sábado 21 de noviembre de 2009

Rumbo a Nueva York

Y llegaba el día de dejar atrás Las Vegas y poner rumbo a Nueva York. Tras salir del hotel cogimos un taxi hasta el aeropuerto McCarran. Y ahora es donde os cuento otra de las anécdotas con los taxistas y las propinas. La carrera desde el Bellagio hasta el aeropuerto costó 15 $, y cuando fui a pagar me di cuenta de que no tenía cambio, solo billetes grandes, ni un solo dólar suelto. Le di 20 $ al taxista, y así como solté el billete éste me dijo “Thank you”, se metió en el coche y adios, dando por hecho que le daba la vuelta de propina. Así que si queréis evitar este tipo de situaciones, os recomiendo llevar siempre cambio, y a ser posible billetes de 1 $.

Tras facturar las maletas encontramos un Starbucks y desayunamos. Todavía nos sobraba tiempo y tuvimos una idea…. Las Vegas es la ciudad del juego ¿verdad?, hay máquinas tragaperras por todas partes ¿verdad?, pues en el aeropuerto también las había, y muchas, así que si, al final jugamos en Las Vegas, no en un casino pero bueno, para que no se diga. Se que parecerá un poco raro, y reconozco que lo es.

Metímos 5 $ y comenzamos a jugar, pulsa botones…. ciruelas, cerezas, sietes… se encienden las lucecitas y ¡premio!. Ganamos 15,50 $. La cosa no podía quedar ahí así que metimos parte del premio 10 $, jugamos… mas ciruelas, cerezas… esta vez no hubo suerte pero recuperamos 2,50 $. Si mis matemáticas no fallan, al final recuperé los 5 $ más 3 $ más. No seguimos jugando, ya nos había llegado, para que no se diga que no jugamos en Las Vegas jejeje. Así que nada, abandonamos este mundo de ludopatía y cruzamos los controles en dirección a la puerta de embarque.

Al llegar a la puerta nos encontramos con la pareja del País Vasco que habíamos conocido en el Gran Cañón. Ellos también iban para Nueva York en el mismo vuelo, así que pasamos un buen rato charlando durante el tiempo de espera.

Volábamos con Delta Airlines a las 11:30 y salimos con un poco de retraso. El vuelo transcurrió muy tranquilo, eso sí, sin ofecernos nada de comer, salvo pagando claro, simplemente nos dieron agua, café y galletitas. Aunque nosotros habíamos sido precavidos y compramos algunas cosillas para matar el gusanillo. Incluso las películas eran de pago, costaban 6 $, Suso alquiló una pero, creo que para vuelos de mas de ciertas horas no cobraban nada, de echo a día de hoy todavía no han pasado el importe a la tarjeta.

El vuelo duró unas cuatro horas y media, por lo que llegamos a Nueva York a las 20:00 (entre Las Vegas y Nueva York hay tres horas de diferencia). Ya era de noche, el día se nos iba a hacer muuuuy corto. Al salir del aeropuerto nos pusimos a la cola de los taxis. Un señor que trabajaba para el aeropuerto organizaba a la gente, preguntando la zona a la que se dirigían y diciéndoles el importe fijo que tenían que pagar. La verdad es que está muy bien, ya que se evitan posibles timos. Para Manhattan la tarifa fija es de 50 $, 45 $ la carrera y 5 $ del peaje, propinas a parte.

Fue muy emocionante estar dentro de uno de esos taxis amarillos de las pelis, y por supuesto en Nueva York!!!. Había bastante tráfico y el taxista conducía fatal, además de muy rápido. Hubo un momento en que pegué un grito porque creí que le dábamos a otro coche por detrás. En fin, que tras unos cuarenta minutos y totalmente mareados llegamos a nuestro destino, Los Apartamentos Radio City, que se encuentran al lado de Times Square. Pero hoy no voy a hablar del hotel, queda pendiente para el próximo post, aunque como adelanto ahí va una foto de la fachada.

Una vez dejamos las maletas decidimos salir a dar una vuelta por la zona, era de noche y había mucho ambiente por la calle. Pero primero teníamos otra prioridad, encontrar un supermercado. El apartamento tenía una pequeña cocina y pretendíamos desayunar y cenar allí todos los días.

A dos calles encontramos uno llamado The Food Emporium. Deciros que la comida en Nueva York es carísima. Hicimos compra para un par de días, especialmente mucha fruta, que la echábamos de menos, embutido, pan, leche, zumos, sopa.... Hasta encontramos una rastra de chorizo Palacios "Tipical Spanish" que por supuesto metimos en la cesta.

Cargados de bolsas nos fuimos para el hotel, recogimos la compra, guardamos la ropa en los cajones, y preparamos la cena. Entre una cosa y otra se nos hizo muy tarde y decidimos dejar las visitas para el día siguiente. Nos acostamos con una agradable sensación, estábamos muy ilusionados de estar en Nueva York, deseábamos que llegara la mañana siguiente para salir a recorrer la Gran Manzana....

martes 17 de noviembre de 2009

Último día en Las Vegas

Y (tras unos días de ausencia...) llegaba nuestro último día en Las Vegas, que comenzaba con mucho calor y viento. Después de desayunar aprovechamos para ir a comprar unos regalitos a una de las tiendas de souvenirs que comenté en el post anterior, ubicada en la zona de locales antiguos al lado del Café Harley Davidson.

Tras las compras continuamos caminando por La Strip. Pasamos por delante del Hotel Caesar Palace pero no entramos. La intención era recorrer la avenida hasta su extremo izquierdo y al volver entrar a verlo. En su exterior pueden verse réplicas del Coliseo, el Panteón, y alguna que otra escultura del Cesar...

Llegamos al Hotel Flamingo, característico por su fachada color rosa - neón. Fue el primer hotel de La Strip, y está considerado uno de los hoteles míticos de Las Vegas. Cuentan que su dueño le puso este nombre en honor a su novia, que, además de gran aficionada al juego, tenías unas laaaaargas piernas.... Y como no, en su interior podéis ver muchas de estas aves zancudas.

Al lado del Flamingo había un rent a car con varios coches de lujo: Lamborghinis, Porsches, Jarguars, o incluso motos Harley Davidson, todos disponibles para alquilar. Y como oferta especial un Ferrari F348 Spider por 375 $ (250 €), eso sí, un máximo de cinco horas, y con un tope de kilómetros, abonando 1$ extra por cada kilómetro recorrido de mas. Aquí os dejo la web.

Tras recrearnos la vista se nos abrió el apetito y buscamos un restaurante. Entramos en el Dennys Casino Royale que hay cerca del Flamingo y nos sentamos en una mesa. Cuando abrimos la carta había mucha variedad pero realmente nada que nos gustara, (es que somos un poco raros comiendo…. ). Con la mesa puesta tuvimos que decirle a la camarera que finalmente no nos quedábamos, alegando que “Spanish is different”.

Teníamos hambre y nos fuimos a lo seguro, ¡como no! otro Mc Donalds, si, de nuevo una hamburguesa, pero os aseguro que están muy buenas. No se si ya lo habré contado, pero los menús además de ricos están muy bien de precio, por unos 5-6 $ por persona ofrecían un menú completo con patatas fritas y refresco grande. Eso sí, el sabor de la Coca Cola y de la Fanta Naranja es muy distinto al que estamos acostumbrados, es como mas dulzón.

Y continuamos por la Strip, dejando en la acera de enfrente el Hotel Mirage, con su espectáculo del volcán, que cada cierto tiempo entra en erupción, y el Treasure Island, con su show The Sirens of Treasure Island, un espectáculo de sirenas y piratas catalogado de "sensual". La intención era verlo mas tarde.

El siguiente hotel que visitamos fue el Venetian, sin duda uno de los mejores de Las Vegas y de los más nuevos. Es impresionante por fuera pero mucho mas impresionante por dentro, especialmente su centro comercial. En el exterior su fachada representa la Plaza de San Marcos, incluidos canales y góndolas.

El centro comercial es increible, simula una calle veneciana con tiendas de lo mas glamourosas a ambos lados, muchas de ellas de firmas italianas, así como varios restaurantes y mucho ambiente en general. ¡Con deciros que había cola para subirse en las góndolas!. Los gondoleros ofrecían un paseo por los canales al precio de 30 $ por pareja con ¡O sole mío! incluido.

En el Venetian se representa el espectáculo de “Phantom”, el Fantasma de la Ópera, pero no nos decidimos a verlo porque había leído que hay mucho diálogo, y con nuestro pésimo inglés no nos íbamos a enterar de nada.

Volvimos a salir a La Strip e hicimos una pausa para descansar, empezaba a estar muuuuuy cansada y me dio, lo que comúnmente se llama una "pájara". Tras descansar un poco entramos en el Wynn, otro de los grandes hoteles de Las Vegas, situado en un extremo de La Strip. A las siete y media teníamos reservadas las entradas para el espectáculo de Le Rêve.

Mientras nos daba la hora dimos una vuelta por su interior. Entramos por la zona comercial, donde una serie de tiendas con precios de escándalo nos llevaron hasta el casino. Entre el casino y el teatro había una exposición de Ferraris que Suso entró a ver y de la que salió encantado. Sino recuerdo mal el precio por persona era de 10 $. Yo decidí quedarme fuera viendo escaparates y gente pasar, había tanta gente y tan variopinta que el simple echo de observar me entretenía.

