jueves, 11 de agosto de 2011

Día 3 viaje a Suiza. Nimes - Les Houches. Hotel Les Campanules

10 de julio de 2011

Comenzaba un nuevo día, dejamos atrás el Etap Nimes Caissargues y pusimos rumbo a Les Houches, un pueblo próximo a Chamonix, en Francia, que se encuentra a los pies del Mont Blanc. Hasta Les Houches teníamos 450 kms y todo el día por delante así que nos lo tomamos con mucha calma.

Durante el viaje hicimos dos paradas para repostar, aprovechando una de ellas también para comer, esta vez tocaba bocadillo. Allí conocimos a una pareja de moteros de Sevilla con los que estuvimos hablando durante el almuerzo. Nos resultó admirable como a su edad, no eran unos chicos precisamente, se habían propuesto hacer dos jornadas de 1200 kms al día para llegar pronto a su destino y aprovechar al máximo las vacaciones. Llevaban una BMW turística con la que estoy segura de que los kilómetros se hacen mucho mejor pero, aún así tiene mucho mérito.

Y llegamos a Les Houches, un pequeño pueblo de montaña con mucho encanto que está a 8 kms de Chamonix. El hotel escogido fue el Les Campanules, un hotel-chalet de madera que se encuentra a aproximadamente 1 km del pueblo.


La idea era alojarnos en Chamonix pero, los precios de los hoteles estaban por las nubes. Finalmente encontramos el hotel Les Campanules a través de Booking. El precio por dos noches en régimen de solo alojamiento fue de 153 €, el primer día 54 € y el segundo 99 €. A esto hay que añadirle 0,90 € por persona y día en concepto de impuestos municipales. A la hora de hacer la reserva nos cobraron el 30% por adelantado.


El precio del desayuno era un poco caro, 9.50 € por persona y día, por lo que decidimos no contratarlo. La hora de entrada al hotel es de 15.00 a 23.00 horas y la de salida de 7.30 a 12.00 horas.



A la hora de hacer la reserva nos habían asignado una habitación con vistas al bosque pero, cual fue nuestra sorpresa al entrar y ver que nos habían adjudicado una con unas estupendas vistas hacia Les Houches y el Mont Blanc.

El hotel está muy bien, las estancias de la planta baja son muy acogedoras, tienen pinta de haber sido reformadas hace poco. En cambio, a las plantas superiores, al ascensor y a las habitaciones quizás les hubiera hecho falta un pequeño lavado de cara. En recepción hablaban algo de español y ¡No me extraña!, porque había muchos españoles alojados.

A pesar de que el aspecto de la habitación no se veía tan nuevo como el de las estancias de la planta baja, estaba muy bien, resultaba acogedora y estaba limpia. Esta constaba de dos dormitorios, uno que hacía a la vez de sala de estar y en la que había dos camas nido, un escritorio, una televisión y un pequeño espacio con el inodoro.


Comunicada por un pasillo se encontraba la otra habitación, que contaba con una cama doble bastante cómoda y apenas dos mesitas de noche. En esta había un mini cuarto de baño con un lavabo y una reducida ducha.


Ambas habitaciones daban a una terraza comunitaria por la que se accedía a través de unas puertas que había en los extremos de los pasillos de la planta aunque, desde la habitación también se podía acceder saltando por la ventana. Eso sí, cuidado si uno se descuida en su indumentaria porque cualquiera puede pasar por delante de la ventana.

Las vistas hacia el Mont Blanc son un lujo. Además, cada día y según el tiempo este mostraba un aspecto totalmente diferente.


El hotel cuenta con un parking exterior gratuito cuyo grado de inclinación hacía casi imposible aparcar la moto pero, al registrarnos, nos dijeron que la aparcáramos en un espacio llano que había frente a la entrada. El acceso a internet también es gratuito.


En Les Houches, próximo a la iglesia, hay un supermercado llamado Shopi, donde hicimos compra para desayunar y cenar esos días. El precio de los alimentos es algo más caro que en España.

Y tras llegar al hotel y organizar un poco el equipaje fuimos a dar una vuelta por el pueblo y a hacer algo de compra. Aquí pasaríamos dos días, el de llegada y el siguiente, que aprovechamos para cruzar el túnel del Mont Blanc y visitar dos puertos míticos, el Petit Saint Bernard, que se encuentra entre Italia y Francia, y el Gran San Bernardo, en la frontera entre Italia y Suiza pero, esta historia queda para otra entrada…..

Gastos del día

13,51 € comida
20,60 € peaje
41,48 € gasolina


4 comentarios:

Maeva dijo...

Qué hotel más bonito!! me encanta!! es muy acogedor, en invierno a pesar del frío se tiene que estar ahí super bien.
Y vaya suerte de vistas eh?? aunque eso de que sea un balcón "corrido" no me hace tanta gracia jeje.
Eres nuestra guía Michelín Brujilda jejeje.

besos!!

BRUJILDA: dijo...

Bueno Maeva, de michelín después de la bajada de peso me queda mas bien poco jejeje.
El hotel es muy acogedor. En la planta baja hay un saloncito muy chulo con una chimenea que en invierno y frente al fuego tiene que estarse de maravilla.
El balcón, aunque comunitario, y las vistas son todo un lujo. La verdad es que durante nuestra estancia no vimos pasar a nadie por delante de la ventana y ¡Menos mal! porque somos nudistas así que lo de la indumentaria nos da un poco igual jejeje.
Un besito y buen finde.

Belén dijo...

Me gustó mucho el hotel, guau, qué aventura!!
Voy a encargarte algo. Si por los blogs de viajes que "buceas" encuentras algo de Lisboa, avísame. Estoy convenciendo a Fernando para hacer una escapada de unos cuatro días a finales de noviembre...Todavía hay tiempo!!! Besos

BRUJILDA: dijo...

Belén, te he dejado un comentario en tu blog con la información. Besitos.