Esa mañana nos levantamos temprano, teníamos una cita pendiente, a las 11:00 horas íbamos de visita a la Estatua de la Libertad. Meses atrás nos habíamos enterado gracias a la web Diario del viajero que volvía a abrir el observatorio de la corona de Miss Liberty, cerrado al público desde los atentados del 11S.
En cuanto leímos la noticia hicimos la reserva a través de la web Statue Cruises, ya que el acceso está limitado a 30 personas por hora y, teniendo en cuenta la gran cantidad de gente que visita el monumento, había que aprovechar esta oportunidad. El precio de la entrada fue de 12 $ por persona.
La Estatua de la Libertad fue un regalo de amistad que Francia hizo a los Estados Unidos. Se inauguró en el año 1886 y en el 1924 fue declarada Monumento Nacional. Digamos que representa todo un símbolo de libertad y democracia para el país.
Está hecha de cobre y mide 44 metros de altura, alzándose sobre un pedestal de hormigón de 49 metros. La verdad es que la imaginaba más grande, ¡La tele engaña amig@s…!
Para llegar hasta ella se puede coger el ferry desde New York, en Battery Park, o desde New Jersey, en Liberty State Park. A nosotros nos quedaba mejor Battery Park, así que cogimos el metro directamente hasta South Ferry, y una vez allí recogimos las entradas en las taquillas del Castillo Clinton.
Los ferrys suelen salir cada media hora y, antes de subir, hay que pasar unos controles de seguridad similares a los de los aeropuertos ya que, la Estatua de la Libertad, es uno de los grandes objetivos terroristas.
Tras unos veinte minutos en ferry disfrutando de las vistas del Skyline y de la Estatua de la Libertad desde varios ángulos llegamos a State Island, la pequeña isla donde se encuentra este emblema nacional.
A las once teníamos la reserva e íbamos muy justos de tiempo, así que nos dirigimos directamente al Centro de Visitantes a por los pases para subir hasta la corona. Un Ranger nos puso una pulsera roja identificativa y nos dio algunas explicaciones sobre lo que teníamos que hacer.
No entendimos demasiado pero era deducible. Nos dirigimos a una carpa próxima a la estatua para dejar nuestras cosas en una taquilla, ya que para entrar a la Estatua no se puede llevar ni mochila, ni cartera, ni móvil, ni prácticamente nada, tan solo la cámara de fotos.
La taquilla se cierra y se abre con identificación de la huella dactilar y, es importante que sepáis que dedo ponéis en la pantalla, ya que para volver a abrirla tenéis que poner exactamente el mismo o se puede bloquear. Y lo digo por experiencia…
Para entrar en el “lobby” de la Estatua tuvimos que pasar otro control de seguridad, en este caso un poco más exhaustivo que el primero. Allí nos recibieron dos abueletes Ranger que nos comunicaron que ese día no funcionaba el ascensor ¡Jar!. Tras el “No problem, he walks”, los dos se quedaron expectantes por ver como alguien en silla de ruedas pretendía subir por las escaleras.
El ascensor supone un ahorro de unos 167 peldaños, justo hasta donde comienza la escalera de caracol para llegar al observatorio, y que obligatoriamente hay que subir caminando. Fue una gran faena, pero aún así Suso se animó a subir. Tomó aire, respiró hondo y, comenzamos el ascenso. Por suerte, este primer tramo de escaleras es bastante cómodo.
Una vez terminamos este tramo llegamos a un control en el que nos cortaron la pulsera que nos habían puesto en el Centro de Visitantes. El acceso hasta el observatorio a partir de aquí es a través de una escalera de caracol de 187 peldaños, estrecha y algo claustrofóbica. Una recomendación, intentad no llevar ropa de abrigo puesta, ya que al subir tendréis calor y probablemente os la quitéis. Llevarla en la mano en un sitio tan estrecho es bastante incómodo.
Tras subir y subir por aquella escalera llegamos a la ansiada corona, un espacio muy reducido que cuenta con un par de pequeñas ventanas desde donde se ve muy a lo lejos la ciudad, y muy de cerca el brazo con la antorcha y algunas puntas de la corona. Personalmente, la finalidad de llegar hasta el observatorio no son realmente las vistas, sino el hecho de coronarla y haber subido a lo más alto.