Todavía teníamos algo de tiempo antes del espectáculo y nos sentamos a tomar algo. Pensamos en iniciarnos en el juego, llevábamos cuatro días en Las Vegas y no habíamos gastado ni un solo dólar a las tragaperras, aunque finalmente, y tras sopesarlo, no nos decidimos. Como curiosidad deciros que si os sentáis en una maquinita a jugar podéis pedir una consumición a la camarera, mientras estéis jugando la consumición es gratis. Eso sí, por cortesía se suele dar 1 $ de propina por bebida.

Y llegó la hora de ver Le Rêve, uno de los mejores espectáculos de Las Vegas y que realmente hace honor a su valoración. Buena música y una ambientación extraordinaria. Es un espectáculo muy bonito artísticamente, de mucha calidad, y con grandes acróbatas y artistas. Al igual que “O” del Circo del Sol se desarrolla en una piscina, pero salvo por las acrobacias, el argumento no tiene nada que ver.

Personalmente nos gustó más “O”, pero sin duda, “Le Reve” es otro de los espectáculos que no hay que perderse en Las Vegas. Es uno de los grandes, y su precio también lo es, costó 284 $ en total ( 202 €) y lo reservamos telefónicamente y con un par de meses de antelación en el propio hotel. Aquí os dejo un vídeo para que le echéis un vistazo y juzguéis vosotros mismos.




Al salir del espectáculo teníamos intención de ir a ver el show del Treasure Island y del Mirage, y terminar el día viendo el hotel Caesar Palace pero, estábamos tan cansados que decidimos coger un taxi e irnos para el hotel. El espectáculo nos había dejado muy buen sabor de boca y no pedíamos más. Para que os hagáis una idea un taxi entre un extremo de La Strip y el centro de ésta cuesta unos 12 $ más propina.

Al llegar al Bellagio nos fuimos directamente al buffet a cenar. Mientras comíamos estuvimos recordando los momentos más graciosos de esos días, por lo que acabamos riendo a carcajada limpia. Entre ellos nos acordamos de nuestra llegada al hotel, cuando llamamos a una señora del personal de limpieza para que nos explicara un par de cosas, entre ellas donde se abrían las cortinas. La mujer fue muy amable y cordial, y una que es un poco de pueblo en vez de darle 1 $ de propina que sería lo correcto, lo que hizo fue darle unas palmaditas en la espalda seguidos de un ¡gracias!. Fue realmente cómico.

Tras la cena subimos a la habitación, al día siguiente por la mañana cogíamos el vuelo para Nueva York y todavía teníamos que preparar las maletas. Nos despedíamos de Las Vegas con una agradable sensación y con algún que otro secretillo. Obviamente he omitido algunos datos del viaje, pero es que “Lo que pasa en Las Vegas, se quedan en Las Vegas…”

miércoles 11 de noviembre de 2009

Cumpleaños


¡Estoy de cumpleaños! ¡30 años ya!. Todavía no me lo creo, pero bueno, tengo todo un año para ir asimilándolo. Mi espíritu se ha quedado anclado en la veintena, por no decir la adolescencia jejeje. Me gusta cumplir años, al menos así ha sido hasta ahora, no se si el año que viene, que paso del redondeo, me hará tanta ilusión.

Está siendo un gran día. He recibido muchas felcitaciones, incluida la bloggera Maeva, que me ha felicitado esta mañana y la bloggera Valeria, que además de las felicitaciones me ha hecho un regalito. ¡Gracias chicas, ha sido todo un detallazo!. Además he pedido permiso en el trabajo para salir un ratito antes y poder comer con Suso.

Hoy es San Martín (San Martíño en Galicia). ¿Quien no ha escuchado alguna vez lo de " A cada cerdo le llega su San Martín"? ( A cada porco chégalle o seu San Martiño). Tradicionalmente la matanza del cerdo solía comenzar en muchos lugares este día.

También por estas fechas se suele celebrar el Magosto, una fiesta tradicional en Galicia en la que las castañas asadas al fuego, el vino y los chorizos, son los protagonistas. En Orense el magosto se celebra este día, coincidiendo con la festividad de su patrón.

En el colegio solíamos celebrar el magosto la tarde del 11 de noviembre, y tras comer las castañas nos tiznabamos la cara con los restos de las brasas. Por los viejos tiempos anoche preparé unas cuantas, eso sì, en cuanto a lo de tiznarme la cara..... ya no tengo edad ¡Ahora soy una treintañera! jejeje

Bueno, pues habrá que aprovecharse de este día para recibir mimos y cariños jejeje. Besitos y ¡hasta la próxima!.

lunes 9 de noviembre de 2009

Las Vegas de noche

Tras dormir una buena siesta y recuperarnos de la excursión al Gran Cañón salimos a dar una vuelta por la Strip. Las Vegas de noche es todo un espectáculo, miles de luces y pantallas intentaban atraer nuestra atención, y había tantas cosas que ver…

La Strip (en castellano La Franja) tiene una longitud de unos 5 km. Es una de las calles más filmadas y fotografiadas de los Estados Unidos, y junto con la Quinta Avenida de Nueva York y Hollywood Boulevard en Los Ángeles, es una de las avenidas más famosas del país.

Las Vegas es la ciudad más visitada de los Estados Unidos. En la Strip se localizan 18 de los 25 hoteles mas grandes del mundo, y esa noche íbamos a hacer turismo por algunos de ellos, empezando por la parte derecha de la Strip, desde el Bellagio hasta el Mandalay Bay.

Justo enfrente del Bellagio se encuentra el Planet Hollywood, pero no nos llamaba demasiado la atención así que continuamos caminando. Tras pasar el hotel se llega al Café Harley Davidson y a una zona de locales antiguos, especialmente tiendas de souvenirs que rompen un poco con el glamour general. Eso sí, es una zona estupenda para comprar algún regalito, ya que los precios son mas baratos.

Enfrente de esta zona y justo al lado del Bellagio se encuentra el CityCenter, un complejo residencial, hotelero, y de entretenimiento, que todavía está en construcción y que va camino de convertirse en toda una metrópoli dentro de la ciudad. Se estima que esté terminado a finales del 2009, y prevé contar con un nuevo espectáculo del Circo del Sol en honor a Elvis Presley.

El primer hotel al que entramos fue al MGM (Metro Goldwyn Mayer), reconocible por el león dorado de la fachada. En el interior del casino hacen un show con leones, que por lo visto son descendientes de Leo, el que rugía en la cabecera de las películas. Nos acercamos hasta la jaula de los leones con la intención de ver el show pero llegamos tarde, se habían terminado las funciones.

El siguiente hotel fue el New York New York, muy espectacular por fuera, con su Skyline, su réplica de la estatua de la libertad, y una montaña rusa que rodea todo el complejo y que por lo visto está muy bien, pero que finalmente no probamos. Después del mareo en la avioneta como que no teníamos el cuerpo para dar demasiadas piruetas.

Al lado del New York se encuentra el Excalibur, al que se accede a través de una pasarela que comunica ambos hoteles. Este es una mezcla entre un castillo medieval y un castillo de Lego. La verdad es que parece sacado de un cuento.

Hacia el final de la Strip aparece el Luxor, un hotel con forma de pirámide y estética basada en el antiguo Egipto. Se caracteriza por tener el foco de luz mas potente del mundo, visible desde el aire a varios kilómetros de distancia.
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Al lado del Luxor se encuentra el Mandalay Bay, el último gran hotel de la Strip. Reconocible por sus dos grandes torres doradas. Es un buen hotel, pero tiene un pequeño inconveniente, y es que al igual que el Luxor se encuentran en un extremo de la Strip, es decir, demasiado apartado del “centro”, lo que supone una buena caminata diaria.
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Una buena solución es utilizar el monoraíl que conecta varios hoteles, y que permite desplazarse cómodamente por la ciudad. El billete individual cuesta 5 $, un bono para todo el día 13 $, y un bono de tres días 28 $. En el caso del hotel Excalibur, el Luxor, y el Mandalay Bay, no cuentan con este servicio, pero si con un monorail gratuito que conecta los tres hoteles. Para coger el monorail de pago habría que llegar hasta el Excalibur y cruzar la pasarela hasta el New York New York, y de ahí ir a la estación que hay en el MGM.

A poca distancia del Mandalay Bay se encuentra el famoso cartel de “Wellcome to Fabulous Las Vegas”, pero no nos acercamos a verlo porque estábamos un poco cansados. Lo habíamos visto desde el taxi al volver del aeropuerto, pero no estuve rápida con la cámara (por lo que he tenido que bajar la foto de internet). Es muy típico en Las Vegas hacerse una foto bajo el cartel, que resultó ser mucho mas pequeño de lo que creía.

Y como estábamos bastante cansados nos fuimos para el hotel. Ni con las dos horas de siesta que había dormido conseguí recuperarme. Los primeros días de vacaciones acababa el día agotada, entre el cambio de hora y las caminatas caía rendida en la cama. Aunque a media que pasaban los días empecé a sentirme mas fuerte, incluso diría que hacia el final de viaje me encontraba en plena forma.

Antes de despedirme por hoy quiero aprovechar para mandarle un saludo a Julia, del blog juliacgsusa.blogspot.com, pues gracias a sus relatos de Las Vegas conseguí hacerme un buen planing de visitas de la ciudad. ¡Gracias Julia!.

Y ahora si, me despido hasta la próxima entrega: "Las Vegas de día" ¡Nos vemos!

miércoles 4 de noviembre de 2009

Videos del Gran Cañón (Reeditado)

He vuelto a colgar los videos del Gran Cañón, no he podido por menos, lo se, soy una auténtica tiquismiquis. Lo que he hecho ha sido subirles la calidad, colgarlos en Youtube, y después insertarlos en el blog. Aparte de una mejor calidad, el formato de video es mayor y además se puede poner a pantalla completa.

