Jueves 4 de noviembre
Esa mañana íbamos de visita al Museo Ducati. Habíamos hecho la reserva con varias semanas de antelación en el teléfono +39 0516413343 (llamar de 10.00 a 11.00 horas y de 14.00 a 16.00 horas) aunque, también se puede hacer a través de la web de Ducati, algo que hice previamente rellenando un formulario de reserva pero, tras varios días sin recibir contestación decidí llamar por teléfono.
Se puede hacer un tour guiado a la fábrica y al museo pero, justo para las fechas en las que íbamos la fábrica estaba cerrada. En la página web vienen todos los días de cierre aunque, en esta ocasión, habían añadido alguno mas fuera de lo establecido, con tal mala suerte que cuadró en nuestras fechas.
La fábrica y museo se encuentran en el mismo edificio, en la Vía Antonio Cavalieri Ducati 3. Desde nuestro hotel a las instalaciones hay una distancia de unos 15 km. El idioma de la visita es el inglés o el italiano y, el precio 10 € por persona, los discapacitados no pagan y, el acompañante de este tampoco.
Así que con nuestra reserva hecha nos presentamos en la verja de entrada al recinto quince minutos antes de que empezara la visita, como nos habían indicado. La chica que nos atendió en la entrada nos pidió nuestros nombres y, cuando vio la moto y que teníamos hecha una reserva como “disabili” (discapacitado), no entendía nada. Le expliqué que lo que llevábamos sobre el baúl de la moto era una silla de ruedas y, que aunque le pareciera raro, Suso era discapacitado. La chica, sorprendida dijo “Egli é grande” (El es grande) y añadió que nunca había visto nada igual. Nos hizo mucha gracia…
Le pedimos que nos dejara aparcar la moto dentro de las instalaciones y, no hubo problema. No pudimos por menos que hacer una foto, resultaba curioso ver una Honda aparcada entre tanta Ducati.
Mientras esperábamos a que nos vinieran a buscar vimos salir una moto circulando de la fábrica. Suso me comentó que era la Ducati Diavel, un prototipo que todavía no se había presentado en la Feria de Milán y, de la que hasta el momento solo había fotos espía. ¡Toda una exclusiva!. A continuación vino otra chica a buscarnos y, en un clarísimo español, dijo que sería nuestra guía, que la visita sería en español y, que iríamos solos con ella ¡Vamos, mejor imposible!.
Para acceder al museo tuvimos que entrar por la fábrica y coger un ascensor pero, para pesar de Suso, pasamos muy de refilón, ya que enseguida nos metimos en el ascensor que nos llevó hasta las oficinas y, de ahí a la entrada al museo.
La guía nos comentó que Ducati no siempre se había dedicado al mundo del motor y a la motos. Sus orígenes fueron muy distintos, ya que comenzaron construyendo radios y calculadoras.
La primera “moto” que construyeron fue esta, la Cucciolo (cachorro) ¡Como han evolucionado desde entonces!
Después fuimos haciendo una visita cronológica desde las primeras motos de competición hasta las más recientes….

Entre ellas, la moto ganadora del mundial de Moto GP 2007 con Casey Stoner. Como curiosidad, decir que el color de las motos en directo, especialmente las más recientes, son mas naranja que rojo. La guía nos comentó que se pintaban a propósito de este color porque, debido a la televisión de alta definición, el color se oscurecía.
Y entre otras, vimos motos tan curiosas como estas...
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O elementos tan rudimentarios como esta pelota de tenis que se utilizaba para que el piloto pudiera mojar el dedo en la esponja empapada de agua y limpiar la visera del casco.
O este mono de cuero con cremallera en el “paquete”, para no perder tiempo si al piloto le entraban ganas de orinar.
Esa mañana íbamos de visita al Museo Ducati. Habíamos hecho la reserva con varias semanas de antelación en el teléfono +39 0516413343 (llamar de 10.00 a 11.00 horas y de 14.00 a 16.00 horas) aunque, también se puede hacer a través de la web de Ducati, algo que hice previamente rellenando un formulario de reserva pero, tras varios días sin recibir contestación decidí llamar por teléfono.
Se puede hacer un tour guiado a la fábrica y al museo pero, justo para las fechas en las que íbamos la fábrica estaba cerrada. En la página web vienen todos los días de cierre aunque, en esta ocasión, habían añadido alguno mas fuera de lo establecido, con tal mala suerte que cuadró en nuestras fechas.
La fábrica y museo se encuentran en el mismo edificio, en la Vía Antonio Cavalieri Ducati 3. Desde nuestro hotel a las instalaciones hay una distancia de unos 15 km. El idioma de la visita es el inglés o el italiano y, el precio 10 € por persona, los discapacitados no pagan y, el acompañante de este tampoco.
Así que con nuestra reserva hecha nos presentamos en la verja de entrada al recinto quince minutos antes de que empezara la visita, como nos habían indicado. La chica que nos atendió en la entrada nos pidió nuestros nombres y, cuando vio la moto y que teníamos hecha una reserva como “disabili” (discapacitado), no entendía nada. Le expliqué que lo que llevábamos sobre el baúl de la moto era una silla de ruedas y, que aunque le pareciera raro, Suso era discapacitado. La chica, sorprendida dijo “Egli é grande” (El es grande) y añadió que nunca había visto nada igual. Nos hizo mucha gracia…
Le pedimos que nos dejara aparcar la moto dentro de las instalaciones y, no hubo problema. No pudimos por menos que hacer una foto, resultaba curioso ver una Honda aparcada entre tanta Ducati.
