el desayuno, cuyo coste por persona es de 6,90 €.
El hotel nos gustó mucho, es sencillo pero bonito y además muy colorido. Cuenta con wifi gratis y parking privado gratuito. Para poder usar la wifi hay que registrarse en la página de inicio y dar el número de movil. La clave de acceso llega por sms.
Una trabajadora del hotel al vernos tan cargados y a la vista de que no había carros para el equipaje, cogió uno de la lavandería para que pudiéramos transportar las bolsas. A pesar de haber terminado su turno, no nos dejó ni llevar el carro e, incluso nos acompañó hasta la habitación. Da gusto encontrarse gente así.
La habitación no es demasiado grande pero suficiente, es funcional y muy bonita. Tiene una cama doble, un pequeño armario, una mesa con dos taburetes así como un televisor.
El único inconveniente fue que la habitación estaba pegada a la carretera y, a partir de las seis de la mañana se escuchaba el ruido de los coches. El baño cuenta con ducha y secador del pelo.
El desayuno era sencillo pero suficiente. Este se sirve de 6.30 a 10.00 horas de lunes a viernes y de 7.30 a 10.30 horas los fines de semana. Básicamente tenían café, zumos, cereales, mantequilla, nutella, mermelada, embutido, tostadas y pan.
A unos cinco minutos caminando del hotel se encuentra un supermercado Aldi, similar a los Lidl, donde aproveché para hacer algo de compra para cenar. Para llegar hasta allí hay que cruzar la calle hacia la izquierda y continuar por esta hacia abajo. El supermercado se encuentra a la izquierda.
El resto de la tarde la pasamos en el hotel descansando. Al día siguiente llegaríamos a Marienberg, a unos 50 kms de Sachsenring.
Gastos del día:
75,80 € Hotel B&B Stuttgart City
21,72 € gasolina + 20,30 CHF gasolina.
26 CHF entradas y barco cataratas.
4,79 € compra + 18,3 CHF comida.
154,90 CHF navajas suizas.
1 CHF varios.
3 comentarios:
Qué pasada las cataratas!!!!tiene que ser toda una super experiencia subirte en los barquitos y navegar por ahí.
¿pudieron ir al museo, no?? a ver próximas crónicas jeje.
besos!
¿de la tarta no hay foto? jajajaja.
Impresionante las cataratas!!que gusto debió ser verlas en directo!... mE he dado cuenta por los hoteles que nos has enseñado que no son nada ostentosos, como los de aquí...Parecen sencillos, cómodos y modernos..Y éste es especialmente colorido...Y lo de la carretera, me parece un alivio, pero también peligroso, aunque puede que la mentalidad de los alemanes sea diferente a la nuestra y sean precavidos, aún sin límite de velocidad...un besito
Pues si Maeva, fue una gran experiencia. Además es que la barca se aproxima mucho a la catarata, por lo que puedes verla y oirla desde muy cerca.
Si, al museo fuimos al día siguiente, una chulada. Queda pendiente para la próxima entrada.
¡Tu si que has visto la tarta de chocolate!. En el facebook, esa en la que poso con ella jejeje.
Besitos.
Mariposa: Como dije en el post, quizás me impresionaron mucho porque no había visto antes unas de semejante tamaño jejeje. Aunque la verdad es que las cataratas son muy bonitas Mariposa.
En cuanto a hoteles estuvimos en muchos y muy diversos pero, en general los hoteles de tránsito tipo Etap, Fórmula 1, o algún B&B como este suelen ser muy básicos y sencillos. Este la verdad es que era muy chulo y muy colorido. Nos gustó mucho.
En cuanto a las autopistas alemanas a nosotros nos encantó que no hubiera límite de velocidad pero, también hay que tener en cuenta que los coches alemanes en general, son mucho más potentes y seguros que los nuestros. Aquí en España creo que resultaría muy peligroso, yo subiría un poco más el límite de velocidad de los 120km/h pero, pondría un tope jejeje.
Un besito.
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