Por cierto, pueden tardar un poco en cargarse, así que os recomiendo darle al pause hasta que la barra roja llegue a la mitad, de esta forma se playeará sin saltos.

El primer vídeo es muy corto, la grabación es un brevísimo tramo desde la avioneta. La verdad es que estuve mas pendiente de hacer fotos que de grabar, y como veréis, no tengo demasiada paciencia...



En el segundo vídeo el cámara es Suso, y corresponde al tramo inicial del Gran Cañón. El primer contacto y las primeras impresiones...



El en tercer vídeo podéis ver el tramo final del Gran Cañón, con sonrisa del piloto y bailecito de piés incluido.



El último video corresponde al trayecto final en helicoptero, desde que salimos del Gran Cañón hasta que aterrizamos en el helipuerto



Ahora si estoy conforme ¿A que se nota la diferencia?

lunes 2 de noviembre de 2009

Sobrevolando el Gran Cañón

Comenzaba un nuevo día con un buen madrugón. Íbamos de excursión al Gran Cañón del Colorado y nos venían a recoger al hotel a las 7:30 de la mañana, por lo que nos levantamos a las 6:30, el tiempo justo para desperezarnos y tomar un buen desayuno en el buffet del Bellagio. Iba a ser una jornada intensa…

Desde Las Vegas hasta el Gran Cañón hay 160 km en línea recta, pero por carretera el recorrido es de 480 km, lo que supone unas aproximadamente cinco horas en coche. Si se dispone de suficiente tiempo puede ser una opción muy interesante, eso sí, requiere pasar la noche fuera. Si por el contrario no se cuenta con demasiado tiempo, una excursión aérea es la solución perfecta.

Nosotros no disponíamos de mucho tiempo, así que escogimos una excursión, la "Grand Canyon Deluxe with helicopter", un combinado en avioneta, helicóptero y autobús con la que disfrutamos a lo grande y que sin duda os recomiendo. Su duración fue de unas nueve horas desde que salimos del hotel hasta que llegamos, y la contratamos con la empresa Papillon.


Asimismo hay otra empresa llamada Scenics Airlines
, que hace exactamente las mismas excursiones y cuyo precio es idéntico. Lo único que cambia es el nombre de las excursiones. De echo, tanto una como otra comparten aeronaves. La ventaja de Papillon es que la web está disponible en español.

El precio de la excursión fue de 632 $ en total. (449 €). Es una de las más completas y por ello de las más caras. Para ahorraros unos euros, si antes de hacer la reserva os registráis en la web de Papillon, la empresa os enviará un código de descuento del 10%, lo que en un precio tan elevado supone un buen ahorro.

A las siete y media en punto nos recogieron en el “underground lobby” del hotel, una especie de mini estación de autobuses que hay a la entrada de éste. El vehículo era una furgoneta que iba recogiendo a la gente por los distintos hoteles. Tuvimos suerte, ya que fuimos los últimos del recorrido y por lo tanto no tuvimos que hacernos todo el tour.

El destino era el Aeropuerto Municipal Boulder City, a unos cuarenta y cinco minutos de Las Vegas. Era temprano y algunos aprovecharon para echar una cabezadita….Al llegar pasamos por los mostradores para verificar los datos, pesarnos, y pagar 10 $ por persona en concepto de combustible.
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Estuvimos esperando cerca de cuarenta y cinco minutos hasta que embarcamos. Primero nos subimos en un autobús y de ahí nos llevaron a la pista donde se encontraba la avioneta, una pequeña nave con capacidad para veinte personas, aunque finalmente solo fuimos once, la mayoría españoles.

Como sobraba espacio nos sentaron con un asiento de por medio, lo que resultó un gran alivio, ya que el espacio interior es un poco estrecho. Antes de despegar, no se si de los nervios o de la alegría, me dio un ataque de risa. Estábamos circulando por la pista y seguía a carcajada limpia, y una vez despegamos todavía seguía con la risa floja. No paré de reírme hasta estar bien arriba, cuando me distraje por completo con las vistas.
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El vuelo duró cincuenta minutos y transcurrió de forma tranquila. Entre las vistas, hacer fotos, e ir escuchando por los cascos las explicaciones, el tiempo se nos pasó de maravilla. No nos mareamos, tan solo resultó un poco molesto el momento antes del aterrizaje, ya que la avioneta se movía hacia los lados.

Como podéis apreciar en las fotos las vistas desde el aire son impresionantes. Al poco de despegar dejamos a nuestra izquierda la presa Hoover, una gran obra civil de 221 metros de altura que fue inaugurada en el año 1936, y que actualmente es una de las plantas hidroeléctricas más grandes de EE.UU.

Está a 48 km al sur de Las Vegas, y es una de las visitas turísticas que suelen hacerse desde la ciudad. Se encuentra en la ruta si se hace el viaje en coche desde Las Vegas hasta el Gran Cañón, y se ve desde el aire si se hace en avioneta.

Al llegar al Aeropuerto del Parque Nacional del Gran Cañón nos recogieron en un autobús y nos llevaron hasta el helipuerto. Tuvimos que dejar las mochilas en recepción y mientras esperábamos nos pusieron un video sobre las medidas de seguridad a tomar.

Antes de subirnos al helicóptero nos dieron un chaleco salvavidas, y después nos fueron distribuyendo en función del peso. En total éramos seis personas por helicóptero. Entraron dos, tres, cuatro… Suso ya estaba dentro. Solo quedábamos un chico y yo. A uno de los dos le tocaba ir detrás y al otro delante. Tenía un 50% de posibilidades de que me tocara. Llamaron al chico y.... ¡Bieeeeeen!. Me tocó ir de copiloto ¿Os imagináis mi cara? Sonrisa de oreja a oreja ¡Que alegría!.

Me senté al lado del piloto y Suso fue sentado justo detrás de mi. Me dieron unos cascos, y a despegar… La canción que sonaba de fondo era la de Indiana Jones, muy oportuna… Tras unos minutos de vuelo llegamos al filo del Gran Cañón, y de repente, el suelo desapareció tras una inmensa y escarpada garganta.

El Gran Cañón se encuentra en el estado de Arizona, y está considerado una de las maravillas naturales del mundo. Fue creado por el río Colorado, cuyo cauce socavó el terreno durante millones de años. Tiene unos 350 km de longitud y cuenta con cordilleras de entre 6 a 29 km de anchura, alcanzado profundidades de más de 1600 metros.

El parque se divide en dos zonas, el North Rim y el South Rim, esta última considerada la zona mas turística. El helicóptero sobrevoló durante unos diez minutos un tramo del South Rim, aunque el trayecto completo duró cerca de veinticinco. Diez cortos pero intensos minutos, creo que fue uno de los momentos mas emocionantes que recuerdo de todo el viaje.

Fui sonriendo todo el camino, hay varias fotos que atestiguan mi cara de felicidad. El paisaje era increíble, único, una maravilla indescriptible. Solo hubiera podido mejorarse sobrevolando la zona al atardecer.

Nada mas aterrizar vino el autobús a recogernos y nos llevaron a comer al Buffet del Best Western Grand Canyon Hotel. La comida era muy básica, demasiado, pero comimos bien. Durante el almuerzo estuvimos charlando con una pareja del País Vasco, comentando la excursión y hablando de futuros viajes…

Volvimos al autobús y la siguiente parada fue en el Bright Angel Lodge, un mirador que hay dentro de un hotel y que cuenta con varias zonas desde las que admirar el Gran Cañón. Dimos una vuelta e hicimos fotos y más fotos, hasta que nos dio la hora de regresar al autobús.

Circulamos por el parque hasta llegar a uno de los Centros de Visitantes y a otro mirador, donde seguimos disfrutando de las vistas, así como de las graciosas ardillas que sin demasiado miedo correteaban como uno más entre la gente.

No visitamos el Skywalk, éste se encuentra fuera del Parque Nacional del Gran Cañón, concretamente a unos 450 km de donde estábamos. Hubiera estado bien, habría sido la guinda perfecta.

Sobre las tres y media volvimos al autobús, la excursión había terminado y nos llevaron al aeropuerto. Subimos a la avioneta y despegamos. El vuelo empezó bien, tranquilo, pero al cabo de diez minutos empezamos a notar bastante movimiento y un ligero mareo. El mareo fue cada vez a más. Yo nunca suelo marearme pero esta vez lo pasé un poco mal, nada que no se solucionase con un poco de concentración y un abanico….

En el Aeropuerto Boulder City nos distribuyeron por hoteles y pasó a recogernos un minibús. Al llegar al hotel estábamos agotados, entre el madrugón, y que teníamos el estómago un poco revuelto del vuelo decidimos echarnos una siesta, todavía quedaba mucha noche por delante...

En el próximo post colgaré algunos vídeos de la excursión, pero todavía tengo que editarlos...¡Hasta la próxima!.

miércoles 28 de octubre de 2009

Brujilda en Las Vegas

Y comenzaba un nuevo día, era viernes y me levanté temprano (si, ni en Las Vegas consigo levantarme tarde). Suso se quedó durmiendo y yo aproveché para dar una vuelta por la Strip y desayunar.

Nada mas salir del hotel me dieron una tarjeta de descuento para el buffet Spice Market, que se encuentra en el Hotel Planet Hollywood, frente al Bellagio, solo tenía que cruzar la calle. Tenía hambre y no busqué mas ¡Desayuno solucionado!.