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Estábamos cansados y decidimos sentarnos en el césped que rodea la Estatua pero, el sueño se apoderó de nosotros y nos fuimos apalancando cada vez mas y mas hasta caer profundamente dormidos. Allí estuvimos casi media hora durmiendo a pierna suelta. No creo que mucha gente se haya echado una siesta a los pies de Mis Liberty ¿no?. Para que no se diga que no importamos las costumbres españolas...
Al despertar teníamos hambre, así que nos acercamos a un pequeño puesto de comida en el que pedimos un par de hamburguesas. Por cierto, nosotros no nos dimos cuenta, pero justo enfrente del Centro de Visitantes hay una hamburguesería de la misma empresa, más grande y con mas variedad.
Y tras el almuerzo cogimos nuevamente el ferry, la siguiente parada Ellis Island, el islote en el que se encuentra el Museo de la Inmigración, dedicado a la memoria de los inmigrantes de tercera clase y, al papel que este lugar tuvo durante el proceso de inmigración masiva al país.
Al llegar a Manhattan cogimos el metro para ir hasta la "Zona 0". Una vez allí nos encontramos con que todo el perímetro estaba cerrado y cubierto con una tela, por lo que no se veía nada. Aún así, un@ se hace perfectamente a la idea del inmenso agujero que hay y, de lo grandes que debían de ser las Torres Gemelas. Como supongo que cualquier visitante pensamos en aquel día, en como sucedieron las cosas, y en el miedo vivido en la ciudad…
Ya era tarde y queríamos volver al hotel, pero antes había que hacer un poco de compra para la cena, así que nos acercamos al primer super que encontramos, el Amish Fine Food, donde vendían productos, muchos de ellos hechos por los Amish.
Tuve problemas para entenderme con la farmacéutica. No era capaz de explicarle mis síntomas de catarro, así que gesticulaba tosiendo y sonándome la nariz pero, la mujer se empeñaba en preguntarme una y otra vez si tenía fiebre. Por suerte escuché a una señora hablar español y le pedí que me ayudara, así que me fue traduciendo y, finalmente me recetaron unas pastillas que, por si alguien lo necesita algún día, se llaman Loratadine
Y nos fuimos para el hotel que había que recuperarse. Al día siguiente tocaba Central Park y la 5ª Avenida….
14 comentarios:
Brujildaaaaaaaaaaaaaa, me ha encantado tu entrada!!!!! y estoy deseando ver la de la quinta avenida, jeje, que tengo yo una fashion victim divina dentro (muuuuy dentro) de mí.
Qué fotos tan bonitas, y vaya experiencia, lo de dormir a los pies de la estatua, jajaja.
Y quien vería la cara de los ranger al ver a Suso levantarse de la silla, jaja.
Lo que me alucina es tanto control de seguridad, no es que me extrañe, cada día sale algo nuevo de EEUU y sus controles, que lo puedo entender, pero lo de la huella dactilar!!!!
Muy bonito todo, jeje, les cundió el día!!
un beso Brujilda, vuelve más seguido!!!!!
Unas fotos preciosas Brujilda!! La verdad es que por las medidas que pones si que no parece muy grande, pero despues viendola por dentro y sobre todo por la foto en la que se ve la gente pequeñita al lado ya no parece tan pequeña. Y lo mejor las vistas :D
Un sitio precioso!! A ver si consigo organizar mi viaje yo también y lo veo en persona!
Me encantan las cosas que cuentas...me alucinan, algun día iré a NY jajaja
Como cogí esta historia un poco tarde...a ver Suso es tu marido no??? Y va en silla de ruedas, pero puede caminar...jopetas no lo ntiendo!!
Besootes enormes y gracias por enseñarnos estos sitios maravillosos!
Maeva: Gracias Maeva!!! Es para matarme, pero con lo grande que es la 5ª Avda solo entré en dos tiendas, la primera Tiffany`s y la segunda Apple.
Pues teníamos tanto sueño que quedamos espichados en el cesped. Además, yo ese día me había levantado medio malilla, así que dormir ese rato me vino de perlas para continuar.
Y si, los Ranger se quedaron impresionados, lo fueron felicitando durante todo el recorrido. ¡Menuda paliza se dio Suso ese día!.
En todos los edificios o monumentos mas emblemáticos hay controles de seguridad. Supongo que después de los atentados están en alerta permanentemente.
