domingo, 26 de junio de 2011

Cueva de las Ventanas y Estación de Sierra Nevada


Sábado 23 de abril

Esa mañana nos levantamos bastante temprano por lo que a las nueve de la mañana ya estábamos cogiendo el coche y poniendo rumbo a Píñar, un municipio que se encuentra a unos 40 kms de Granada en dirección a Jaén. Íbamos a visitar la Cueva de las Ventanas.

 
Había llamado un par de días antes para reservar pero me comentaron que no hacía falta, que podíamos presentarnos cualquier día de la semana de 10 a 13 horas y de 16 a 19 horas en las dependencias que tienen en la calle Real 51. De todos modos os dejo el número de teléfono del centro, el 958 394 725 y su página web

Llegamos un poco antes de las diez de la mañana. En cuanto abrieron compramos las entradas, Suso pagó 8 € y yo entré gratis como acompañante de un discapacitado. Nos comentaron que como no había gente suficiente para formar un grupo que regresáramos a las once y que, a esa hora, hubiera venido más gente o no haríamos la visita seguro.

Teníamos poco menos de una hora por delante y decidimos subir en coche hasta el Castillo de Píñar, construido en lo alto del pueblo, sobre una peña desde la que se abarca una gran extensión de tierra y que en su día, ayudaba a controlar las incursiones de los cristianos desde Jaén.

 
Su escarpado relieve es otro de los factores que explican la ubicación en su cima. A la defensa natural que esto suponía, se añade la construcción de una muralla delimitada por torres. Se cree que el castillo pudo guardar a la primitiva población de Píñar, ya que en el interior del recinto aparecieron una serie de viviendas y otros vestigios de actividad humana. Su estado de conservación es bastante malo aunque, parece que está en proceso de restauración.


 
Cuando Píñar cayó en manos de los Reyes Católicos su alcalde, Sidi al Mandari, fue expulsado de estas tierras marchándose al norte de África. Allí fundó la ciudad de Tetuán, hoy hermanada con Píñar.

  
Íban a ser las once y decidimos bajar. Había llegado algo más de gente. Un tren turístico vino a recogernos para llevarnos hasta la entrada de la cueva haciendo un recorrido por las calles de Píñar.

 
Allí estaba esperándonos la guía turística. Tengo que decir que la Cueva de las Ventanas es la primera cavidad turística de Granada y de España sin barreras arquitectónicas, por lo que pudimos acceder a ella con la silla de ruedas ¡Que maravilla!. Eso sí, hay un par de cuestas que se las traen y es que, como además el suelo es de rejilla y estaba algo húmedo resbalaba un poco pero, con algo de maña y una pequeña ayuda no tuvimos ningún problema.

La cueva recibe este nombre por las tres bocas de acceso que tiene hacia el exterior, siendo la única entrada y salida que presenta la cavidad. También se la conoce por los nombre de “Ventanilla” o “Cueva de la Campana” porque algunas formaciones de su interior recuerdan a esta forma.

Una vez franqueada la entrada llegamos a una sala de grandes dimensiones que fue utilizada por el hombre prehistórico como hábitat. Aquí vimos varias reconstrucciones de diversas escenas que recreaban su modo de vida y su trabajo en la artesanía, la cestería o el hierro.

Después fuimos recorriendo las diferentes salas de la cueva, viendo estalagtitas, estalagmitas, coladas y columnas de una gran belleza. Además, la guía explicaba muy bien por lo que la visita de una hora de duración se hizo muy amena.

La cueva cuenta incluso con un auditorio con una acústica estupenda. Nos comentaron que el ayuntamiento celebra conciertos una vez al mes y que el precio de la entrada es de 12 € por persona. Para consultar la programación hay que entrar en la propia web del ayuntamiento. Ese mes había concierto de guitarra española y eléctrica pero, no cuadraba con nuestra estancia en Granada ¡Una pena! Nos hubiera encantado asistir.

En el interior de la cueva no está permitido sacar fotos, por lo que dejamos la cámara en el coche y, fue una lástima porque, en una parte del recorrido alguien pidió permiso a la guía para hacer alguna foto y esta no puso objeción. Al final del recorrido nos hicieron una foto por parejas o grupos  con opción a compra. El precio era de 6 €.

 
La cueva está gestionada por el propio Ayuntamiento de Píñar, algo a valorar, ya que es un municipio muy pequeño y su mantenimiento conlleva una inversión. La organización es buena, las instalaciones están muy bien y el trabajo realizado para su recuperación y conservación es magnífico.

Tras la visita vino a buscarnos el mini tren para llevarnos nuevamente a Píñar. Con este había venido un perrillo que suponemos pertenecía al conductor de la máquina y que, además de subirse al tren con total confianza, nos acompañó corriendo durante todo el trayecto.

 
Salimos de Píñar en dirección a Sierra Nevada, que se encuentra a unos 80 kms de allí. De camino nos dio el sueño y decidimos parar en un área de servicio a echar una siesta. Después de la pausa comimos los bocatas que llevábamos preparados y continuamos.

Sierra Nevada es la estación de esquí de mayor altitud de España y la más meridional de Europa, por lo que disfruta de más días de sol al año que ninguna otra. Está enclavada en el municipio de Monachil, a menos de 40 kms de Granada. Dentro de Sierra Nevada se encuentra el Mulhacén, el pico más alto de la península ibérica, con 3.480 metros, así como el Pico Veleta, el segundo en altura, con 3.392 metros.

 
La carretera es divertida ya que hay bastantes curvas. Una vez arriba dimos una vuelta por los alrededores y decidimos subir en telecabina. Eran casi las cuatro de la tarde y la estación cerraba a las cinco, el tiempo suficiente para echar un vistazo ya que no íbamos a esquiar ni a practicar ningún otro deporte, solo a curiosear. El precio de los billetes fue de 16 € para mi y de 9.50 € para Suso por discapacitado. 


 
Había mucha nieve, nos resultó curioso encontrar tanta en esta época del año. Una vez arriba nos adentramos como pudimos con la silla por la nieve hasta una terracita desde donde disfrutamos viendo el paisaje, incluido el observatorio astronómico, y a la gente esquiar. El día estaba algo gris y, poco a poco comenzó a nublarse y empezó a nevar. ¡Fue genial!. 


 
Cada vez nevaba con más intensidad y, como nuestra vestimenta no era la más adecuada decidimos que era hora de bajar así que, volvimos a coger el telecabina. La niebla era tan densa que no se veía nada.

 
Lo que arriba era nieve en Monachil era lluvia, así que dimos por concluida la visita y volvimos a Granada. Una vez en la ciudad fuimos al Centro Comercial Kinépolis, que se encuentra al lado de nuestro hotel. Aprovechamos para visitar algunas tiendas, incluido un outlet de ropa deportiva en el que me acabé llevando una prenda. 


Y aquí dimos por zanjado el día. A pesar de haber dormido una pequeña siesta estábamos cansados y regresamos pronto al hotel. Al día siguiente volvíamos a Zamora y teníamos 670 kilómetros por delante.

1 comentarios:

Maeva dijo...

Que buenas tus crónicas granadinas, y que bonitas las fotos Brujilda. Tengo que reconocer mi incultura sobre esta ciudad, porque la verdad es que solo conozco la Alhambra y poco más (Claro, y de "oídas" jajaja). Como siempre contigo, se aprenden cosas y conocen lugares nuevos.

Un beso, supongo que ya estás con las maletas!