El desayuno costaba 15 $ y con la tarjeta me hicieron un descuento de 1,50 $ ¡Bueno, algo es algo!. Me encanta desayunar, es la comida del día que mas disfruto. En general en todos los buffets los desayunos se sirven entre las 7:30 y las 10:30, excepto el fin de semana, ya que al ser brunch se suele ampliar el horario. Me senté en una mesa, pedí un zumo de naranja y un café con leche y…. a llenar los platos: fruta, bollería, postres…

Con el estómago lleno volví al hotel. Esa noche íbamos a ver el espectáculo de “O” del Circo del Sol, y me acerqué a recoger las entradas a la taquilla del teatro. El precio de éstas fue de 129 $ por persona (91 €), y las habíamos reservado en el mes de julio. Es importante hacer la reserva con bastante antelación, ya que es un espectáculo muy demandado.

Al hacer la reserva a través de la web del Bellagio ésta nos asignaba automáticamente unos asientos en la primera fila, considerados “weat seat” (asientos con posibilidad de mojarse), así que decidí llamar al hotel y hacer la reserva vía telefónica. Como mi inglés es malísimo solicité un traductor y no tuve ningún problema.

Reservé unos asientos en la fila 5, seccion 103, situados en el centro del teatro y bastante cerca de la piscina, pero sin llegar a mojarse. Además nos hicieron un 25% descuento por hospedarnos en el Bellagio, así que quedé encantada.

En la Strip, justo donde se encuentra la botella gigante de Coca - Cola, hay unas taquillas de Tix 4 Tonigh, en las que venden entradas de última hora para los espectáculos, y donde poder conseguir descuentos del 40% o el 50%. El problema de no hacer la reserva previamente es que las entradas para los espectáculos mas demandados como el Circo del Sol, Le Rêve o el Fantasma de la Ópera suelen terminarse con mucha antelación, pero bueno, no se pierde nada por intentarlo y ¡quien sabe!.

Una vez recogí las entradas fui a buscar a Suso y nos preparamos para ir de compras ¡Bieeeeen!. Pero antes había que hacer otro recado. Al día siguiente teníamos reservada una excursión para ir al Gran Cañón, y nos habían indicado que un día antes llamáramos para confirmar la asistencia y la hora de recogida. Tras la llamada nos subimos al coche y… ¡A comprar!.

El destino, el Centro Comercial Las Vegas Premium Outlet, uno de los dos outlets mas grandes de la ciudad junto con Las Vegas Outlet Center, que pertenece a la misma cadena que el anterior. Queda un poco alejado de la Strip, por lo que es recomendable ir en coche. Esa tarde teníamos que devolver el nuestro, pero todavía teníamos unas cuantas horas por delante.

Tiendas, tiendas, y más tiendas, muchas conocidas y otras tantas que no había visto en mi vida. Gastamos algunas perrillas, compramos algo de ropa deportiva, una camiseta y vaqueros, muchos vaqueros. Los Levis costaban unos 32 $ de media ( 25 €), así que aprovechamos y nos llevamos ocho, Suso tres y yo cinco. ¡Tenemos vaqueros para una buena temporada, años diría yo!.

Y aquí fue donde volvimos a tener problemas con la tarjeta de crédito. Habían pasado cuatro días y todavía no habían solucionado el problema de las tarjetas… A la hora de pagar no pudimos utilizarla en ninguna de las tiendas, en algunas aceptaban la de débito y en otras teníamos que pagar en efectivo. Teniendo en cuenta que íbamos a usar la tarjeta de crédito para la mayoría de los pagos no habíamos traído demasiado dinero en metálico…

Comimos en el outlet, justo en el centro de éste hay una serie de restaurantes de comida rápida de lo mas variado, desde un oriental hasta un italiano. Después de comer seguimos viendo mas tiendas, y sobre las cinco y media fuimos a devolver el coche de alquiler al aeropuerto de Las Vegas, que además tiene nombre “malote”: McCarran.

Aprovechamos para ir a un cajero automático a sacar dinero, los más numerosos son ATM, y los hay por todas partes. No tuvimos problema con la tarjeta de débito, eso sí, hay que pagar una comisión que varía dependiendo del cajero, entre 1,75 $ y 3 $. Desde el aeropuerto cogimos un taxi hasta el hotel, y una vez allí dejamos las compras y nos pusimos guapetes para salir a dar una vuelta.

Lo primero que hicimos fue ver el espectáculo de las Fuentes del Bellagio. La barandilla estaba llena de gente, pero finalmente conseguimos hacernos un hueco. La canción que sonaba era “Singing in the rain”. Fue genial, la música y el agua tienen una sincronización perfecta. Al terminar continuamos caminando paralelos al lago, en quince minutos empezaba la siguiente canción y volvimos a coger sitio.

Por si os apetece, aquí os dejo un video de youtube con el espectáculo, concretamente con la canción “Singing in the rain”. (Curiosidad: al autor le debió de pasar algo porque al final del video puede escucharse un claro "No te jode").







Al terminar subimos a la pasarela del Hotel Caesar Palace, situado al lado del Bellagio. Para cruzar la calle no siempre hay pasos de peatones, en ocasiones hay que hacerlo a través de pasarelas que comunican un hotel con otro o directamente éste con la calle. No entramos a ver el hotel porque era un poco tarde, a las diez y medía comenzaba el espectáculo del Circo del Sol y todavía teníamos que cenar.

Cruzamos la pasarela y decidimos ir al buffet del Hotel París. En el exterior hay una réplica del Arco del Triunfo y de la Torre Eiffel. Esta última mide 140 metros y es ¼ parte de la original. En una de las plantas hay un restaurante, y en lo alto un mirador desde el que debe haber buenas vistas de la ciudad. Creo recordar que subir al mirador cuesta entre 10 - 12 $ por persona dependiendo de la hora del día. No nos lo planteamos, después de haber subido al Stratosphere ninguna otra vista lo iba a superar.

Entramos en el hotel y nos sorprendió mucho la decoración, tanto de la zona del casino, en la que parte de la estructura de la Torre Eiffel se fusiona con el espacio, así como la ambientación de las áreas comunes, digamos que era todo muy bohemio: techos pintados representando un cielo azul con nubes, calles y casas al estilo francés, hierro forjado… muy chulo la verdad.

La entrada al Buffet nos costó 27 $ por persona, y la verdad es que comimos muy bien, había de todo y variadito. Especialmente me puse morada a postres tras la cena. Además el espacio era muy bonito, parecía que estábamos comiendo en una auténtica plaza parisina.

Tras la cena llegaba la hora del espectáculo. Solo teníamos que cruzar la calle, ya que el hotel París y el Bellagio están uno enfrente del otro. Al entrar en el teatro nos llamó la atención ver mostradores con palomitas, comida y bebida, resulta extraño ver gente comiendo dentro de un teatro...

Y comenzó la función. No tengo palabras para describirlo, hasta el momento, y creo que va a costar tiempo superarlo, ha sido el espectáculo mas impresionante y bonito que he visto en mi vida. Ha sido como ver un cuento, la actuación de los artistas y acróbatas fue maravillosa, y la puesta en escena increible, el vestuario, la música, la gracia y ternura de los payasos….Una idea genial y un espectáculo asombroso.

No tengo fotos, así que he decidido colgar un video para que veáis un fragmento del espectáculo. Si algún día vais a Las Vegas no os perdáis “O” del Circo del Sol.







Hay dos funciones al día de miércoles a domingo, la primera a las 19:30 y la segunda a las 22:30, y su duración es de hora y media. Cuando terminó el espectáculo eran las doce, así que cogimos el ascensor y nos fuimos a dormir, al día siguiente íbamos a ver el Gran Cañón del Colorado y había que madrugar…

domingo 25 de octubre de 2009

Hotel Casino Bellagio

Os presento el Bellagio, el hotel casino en el que estuvimos alojados en Las Vegas durante cuatro noches. Es uno de los hoteles no temáticos más lujosos de la ciudad, destacando por su elegancia, y considerado uno de los mejores y más románticos del mundo.

El Bellagio pertenece a los dueños del hotel MGM Mirage, y fue construido en el mismo lugar donde antes se encontraba el hotel casino Dunes. Se inauguró en el año 1998, siendo por aquel entonces el hotel más caro jamás construido. Cuenta con 3.933 habitaciones y 11.000 metros cuadrados de casino. Para su creación se inspiraron en el Lago Como de la localidad italiana de Bellagio.
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Ha servido de escenario en varias películas, destacando especialmente Ocean`s eleven, siendo uno de los tres casinos que la banda de ladrones liderada por Danny Ocean conseguían asaltar.

Una de sus mayores atracciones son las Fuentes del Bellagio, que se encuentran en un lago artificial de mas de 32.000 metros cuadrados que hay frente al hotel, y que contiene mas de 1200 chorros que se sincronizan con la música realizando uno de los espectáculos gratuitos mas famosos de Las Vegas. Los horarios son los siguientes:
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De lunes a viernes de 15:00 a 20:00 horas cada 30 minutos y de 20:00 a 00:00 horas cada 15 minutos.
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Sábados, domingos y festivos de 12:00 a 20:00 horas cada 30 minutos y de 20:00 a 00:00 horas cada quince minutos.
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Cuenta con un repertorio de treinta canciones con las que pasar una agradable velada viendo esta fantástica sincronización entre la música y el agua.

