sábado, 25 de junio de 2011

De paseo por Granada

Hoy tengo un día productivo, así que ahí va una entrada sobre nuestro paseo por Granada esta Semana Santa.

Viernes 22 de abril

Tras levantarnos y desayunar en el hotel nos fuimos al centro de Granada. El aparcamiento en la ciudad está un poco complicado. En la mayoría de calles céntricas solo está permitida la circulación de taxis, autobuses y vehículos autorizados, existiendo el control a través de cámaras de vídeo. El día anterior habíamos estado buscando por los alrededores plazas reservadas para discapacitados, encontrando una cerca de la Plaza del Triunfo, al lado de la calle Gran Vía de Colón.



Caminamos por Gran Vía hasta la Catedral, considerada la primera catedral renacentista de España. Al lado de ésta se encuentra la Capilla Real con las tumbas de los Reyes Católicos pero, ese día y debido a la festividad del Viernes Santo estaba cerrada.


Dimos una vuelta por los alrededores, donde todo estaba preparado para las procesiones. Había diversos puestos de venta de infusiones y especias y, pudimos ver a las habituales gitanas provistas de ramas de romero ofreciéndose, con bastante insistencia, para leer el futuro en la mano de los turistas. Si no queréis sus servicios es mejor no entrar al trapo.


Al lado de la Catedral se encuentra el Barrio de la Alcaicería, donde antiguamente se ubicaba el zoco o mercado donde se fabricaba y vendía la seda y, donde actualmente se encuentran entre angostas callejuelas numerosos puestos de venta de marroquinería, joyería, cerámica y souvenirs. Un lugar donde perderse durante un buen rato y hacer alguna compra.


De ahí fuimos caminando hasta la Plaza Nueva, donde cogimos un microbús (línea 31) para subir hasta el Mirador de San Nicolás, que se encuentra en el barrio del Albaicín, en lo alto de la ciudad. Para llegar hasta allí, el bus pasa por la Carrera del Darro, deja a la derecha el Paseo de los Tristes y sube por la Cuesta del Chapiz.

La mejor opción para subir al Albaicín es coger el microbus o ir andando, ya que en coche resulta complicado debido a que las calles son muy estrechas y apenas hay aparcamiento. Eso sí, hacerlo andando implica recorrer empinadas calles de suelo empedrado y subir bastantes escalones. Mi recomendación para no agotaros demasiado es subir en microbus y bajar andando. Además, resulta impresionante ver por donde se meten los buses, había zonas tan estrechas que parecía imposible que pudieran pasar.


La red de microbuses funciona muy bien y, además pasan con bastante frecuencia. Están adaptados para personas con movilidad reducida y el billete cuesta 1.20 € aunque, existen diferentes bonos con los que poder realizar trayectos a un precio mas económico. Aquí podéis leer mas información al respecto.

El Albaicín, declarado Patrimonio de la Humanidad, es el barrio granadino que mejor refleja la herencia cultural andalusí en la ciudad. Sus calles estrechas y empinadas ofrecen recorridos infinitos. El barrio conserva restos de mezquitas y aljibes, y en el destacan sus plazuelas, jardines y miradores, así como sus “cármenes” un tipo de vivienda tradicional que incluye un pequeño huerto o jardín.

Y llegamos al Mirador de San Nicolás, uno de los mejores de la ciudad para ver la Alhambra, sobretodo al atardecer. Ya lo dijo Bill Clinton tras su visita “Es el atardecer mas bello del mundo”. El día estaba nublado y no acompañaba demasiado pero, aún así las vistas de la Alhambra son estupendas.


El mirador estaba lleno de turistas, así como de hippies con puestos de artesanía y abalorios, e improvisados músicos callejeros y cantaores que amenizaban el lugar.


Y volvimos a coger el microbús para ir hasta el Paseo de los Tristes. Este recorre el barrio del Albaicín, pasa por la calle Gran Vía de Colón, Plaza Nueva, Carrera de los Darros y, finalmente llega al Paseo de los Tristes.  Hubiera sido mas rápido bajar caminando pero, íbamos con la silla de ruedas y no era muy adecuado, así que cogimos nuevamente el microbús y la verdad es que tampoco tardamos tanto. Eso sí, en cada parada se iba llenando y, hubo un momento en que íbamos como sardinas.