Fue un gran día Maeva.
Espero no tardar tanto en volver a publicar. Este fin de semana ha sido muy movidito, así que tengo mucho material para bloggear.
Un besito.
Estebariz: Gracias Esteban. Me sorprendió mucho el tamaño de la Estatua y, aunque es muy grande, me la imaginaba todavía mas colosal.
Las vistas son muy buenas. Uno se pierde fotografiando la Estatua desde todos los ángulos, así como el Skyline.
Ojalá puedas organizar tu viaje muy pronto. Te encantará.
Un besito.
Yas: Gracias a ti por pasarte Yas. A ver si no tardo tanto en publicar la próxima crónica.
Y si, Suso es mi marido. Habitualmente no va en silla de ruedas, lo que pasa es que tiene una discapacidad y una lesión en la espalda y por ello no puede ni debe caminar mucho. Así que para viajar la silla es imprescindible y necesaria.
Un besito y ¡Hasta la próxima!
Bueeeeeeeno, entraste en Tiffany's, que es lo más importante, jajaja.
un beso Brujilda!!
Hola Brujilda ! gracias por haber visitado mi blog y enlazarme. Yo tb lo voy a hacer.
¿Qué tiene NY que a todo el mundo enamora? que gran ciudad.
Javi
LovelyPlanet
Maeva: Pues sí Maeva, allí estuve viendo los esaparates de Tiffany`s a lo Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes". Eso sí, con algo menos de glamour y desayunada.
Después entré e hice fotos del interior, que por supuesto publicaré en la siguiente crónica.
Un besito.
Javi: Todavía no me ha dado tiempo de leer mucho Javi, aunque si he estado viendo las fotos y me han encantado.
NY es una gran ciudad, tiene un encanto especial. Además, estamos tan acostumbrados a verla por la tele... Ahora, cada vez que vemos una peli rodada allí y reconocemos los lugares decimos ¿Quienes han estado ahí?...
Saludos
Que entrada más explicativa me ha encantado...Desde luego que si algún día visito NY, vengo de nuevo por tu blog, porque guía como este blog, no hay!!en serio, tu blog es un rincón importante para tener en cuenta...Me ha sorprendido lo de la taquilla que se abre con la huella!!!se preparan frente a terroristas...ay que ver!! y subir a pies por esas escaleras debió ser muy tedioso!!la verdad es que con razón les felicitaron!...me han gustado las fotos y la verdad es que yo me imagino la Estatua de la Libertad", más pequeña de lo que la veo en la tele...un besito
Mariposa: Muchas gracias Mariposa. Quizás a veces me excedo un poco explicando y dando demasiados detalles de las visitas, pero la verdad es que prefiero pasarme que no quedarme corta.
Me sentiría muy orgullosa si algún día visitas la ciudad guiándote por el blog. Sería sin duda una satisfacción muy grande.
Pues generalmente la gente se imagina la Estatua mas grande de lo que en realidad es. Para mi en concreto así fue.
Y si, a mi también me sorprendieron mucho las taquillas con huella dactilar. Hay mucha seguridad. Ya solo para entrar en la isla hay que pasar un control, y para subir a ella otro.
Y bueno, las felicitaciones en concreto las recibió Suso, ya que llegar hasta la corona le supuso un gran esfuerzo visible.
Un besito.
Qué lujo eso de andar de siestas a los pies de la Estatua de la Libertad! jajaja
La primera foto me parece impresionante. Muy buena toma, chica!
Abrazos
Sil: Pues nos sentó de maravilla Sil. Recuperamos fuerzas para seguir disfrutando de la ciudad.
Créeme que para sacarla tuve que hacer unas cuantas, pero la verdad es que quedó muy bien.
Un besito.
Más que interesantes estos post sobre Nueva York. Ya se los he pasado a mi amigo Javier ya que él visitará esta ciudad en septiembre, y hay alto riesgo de que un servidor le acompañe ...
Gracias Tony, me alegro de que los encuentres útiles.
Todavía me quedan un par de días por postear, pero de aquí a Septiembre estarán todos publicados. La siguiente crónica digamos que ya está en el horno...
En Estados Unidos la gastronomía es bastante pobre, pero estoy segura de que nos harás algún buen descubrimiento.
Saludos
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