Por lo visto es común que parejas de turistas se propongan matrimonio frente a las Fuentes del Bellagio, pero nosotros ya llegábamos tarde… Tras la pedida de mano no hay que irse muy lejos, ya que el hotel ofrece ceremonias en una de sus terrazas conocida como “Terrazza di sogno” (Terraza de los sueños), un balcón con vistas al lago, en la que tras el primer beso las fuentes se ponen en funcionamiento.

Además del buffet, el hotel cuenta con varios restaurantes, aunque sin duda el buffet es el más concurrido. Nosotros desayunamos y cenamos en el un par de días. El precio de los desayunos varía según sea un día de semana o fin de semana. Por la semana pagábamos unos 16 $ por persona, frente a los 26 $ del sábado y el domingo. El precio es mas alto porque es un “brunch”, mitad breakfast, mitad lunch, había mas variedad y permanecía abierto durante mas tiempo.

Igual pasaba con las comidas o las cenas, que costaban unos 30 $ por persona un día de semana, frente a los 40 $ el fin de semana. Eso sí, el buffet impecable, la comida muy buena, mucha variedad y unos postres deliciosos.

Otro de los grandes espectáculos que ofrece el Bellagio es “O”, del Circo del Sol. Un show que se representa en el teatro del hotel de miércoles a domingo, y para el que se construyó una gran piscina en la que se desarrolla toda la acción. Le dedicaré un post aparte….

La ubicación del Bellagio es perfecta, se encuentra en medio de la Strip, y esto es una gran ventaja, ya que el tamaño de la avenida es de unos 5 km, por lo que ir de un extremo a otro supone darse una buena caminata.

El hotel tiene servicio de Valet Parking, lo que significa ¡Olvídate de tener que aparcar el coche!. Simplemente hay que dejarlo en la entrada, dar la llave, 1$ de propina y olvidarse. Asimismo, unos quince minutos antes de recoger el coche se puede llamar por teléfono para que lo tengan preparado a la salida.

Al entrar en el hall, lo primero que llama la atención además de su gran tamaño y su decoración es una composición de 2000 flores de cristal soplado hechas a mano que hay en el techo, y que se conocen como “Fiori di Como”. Fueron creadas por Dale Chihuly, un famoso escultor americano.

Tras el hall se encuentra el “invernadero”, un espacio en el que hay exposiciones temporales que varían dependiendo de la época del año. En esta ocasión la decoración era muy otoñal, con espantapájaros, calabazas… e incluso un árbol parlante. Realmente bonito.

La distribución del hotel gira en torno al Casino, uno de los más elegantes de Las Vegas. Para ir a cualquier parte del hotel, así como para entrar o salir de éste, hay que pasar siempre por el casino ¡Juego, juego, juego!. Como curiosidad decir que no existen ventanas ni relojes, hay que evitar cualquier distracción para los jugadores.

Los precios de las habitaciones son muy buenos, teniendo en cuanta la categoría del hotel. Lo importante aquí es el juego, siendo la mayor fuente de ingresos. Nosotros pagamos 672,52 $ (448 €) por cuatro noches en una habitación Deluxe (la mas básica). La noche nos costó 149 $, mas 17,88 $/día en concepto de tasas. Como veis, si lo comparamos con el Hotel Travelodge Pico Boulevard de Los Ángeles (159 $/noche mas 22,26 $ tasas/día) éste sale mas barato. Parece increíble pero es verdad.

Tengo que decir que este precio lo conseguimos con una oferta. Durante varios meses estuvimos echándole un vistazo a la web del Bellagio para ver si bajaban los precios, ya que las cuatro noches no bajaban de los 900 $, hasta que por fin un día salió esta oferta y nos lanzamos de cabeza.

Nos tocó una habitación en la planta 23. Fue una pena que no tuviera vistas a la Strip, aunque supongo que esta zona estará reservada para las habitaciones más caras o las suites. La habitación es muy bonita, además de grande, quizás un poco clásica para mi gusto pero reconozco que es espectacular. Un lujo al que no estoy acostumbrada.

Creo que nunca he dormido en una cama tan cómoda, el colchón era increíble, así como las almohadas y la calidad de las sábanas. Desde entonces el concepto que tenía de mi cama ha cambiado y mucho.

Frente a la cama había un mueble con un televisor de 27”, un escritorio y un minibar lleno hasta arriba, eso sí, con unos precios bastante caros. Un botellín de agua nos costó 5 $.

Las cortinas de la habitación se abrían y cerraban pulsando un botón, y no solo eso, sino que por un lado se abría el visillo y por otro lado la cortina. No sabéis el gustazo que supone despertarse por la mañana y decir ¡Ay, voy a abrir las cortinas para ver que tiempo hace hoy en Las Vegas…! (y todo esto con voz de pija por supuesto, y sin levantarme de la cama).

El baño era enorme, y tenía bañera y ducha. Las toallas eran estupendas, y en el lavabo dejaban a diario jabón, champú, acondicionador, enjuague bucal y un sinfín de cajitas con todo tipo de objetos para la higiene.

El único defecto que le encontré fue internet, ya que para conectarse había que comprar un cable que costaba unos 15 $. Estábamos en Las Vegas.. ¡Quien se acuerda de la familia, de los amigos, y del banco….! Jejeje

La limpieza era buena, aunque para ser un hotel de esta categoría encontramos el plafón trasero de una mesita de noche roto, y el primer día dejé los cojines de la cama en el suelo, y cuando llegamos la habitación estaba hecha y los cojines seguían en el mismo sitio. No importa pero queda feo.

¿Qué mas puedo decir del Bellagio? Pues que realmente es un hotel increíble, nuestra estancia ha sido estupenda y la atención recibida muy buena. Desde aquí queda totalmente recomendado.

La próxima crónica se va a titular Brujilda en Las Vegas… en honor a la bloggera Mariposa ¡Me ha encantado!.

viernes 23 de octubre de 2009

Primera noche en Las Vegas

En cuanto anocheció, y aprovechando que teníamos el coche, nos fuimos a la calle Fremont Street, la auténtica calle de casinos, considerada la parte más “histórica” de Las Vegas. En ella nació la ciudad del juego, y se encuentra un poco alejada de la Strip, la avenida principal de Las Vegas.
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Para reactivar el turismo de esta zona y competir con la afamada Strip, varios hoteles y casinos crearon esta atracción turística conocida como "The Fremont Street Experience", un espectáculo audiovisual proyectado sobre una inmensa bóveda que cubre toda la superficie de la calle. Realmente es una pantalla de Led que mide 600 metros de longitud y está a 27 metros de altura. El espectáculo se celebra cada hora desde el anochecer.

Aparcamos el coche en un parking situado justo al lado de la calle Fremont, y como aún teníamos tiempo antes de que comenzara el espectáculo aprovechamos para comer algo: hamburguesa y perrito ¡Si es que… no somos nada originales!.

Nos colocamos en un extremo de la calle para ver toda la longitud de la pantalla y a las en punto comenzó el show….. El espectáculo se titulaba “Don McLean's American Pie”, que celebra una de las canciones más famosas del país…“Bye bye miss American pie”. El espectáculo estuvo muy bien, es una propuesta diferente y muy original, eso sí, quizás un poco breve, duro algo mas de 8 minutos.

Otros de los espectáculos denominados Viva Visión que se representan son “Ophelia`s dream” que trata de un sueño con aventuras y montañas de hielo. “Bad to the bone”, un tributo a los niños malos del rock and roll, “ A Tribute to Queen” con las canciones “We will rock you” y “We are the champions” o “American Freedom” como el show patriótico celebrado exclusivamente el 4 de julio.

Tras dar una vuelta por la calle decidimos ir al Stratosphere, un hotel cuya torre mide 350 metros de altura, considerada la más alta de Las Vegas y de todo el estado de Nevada, y desde la que poder disfrutar de una panorámica espectacular de la ciudad. Se encuentra cerca de la calle Fremont, también en la zona histórica de Las Vegas. No hay mucha distancia, pero como la calles aledañas estaba poco transitadas decidimos coger el coche.

Dentro de la torre y a unos 300 metros existen dos miradores, uno interior y otro exterior, este último ubicado en una planta superior. Asimismo cuenta con tres atracciones que voy a catalogar como “emocionantes”, no aptas para todos los públicos.

Aparcamos justo al lado del hotel, en el parking de un establecimiento de comida que abría las 24 horas. La entrada al mirador cuesta 15,95 $/personas, o 21,95 $ incluyendo la entrada al mirador y una atracción, 25,95 $ con dos atracciones y 29,95 $ para subir en las tres. En esta ocasión no pagamos nada, creo que le caímos bien al señor de la entrada, y como en ese momento no había nadie en la cola nos dejó pasar gratis. Hay que cruzar un pequeño control para subir, depositando los objetos en una bandeja y pasando por un escaner.

Entramos en un ascensor que nos llevó hasta el mirador interior, situado en el piso 108. Resulta increible lo rápido que sube, de echo se nota en los oídos. Dentro del ascensor siempre va personal del edificio ¡Menudo trabajo! Todo el día de arriba para abajo y viceversa…

Al llegar nos asomamos a los ventanales y las vistas son magnificas. El mirador tiene planta circular y está totalmente acristalado, por lo que teníamos una panorámica de 360º. Además las ventanas son oblicuas, dándonos una mejor visión del suelo y todo un suplicio para aquellos que tengan vértigo.

Después subimos al mirador exterior, al que se llega cogiendo el ascensor que hay en la tienda de souvenirs. En este mirador hay una terraza sin acristalar, donde disfrutar de una vista mas “limpia”, ideal para hacer fotos, ya que no sale el reflejo del cristal. Eso sí, teniendo en cuenta la altura hay una reja a modo de barrera.