Mientras esperábamos a que nos vinieran a buscar vimos salir una moto circulando de la fábrica. Suso me comentó que era la Ducati Diavel, un prototipo que todavía no se había presentado en la Feria de Milán y, de la que hasta el momento solo había fotos espía. ¡Toda una exclusiva!. A continuación vino otra chica a buscarnos y, en un clarísimo español, dijo que sería nuestra guía, que la visita sería en español y, que iríamos solos con ella ¡Vamos, mejor imposible!.
Para acceder al museo tuvimos que entrar por la fábrica y coger un ascensor pero, para pesar de Suso, pasamos muy de refilón, ya que enseguida nos metimos en el ascensor que nos llevó hasta las oficinas y, de ahí a la entrada al museo.
La guía nos comentó que Ducati no siempre se había dedicado al mundo del motor y a la motos. Sus orígenes fueron muy distintos, ya que comenzaron construyendo radios y calculadoras.
La primera “moto” que construyeron fue esta, la Cucciolo (cachorro) ¡Como han evolucionado desde entonces!
Después fuimos haciendo una visita cronológica desde las primeras motos de competición hasta las más recientes….
Entre ellas, la moto ganadora del mundial de Moto GP 2007 con Casey Stoner. Como curiosidad, decir que el color de las motos en directo, especialmente las más recientes, son mas naranja que rojo. La guía nos comentó que se pintaban a propósito de este color porque, debido a la televisión de alta definición, el color se oscurecía.
Y entre otras, vimos motos tan curiosas como estas...
O elementos tan rudimentarios como esta pelota de tenis que se utilizaba para que el piloto pudiera mojar el dedo en la esponja empapada de agua y limpiar la visera del casco.
O este mono de cuero con cremallera en el “paquete”, para no perder tiempo si al piloto le entraban ganas de orinar.
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Después, nos dejó unos veinticinco minutos libres para que hiciéramos fotos.
La verdad es que, a quien le gusten las motos y especialmente las Ducatis, este lugar puede resultar maravilloso. Además el año que viene Valentino Rossi ha fichado por Ducati, por lo que piloto y marca quedarán en casa.
Y terminó la visita. Una vez en el exterior nos acercamos hasta el Outlet de Ducati, que se encuentra a unos quinientos metros de la fábrica. La verdad es que tenían muy buenos precios, así como muchas prendas con descuentos del 50%. Al final salimos de allí con varias sudaderas para Suso. El problema iba a ser meterlo en las maletas, bueno, algo se nos ocurriría.
Y volvimos a la fábrica, los trabajadores estaban en su hora de descanso. Entramos en las instalaciones y, mientras nos preparábamos para marchar, fuimos la comidilla de los empleados durante un buen rato. Llegamos con la silla, la desmontamos, la guardamos, nos equipamos y nos marchamos. Os aseguro que hubo momentos en que me llegué a sentir intimidada con tanta atención pero bueno, entiendo que es raro lo que hacemos y que nos miren por ello.
Y de ahí volvimos al hotel a dejar las compras. Era mediodía y decidimos ir al centro de la ciudad. Era nuestro último día Bolonia y, queríamos conocerla. Pero, como no quiero hacer el post muy largo, dejaré esta crónica para la próxima entrada.
El Museo no es muy grande, la visita y, a pesar de las generosas explicaciones de la guía, la hicimos en aproximadamente media hora.
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Después, nos dejó unos veinticinco minutos libres para que hiciéramos fotos.
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La verdad es que, a quien le gusten las motos y especialmente las Ducatis, este lugar puede resultar maravilloso. Además el año que viene Valentino Rossi ha fichado por Ducati, por lo que piloto y marca quedarán en casa.
Y terminó la visita. Una vez en el exterior nos acercamos hasta el Outlet de Ducati, que se encuentra a unos quinientos metros de la fábrica. La verdad es que tenían muy buenos precios, así como muchas prendas con descuentos del 50%. Al final salimos de allí con varias sudaderas para Suso. El problema iba a ser meterlo en las maletas, bueno, algo se nos ocurriría.
Y volvimos a la fábrica, los trabajadores estaban en su hora de descanso. Entramos en las instalaciones y, mientras nos preparábamos para marchar, fuimos la comidilla de los empleados durante un buen rato. Llegamos con la silla, la desmontamos, la guardamos, nos equipamos y nos marchamos. Os aseguro que hubo momentos en que me llegué a sentir intimidada con tanta atención pero bueno, entiendo que es raro lo que hacemos y que nos miren por ello.
Y de ahí volvimos al hotel a dejar las compras. Era mediodía y decidimos ir al centro de la ciudad. Era nuestro último día Bolonia y, queríamos conocerla. Pero, como no quiero hacer el post muy largo, dejaré esta crónica para la próxima entrada.
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Pero antes de despedirme quería felicitaros a tod@s las fiestas. Chic@s.... ¡Feliz Navidad!.