El Paseo de los Tristes se encuentra entre el Albaicín y la Carrera de los Darros, justo por debajo de la Alhambra. Oficialmente se llama Paseo de Andrés Manjón pero, se le conoce popularmente por este nombre debido a que era el lugar por donde pasaban los cortejos fúnebres camino del cementerio.


Bajo una enorme pérgola de glicíneas hay numerosas terrazas, siendo un sitio ideal para tomar algo, dicen que especialmente por las noches. Aquí se puso a llover y nos cobijamos durante un rato pero, cuando vimos que no paraba nos pusimos los chuvasqueros y continuamos.


De ahí bajamos por la Carrera de los Darros, una angosta calle por donde vehículos y viandantes tienen que hacer números para poder atravesarla, ya que además de estrecha, en un tramo no tiene acera, por lo que para pasar, y sobretodo si suben microbuses, hay que pegarse cual lagartija contra la pared.


En la Carrera de los Darros se encuentran los baños árabes del Bañuelo o Baños árabes del Nogal. Del siglo XI son una de las obras de mayor antigüedad de la Granada musulmana. Se encuentran en el bajo de una casa particular y, su estado de conservación es muy bueno. Es uno de los pocos baños que consiguieron salvarse de la destrucción por parte de los Reyes Católicos, ya que entre los cristianos tenían una reputación comparable a la de los burdeles.



Sus bóvedas de ladrillo cuentan con tragaluces octogonales y en forma de estrella que dejan pasar la luz formando un efecto muy bonito. La entrada es gratuita.


Continuamos bajando la Carrera del Darro hasta llegar a la Plaza Nueva, y desde allí tiramos hacia la calle Reyes Católicos para llegar al Burguer King de la Plaza Puerta Real. Tras la comida volvimos a subir hacia la Plaza Nueva, pero esta vez giramos en la calle Elvira, una calle repleta de bares y bodegas para comer o tapear. Hay que decir que el tapeo es muy habitual en Granada y, buena muestra de ello es esta calle.

Nos adentramos en la calle Elvira hasta llegar a las calles Calderería Nueva y Calderería Vieja, llenas de locales de artesanía, marroquinería, cuero y teterías que, al igual que la Alcaicería, es uno de esos lugares donde perderse y hacer algunas compras. Decidimos entrar en la Tetería Kasbah, en la calle Calderería Nueva 4, donde tomamos por recomendación de la camarera un té marroquí. Fumar en cachimba hubiera estado bien pero, a parte de que no se si las ofrecían, a esas horas no apetecía demasiado.


Y decidimos volver a por el coche para dirigimos al Monasterio de La Cartuja, austero por fuera pero con un interior barroco andalusí y español muy ornamentado. La entrada cuesta 3.50 € y se puede visitar el Claustro, un par de salas y capillas, el Templo, la Sacristía y el Sancta Sanctorum. Las fotos en el interior no están permitidas.           


                       
Y como última visita del día fuimos hasta el Barrio del Sacromonte, el tradicional barrio de los gitanos granadinos, con intención de ver el Museo Cuevas de Sacromonte. A pesar de estar todavía más alto que el Albaicín y de la dificultad para circular con el coche decidimos probar suerte. Y la tuvimos, ya que encontramos una plaza reservada para discapacitados muy bien situada. Otra alternativa al coche o a la caminata es coger un microbús (línea 34).



El museo se encuentra en el Barranco de los Negrillos, a bastante altura, por lo que para llegar hasta el hay que subir varios escalones y cuestas empinadas, así que Suso se quedó esperando mientras yo iba a conocerlo. El museo cuenta con varias casas-cueva y muestra la historia, usos y costumbres de sus pobladores, mostrándonos la vida en su interior, con mobiliario, enseres y fotos de la época. El precio de la entrada es de 5 € y ofrece unas maravillosas vistas de la Alhambra.



En el barrio también destacan las "zambras", cuevas-tablao en las que poder disfrutar de un espectáculo flamenco y de donde han surgido famosos artistas.


Con la visita al barrio de Sacromonte habíamos recorrido todo los que nos habíamos propuesto así que volvimos al hotel. Al día siguiente fuimos a visitar la Cueva de las Ventanas, en el municipio de Píñar, así como la estación de Sierra Nevada, de lo que os hablaré en otra entrada. También tengo pendiente el post sobre la Alhambra pero, como me va a llevar algo mas de tiempo queda pendiente para mas adelante.


Bueno, pues esto ha sido todo. Hasta la próxima.