Y ahora vienen las atracciones… Ese día solo funcionaba una de ellas, el "XSCream", un balancín que se desliza a través de una plataforma hasta quedar suspendido del edificio a 300 metros de altura. Solo iba montado un chico, no me extraña. Os aseguro que me dejó impresionada. Aquí os dejo la foto para que opinéis vosotros mismos. (Si esto os parece poco deciros que después se inclina hacia el vacío).

La siguiente atracción es el "Big Shot", una lanzadera que, una vez arriba, en el punto mas alto de la torre, succiona desde 50 metros de altura. Y por último el "Insanity", el nombre ya augura que muy sano no es, especialmente para los nervios, y me da que también para el estómago. Consiste en una carrusel que gira en la parte exterior de la torre ¡Increible!.

No me planteé subir, me daba mucho miedo, vértigo…en fin, que me pareció una locura. Y Suso se hubiera animado, pero digamos que le persuadí para que no lo hiciera, jejeje.

Ya era tarde y nos fuimos para el hotel, no sin antes coger un gran atasco en la Strip. Había obras pero aún así ¡Un atasco a la una de la madrugada! Esto solo pasa en Las Vegas.

jueves 22 de octubre de 2009

Steps around the World.


Hoy voy a hacer un paréntesis para presentaros la web “Steps around the World”. Seguro que alguno ya la conocíais, aparece en la parte derecha del blog, pero de todos modos aquí os dejo otro enlace.

He decidido hacer un “copia y pega” de lo que sus creadores han escrito en la web, explicando cual es el objetivo de este proyecto:

"Viajamos y nos hacemos fotografías frente a monumentos emblemáticos, paisajes impresionantes o rincones escondidos que descubrimos por casualidad. Existen miles de imágenes de la torre Eiffel, de las pirámides de Egipto o del Gran Cañón del Colorado. Pero ¿cómo son las baldosas que recubren las calles de París? ¿Y la tierra sobre la que se construyeron las pirámides?

El proyecto Steps around the World quiere mostrar el mundo de otra manera. Y para ello, hacen falta fotografías de cientos de lugares. De sus suelos.

Nos fotografiamos frente a cada sitio que visitamos. Pero el objetivo de este proyecto es que captemos el momento efímero de los pasos que damos por cada lugar. Que busquemos suelos que cuenten y describan, y los fotografiemos junto a nuestros pies. Porque la arena increíblemente fina de un desierto, una baldosa rota en medio de la multitud o un montón de piedras al lado de un camino cuentan más cosas de las que podemos imaginar.

Steps around the World es un proyecto que sólo puede tomar forma mediante las aportaciones de cientos de personas que quieren conocer este otro mundo que a menudo nos pasa desapercibido. Si tú también quieres conocerlo, éste es ya tu proyecto. Busca tus rincones, haz tus fotografías y envíalas para que podamos conformar este otro mapa de un planeta que aún puede sorprendernos si lo miramos de otra forma".

¿Qué os ha parecido?. Hoy además he entrado a formar parte de este proyecto, contribuyendo con una foto que hice en febrero en el Sur de Tenerife.

Durante estas vacaciones en EE.UU me acordé de la web en varias ocasiones, todavía no he seleccionado la foto, pero espero hacerlo en breve. Eso sí, los zapatos van a ser exactamente los mismos pero en otro color (conocidos como "pisamierdas"). Tengo varios y de distintos colores. Me encantan, y para caminar son ideales ….

Seguro que a partir de ahora os fijaréis mas en los suelos, a mi por lo menos me ha pasado...

miércoles 21 de octubre de 2009

Rumbo a Las Vegas

Y llegó un nuevo día, hoy nos despedíamos de Los Ángeles. ¿Cómo calificaría nuestra visita a la ciudad?. Pues yo diría que ha sido muy buena. Probablemente de las tres ciudades que hemos visitado es la menos espectacular pero… es que lo tenía muy difícil, con Las Vegas y Nueva York el listón estaba muy alto.

Cuando organizamos el viaje tuvimos dudas entre ir a San Francisco o a Los Ángeles. Queríamos dedicarle un mínimo de días a cada una de las otras dos ciudades, así que después de planear el tiempo vimos que nos quedaban dos días libres. Para San Francisco dos días era poco tiempo, además, queda a 930 km de Las Vegas, mas de el doble que desde Los Ángeles. Y como nos habíamos propuesto hacer el trayecto en coche… ¡La decisión estaba tomada!

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Realmente solo estuvimos un día de visita en la ciudad, ya que el día de llegada lo habíamos perdido en Hertz, y el día de salida, aunque disponíamos de la mañana para ir a Estudios Universal decidimos no hacerlo. Una mañana es poco tiempo para ver todo el parque de atracciones, y además, después de un día ajetreado estaríamos muy cansados para viajar en coche. Y por supuesto ¡Teníamos muchas ganas de conocer Las Vegas!!!!

Creo que dos días es el tiempo justo para ver lo mas turístico de Los Ángeles, dedicando un día a ver Hollywood Boulevard y Santa Mónica, y pasando otro día entero en los Estudios Universal, el parque de atracciones temático dedicado al mundo del cine. Como no he ido no os puedo contar mi experiencia, pero os aseguro que las opiniones que he leído son muy buenas. Además de las atracciones, espectáculos, y un sinfín de actividades para entretenerse, hay un tour guiado por distintos decorados de películas y series famosas. Por si os interesa aquí os dejo un enlace a la web.

De Los Ángeles a Las Vegas hay unos 450 km. Salimos temprano del hotel, encendimos el GPS y pusimos rumbo a “La Ciudad del Pecado”. Cogimos la autopista en hora punta, y aquí fue donde comprobamos en primera persona el tráfico que sufren a diario miles de conductores. Además había ocurrido un accidente, así que salir de Los Ángeles nos llevó más tiempo de lo esperado.

Las carreteras de Los Ángeles son muy anchas, había momentos en que disponíamos de cinco o seis carriles por sentido. La gran mayoría de los vehículos eran marcas o modelos no vistos en España, además de exageradamente grandes.

Me llamó la atención ver un autobús de la policía para el transporte de presos, el mismo que en el cine siempre acaba volcado y con los criminales mas peligrosos escapando. Si, lo se, soy una peliculera.

Y entramos en el Desierto de Mojave. Había muchos menos vehículos, y las carreteras eran mas estrechas, reduciéndose a dos o tres carriles. El viaje estaba siendo muy ameno. Estábamos encantados, era todo tan nuevo….

No vimos muchas motos, tan solo nos adelantaron cinco o seis, eso sí, la mayoría eran Harley, o como mínimo tipo custom. Apenas vimos deportivas, como mucho alguna de carretera. Y la verdad es que sorprende, ya que el clima de Los Ángeles es muy suave. Por el contrario había muchas caravanas, coches con remolque y multitud de camiones.

A mitad de camino hicimos una parada para estirar las piernas, gasolina todavía no hacía falta. Cuando alquilamos el coche lo contratamos con FPO, es decir, con el depósito lleno, ya que tenían una oferta de carburante y el galón de la gasolina regular (la mas económica) estaba a unos 3 $ (cada galón son unos 3 - 4 litros dependiendo del precio).


Y hablando del coche, me olvidé de comentaros el precio. Lo alquilamos durante tres días y costó 277,41 $ ( 192, 51 €) incluyendo los 44, 82 $ por el FPO de la gasolina, el seguro a todo riesgo, y el conductor adicional. La reserva la hicimos desde España, llamando a la central de Hertz al 902 40 24 05.

Y seguimos conduciendo hasta que nos entraron ganas de comer. Paramos en un área de descanso donde había un Burger King. Desde un par de kilómetros atrás había carteles indicando los distintos restaurantes y servicios de los que disponía. Pedimos nuestras hamburguesas y nos sentamos a comer en una mesa fuera. Había que ser prudentes, llevábamos las maletas en el coche y demasiadas cosas a las vista..
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Antes de partir decidimos echarle gasolina al coche, el depósito estaba algo vacío y no sabìamos si llegaría hasta Las Vegas, así que ante la duda echamos 10 $ (3,49 $/galón).

Volvimos a la carretera y nos dimos cuenta de que no quedaba mucho para llegar a Las Vegas, ya que los pueblos o áreas de descanso que íbamos pasando nos anticipaban lo que nos esperaría al llegar: Hoteles vistosos, pantallas luminosas, e incluso algunas atracciones a pie de carretera.

Y por fin, tras casi seis horas de viaje llegamos a Las Vegas ¡Que locura!. Había muchos hoteles y todos tenían un tamaño descomunal. No sabíamos a donde mirar, luces, pantallas, gente de acá para allá, tiendas....Y eso que era de día, no me imaginaba el ambiente cuando llegara la noche.

Y boquiabiertos llegamos al hotel. Para la ocasión habíamos escogido el Bellagio, si si, el famoso hotel que aparece en la película “Ocean`s eleven”. Pero del hotel os hablaré en otro momento, se merece un post aparte.

Al llegar al hotel dejamos el coche en la entrada y nos bajamos. Tienen servicio de Valet Parking, es decir, olvídate de aparcar, sales y entras del hotel con tu vehículo como un señorit@. Es gratis, aunque el protocolo dice que 1 $ de propina es justo para quedar bien. Nos recogieron las maletas y nos la llevaron a la habitación ¡Que gusto! Una no está acostumbrada a este trato.

Dejamos las cosas en la habitación, nos dimos una ducha y salimos a disfrutar de la noche… Pero esto será en el siguiente capítulo….

lunes 19 de octubre de 2009

Santa Mónica


Terminamos de comer sobre las tres y media y nos acercamos a Santa Mónica. Desde Los Ángeles a Santa Mónica hay media hora de camino y para llegar es necesario pasar por Beverly Hills, famosa por sus mansiones y donde viven muchas celebridades y gente adinerada. No teníamos intención de ir a verlas, y no sería porque no nos lo hubieran ofrecido, en Hollywood Boulevard venden este tour por todas las esquinas.
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Al llegar a Beverly Hills nos desviamos hacía Rodeo Drive, una de las calles mas caras del mundo y el área mas famosa y exclusiva para ir de compras (si tienes dinero claro). Una calle llena de tiendas de alta costura y marcas de lujo. En alguna de ellas solo atienden con cita previa, aunque por lo visto en la mayoría no hay ningún impedimento para entrar, comprar ya es otra historia.

Nos acercamos con intención de echarle un vistazo, pero tras dar un par de vueltas desistimos. Eran las cuatro de la tarde y aún quedaba mucho por visitar. Ver tiendas de lujo y alguna que otra limousina esperando por su dueñ@ no resultaba tan apetecible. Como dato deciros que al final de la calle se encuentra The Regent Wilshire Hotel, el prestigioso hotel que sirvió como escenario de la película Pretty Woman.

Y llegamos a Santa Mónica, considerada toda una ciudad de vacaciones debido a la buena calidad de sus playas. Al llegar a la entrada del Santa Mónica Pier, un muelle embarcadero muy famoso por ser escenario natural en varias series y películas, nos metimos dentro con el coche. No os extrañéis, el suelo es de madera pero se puede circular, de hecho dentro hay un parking, y su precio es de 8 $/día.

Bajamos a dar un paseo por Santa Mónica Beach. El día estaba bueno pero no hacía demasiado calor, aunque algún turista deseoso de probar el Pacífico se diera un chapuzón. Las playas de Santa Mónica fueron el plató natural de la serie “Los vigilantes de la playa”, y allí estaban las casetas de los vigilantes, tal cual, como en la serie, pero sin tíos buenos en bañador rojo a la espera de entrar en acción y ni rastro de Mitch Buccana. Para los chicos decir que Pamela Anderson tampoco estaba, ni nadie que se le pareciera.

Si hay dos playas populares en la ciudad de Santa Mónica estas son Santa Mónica Beach y Venice Beach, juntas pero muy diferentes entre si. Bueno, creo que realmente es la misma playa, simplemente cambia el nombre. Aunque el ambiente de una y de otra no tiene nada que ver.

A lo largo de Santa Mónica Beach hay dos vías, una para peatones, y otra para patinadores, corredores y bicicletas. Pensábamos que íbamos a recrearnos la vista pero no ¿Dónde estaban las California girls patinando en bikini o todos esos musculitos corriendo por la playa? Menudo chasco, nos habíamos equivocado de estación, supongo que en verano salen todos a enseñar el cuerpo. Además empezaba a refrescar, les gustará lucirse pero no pillar un resfriado...

Nos llamó la atención ver tantos “homeless” (vagabundos) en la playa, tanto en la arena como en el paseo debajo de las palmeras. En Hollywood también nos había llamado la atención, además allí hay mucho mas contraste, en la misma calle podías ver a varios vagabundos en una acera y justo en la de enfrente un Ferrari o un Lamborghini.

Desde Santa Mónica Beach hasta Venice Beach hay cerca de dos kilómetros que recorrimos caminando. A lo largo del paseo de Santa Mónica Beach lo que predominaba era el blanco americano haciendo ejercicio, pero al llegar a Venice Beach esto cambia por completo, aquí conviven todo tipo de razas, etnias y tribus urbanas, y el ambiente es muy distinto.

Esta zona es famosa por su cultura única y un tanto peculiar: pequeñas tiendas de tatoos, ropa, o venta de productos con marihuana, así como música, espectáculos, y un montón de puestos callejeros. Un ambiente muy distinto y muy pintoresco. Un grupo de chicos hicieron un show, mezcla de rap y hip hop. Pasamos un buen rato, no nos enterábamos de lo que decían pero verlos bailar era todo un espectáculo.

En Venice Beach también se encuentra el “Muscle Beach”, un gimnasio al aire libre donde los chicos hacen ejercicio mostrando musculitos ¡Por fin un poco de carnaza! Aunque iban todos muy recatados jejeje. Aquí fue descubierto Arnold Schwarzeneger, ahora el mismísimo gobernador de California.

Ya estaba anocheciendo y pudimos disfrutar de una puesta de sol maravillosa. Creo que los comentarios sobran, la foto habla por si sola.

Pero empezó a hacerse de noche y a refrescar. Estábamos muy lejos del coche y decidimos coger un taxi hasta Santa Mónica Pier. Y ahora os voy a dar un consejo, intentar llevar siempre cambio en la cartera, especialmente billetes de 1 $. La carrera nos costó 12 $ y solo tenía disponible 20 $. En este caso el taxista no se tomó los 8 $ como propina porque era mucho, pero si le hubiera dado 15 $ probablemente sí. Y si, allí se suele dar propina a los taxistas, 1 o 2 $, dependiendo de la generosidad de cada uno. Por lo visto algunos sueldos en EE.UU son muy bajos y las propinas ayudan a compensarlo. Con respecto a las propinas ya os contaré alguna anécdota más.

Una vez en Santa Mónica Pier dimos una vuelta por el embarcadero. Era ya de noche, momento en el que suele haber mas ambiente, aunque ese día no lo hubiera tanto, era martes, imagino que el fin de semana estaría mas lleno.

A lo largo del embarcadero hay un pequeño área de entretenimiento con atracciones de feria y una noria, la famosa noria del Santa Mónica Pier que nos deleitó con una gran variedad de efectos luminosos.

Podían verse pescadores que, mientras esperaban, se entretenían escuchando algún improvisado músico, gente paseando o contemplando el mar en la oscuridad. Había zonas especialmente dedicadas para los pescadores, con fregaderos donde manipular el pescado y limpiarlo. Al inicio del Pier se encuentra un restaurante de la cadena Bubba Gump, famoso por la película de Forrest Gump, y donde por lo visto se pueden comer unas gambas estupendas.

Pero como todavía no teníamos hambre nos acercamos a ver la Third Promenade Street, una calle peatonal de Santa Mónica con mucho ambiente, tiendas de ropa de todo tipo, cafeterías, cines, y como en toda zona especialmente transitada música en directo, con artistas para todos los gustos.

Como no sabíamos a cuanta distancia se encontraba del embarcadero cogimos el coche. Era muy cerca así que hubiéramos llegado caminando perfectamente. Encontramos un parking gratuito en el permitían aparcar como máximo tres horas. Todavía nos preguntamos como llevarían el control, ya que aquel parking era inmenso ¿Confiarán en la honestidad de la gente?.

No compramos nada, todavía no era el momento, nos reservábamos para Las Vegas y para Nueva York. Ya era tarde y nos fuimos al hotel. Nos dimos un bañito en el jacuzzi, cenamos y nos acostamos, al día siguiente partíamos hacia Las Vegas…

¡Sayonara Babies!.

sábado 17 de octubre de 2009

Hollywood Boulevard

Y llegaron las visitas…. Los Ángeles es la ciudad mas grande de California y la segunda mas grande de EE.UU después de Nueva York. El nombre original de la ciudad fue “El Pueblo de Nuestra Señora la Reina de Los Ángeles”, pero fue acortado por razones obvias.

Debido al problema que tuvimos con las tarjetas de crédito el día anterior habíamos perdido mucho tiempo. Si todo hubiera salido bien, sobre las tres y media habríamos llegado al hotel, por lo que nos hubiera dado tiempo de ir a dar una vuelta por Santa Mónica. Pero de nada servía lamentarse. Ese tiempo ya no se podía recuperar, así que solo quedaba madrugar e intentar aprovechar el día al máximo.

No hizo falta poner el despertador. Para adaptarnos al nuevo horario (9 horas de diferencia) el día anterior nos mantuvimos despiertos hasta la noche. Así que al meter un pie en la cama caímos rendidos, y a eso de las siete y media de la mañana nos despertamos solos.

Desayunamos en el hotel y pusimos rumbo a Hollywood Boulevard. Lo primero que nos llamó la atención al empezar a circular fueron las carreteras, eran muy rugosas, y la gran mayoría de cemento. Había muchos carriles por sentido pero no resultaba complicado circular. Eso sí, los americanos adelantan por donde les apetece, ya sea derecha o izquierda. Creo que las normas de circulación son algo diferentes a las de España. Los semáforos también estaban situados de forma diferente, justo al inicio de la siguiente calle, algo que resulta muy cómodo, ideal para no retorcerse el cuello cuando nos toca ser el primero de la fila.

Hay que intentar evitar circular por las autopistas de 7:00 a 9:00 horas de la mañana, y de 16:00 a 18:00 horas de la tarde, ya que es hora punta en Los Ángeles. La contaminación producida por millones de coches, combinada con el aire húmedo del Océano Pacífico, forman una neblina sucia y gris que se conoce como "El Humo de Los Ángeles”.

Siguiendo las instrucciones del GPS llegamos a Hollywood Boulevard sin problemas. Aparcar en Los Ángeles resulta un poco complicado, hacerlo en la calle supone meter una moneda en el parquímetro cada cierto tiempo, así que lo mas fácil para el turista es utilizar los parkings, situados al aire libre y vigilados, en los que hay que pagar una tarifa única para todo el día. Ideales para despreocuparse del vehículo.

Un consejo, si queréis ahorraros unos dólares no aparquéis cerca del Teatro Kodak. Si os alejáis un poco encontraréis precios más económicos. El parking más cercano a éste costaba 15 $, y unas tres o cuatro calles mas allá se reducía casi a la mitad. Nosotros encontramos uno por 8 $ y nos dimos por satisfechos.

Ya estábamos en el Paseo de la Fama (Walk of Fame), también conocido como el Paseo de las Estrellas, en el que a lo largo de dos aceras, una a cada lado de Hollywood Boulevard, están colocadas mas de 2000 estrellas con los nombres de las celebridades relacionadas con el show business que han sido premiadas por contribuir a honrar la industria del entretenimiento.

Las estrellas son de cinco puntas con fondo rosa y borde de bronce incrustado en un cuadrado de carbón. Dentro de la estrella está grabado en bronce el nombre del homenajeado, y justo debajo hay un emblema redondo indicando la categoría por la que le ha sido concedida (cine, televisión, música, radio o teatro). Aquí os dejo la de Antonio Banderas, que además se encuentra muy próxima al Teatro Kodak.

La idea de crear este Paseo surgió en el año 1958, cuando se propuso dar un lavado de cara a Hollywood. Para ello contrataron al artista californiano Oliver Weismuller, que fue el encargado de llevar a cabo este proyecto. En el año 1978 la ciudad de Los Ángeles declaró el Paseo de la Fama Bien Cultural e Histórico.

Caminamos durante un rato pisando estrellas: Tom Jones, Marilyn Monroe… y un sinfín de artistas, algunos conocidos, y otros no tanto. Nos llamaron mucho la atención los locales que hay a lo largo del Paseo. Aparte de las tiendas de souvenirs, ropa, o alguna que otra tienda de disfraces, había muchas tiendas de lencería, con maniquís vestidos de forma muy provocativa, y algún modelito tan sexy como estos que veis en la foto.

Y llegamos al Teatro Kodak, el lugar donde cada año se celebra la ceremonia de entrega de Los Oscars, considerado el punto neurálgico del Paseo de la Fama. Tanto el Teatro como el Paseo son más normales de lo que nuestra imaginación nos ha llevado a soñar. ¿Dónde está todo aquel glamour y la alfombra roja?. Está claro que para este evento la calle se viste de gala, pero también es cierto que me imaginaba una calle más engalanada y algo mas glamourosa.

La entrada al Teatro cuesta 15 $, pero cuando fuimos a preguntar por los horarios de las visitas en la oficina de información turística nos dieron un vale de descuento de 3 $ por persona. Para acceder al Teatro hay que subir por la famosa escalinata por la que desfilan todas las celebridades. Esta escalinata está flanqueada por varias columnas luminosas en las que están impresos los nombres de todas las películas ganadores del Oscar a la mejor película desde 1927.

El Teatro Kodak se inauguró en el año 2001 bajo el patrocinio de la marca Kodak, y sin duda creo que es una de las visitas imprescindibles que hay que hacer. El problema es que la visita guiada se hace en inglés, así que apenas nos enteramos de lo que el guía contaba. Pero no importaba, había que verlo. Lo mejor de la visita fue el momento en que nos subimos al escenario, es enorme, al contrario que la zona de butacas, que parece mucho mas pequeña de lo que se ve por televisión. Aún así tiene capacidad para unas tres mil quinientas personas, así que tan pequeña no es, aunque la impresión sea otra. ¡Como no! encima del escenario y por lo bajini no pude por menos que decir a lo Penélope Cruz ¡Peeeedrooooo!

El Teatro Kodak se encuentra dentro del centro comercial Hollywood & Highland Center, donde además podréis encontrar bastantes restaurantes para comer. En la cuarta planta existe un mirador desde el que se ve el cartel de Hollywood. Eso sí, el cartel está bastante lejos, por lo que hace falta un buen zoom o unos prismáticos. El cartel de Hollywood se encuentra en el Parque Griffith, y se instaló en el año 1923 como parte de una campaña publicitaria. Cada letra mide 14 metros de altura y está considerado el icono clave de Hollywood.

Después nos acercamos a ver el Teatro Chino de Grauman, situado al lado del Teatro Kodak. Por la calle pueden verse numerosas personas disfrazadas de personajes famosos, cuyo trabajo consiste en ganarse una propina (1 $) por hacerse una foto con los turistas. También había multitud de músicos y cantantes que ofrecían su trabajo. Llevaban unos cascos y reclamaban a los turistas para que escucharan su cd. Al comprarlo lo firmaban ¡Quien sabe si dentro de un tiempo no serían también ellos famosos!.

El Teatro Chino de Grauman está considerado otro de los grandes centros de atracción del Paseo de la Fama. Ese día tuvimos mala suerte y estaba cerrado, lo estaban preparando para un evento. Llama la atención su fachada, que emula una pagoda china.

Se construyó en el año 1927, promovido por el actor Sid Grauman, y para ello se importaron desde China campanas, estatuas de piedra, y numerosas piezas. Asimismo viajaron hasta Los Ángeles varios artesanos chinos que esculpieron in situ otras piezas. Pero lo realmente conocido del Teatro Chino es su acera, en la que numerosas estrellas han dejado las huellas de sus manos y pies hundidos en el cemento.

Ya era mediodía y teníamos hambre, no buscamos demasiado, una hamburguesa del McDonald`s. Por la tarde nos acercamos a Santa Mónica, pero esta historia queda pendiente para el próximo día...

viernes 16 de octubre de 2009

Hotel Travelodge Pico Boulevard

Os presento el Travelodge Pico Boulevard, el hotel en el que estuvimos alojados las dos noches que pasamos en Los Ángeles. Se encuentra en Santa Mónica, relativamente cerca de las playas, aunque no tanto como para ir andando. El transporte público de la zona por lo visto no es muy bueno, así que sólo os recomendaría este hotel si tenéis coche para moveros por la ciudad.
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A la hora de reservar el alojamiento tuve el siguiente dilema ¿Dónde nos quedaremos, en la ciudad, o en Santa Mónica?. Tras leer varios foros llegué a la conclusión de que según qué zonas de Los Ángeles pueden llegar a ser un poco peligrosas, especialmente para caminar por la noche, así que finalmente decidimos alojarnos en Santa Mónica. Queríamos una zona tranquila y buscábamos un buen precio. Tras leer muchas opiniones de viajeros en los foros hice la siguiente selección: El Hotel Marina del Rey, el Hotel Marina Internacional, (ambos en Marina del Rey), y por último el Travelodge Pico Boulevard, en Santa Mónica.

Decidí quedarme con el Travelodge, y no por precio, porque la verdad es que todos costaban más o menos lo mismo, sino porque de los tres, a pesar de ser el menos atractivo en las fotos, era el que contaba con las mejores críticas.

A la hora de escoger habitación había varios precios, desde una habitación standart por 119 $ la noche (mas unos 16 $ de tasas/día), a la suite con jacuzzi por 159 $ la noche (mas 22 $ de tasas/día). La ocasión lo merecía y nos dimos un pequeño capricho, escogimos la suite con jacuzzi, y la verdad es que quedamos encantados.

Para que os hagáis una idea pagamos 362,52 $ ( 251 €) por las dos noches, y os aseguro que, con respecto a otros hoteles ha sido de lo mas barato que encontramos. En Los Ángeles ciudad hay precios algo más asequibles, pero en Santa Mónica, considerada la zona vacacional por excelencia, los precios son bastante caros.

El precio incluía desayuno y, aunque no era muy variado estaba muy bien: café, leche, zumos, cereales, tostadas, bagels, mantequilla, queso de huntar, mermelada, huevos cocidos, manzanas y plátanos. El lugar habilitado para el desayuno era muy pequeño, apenas había cuatro mesas, mas un par de mesas en el exterior. Pero la verdad es que no tuvimos ningún problema para sentarnos.

En recepción, y según la hora del día había personal de habla hispana, asimismo, las chicas que reponían el desayuno, así como el personal de mantenimiento eran la gran mayoría hispanos. Ellos nos sirvieron de traductores en alguna ocasión. Y al llegar incluso nos ayudaron con las maletas.

El hotel cuenta con tres bloques de habitaciones separados entre si por parkings privados, que por cierto, son gratuitos y están al aire libre. Dentro de nuestro bloque teníamos hamacas, mesas, sillas y sombrillas fuera, así como palmeras, que en verano deben dar buena sombra para combatir el calor.

Cada bloque consta de dos plantas. Nuestra habitación estaba en la planta baja y, no recuerdo escuchar a los huéspedes del primer piso salvo por la mañana, y para eso el ruido no era molesto. Puedo aseguraros que el hotel, al menos en esta época del año estaba especialmente tranquilo.

En cuanto a las instalaciones quedamos encantados, el hotel era muy acogedor. Puedo decir que la relación calidad – precio es muy buena (teniendo en cuenta que los precios de los hoteles en EE.UU son muy caros). No se como sería la habitación standart, pero al menos la suite estaba estupenda. La cama era de 2 x 2 metros y realmente cómoda. Siempre suelo extrañar la cama y en esta ocasión no fue así (aunque he de reconocer que llegaba agotada, supongo que eso también ayudó).

Frente al cama había una televisión de 40” de alta definición, que además tenía canales de pago incluidos. También había wifi gratis, así como un microondas, una cafetera y una nevera para uso del huésped, la cual nos vino de perlas para meter bebidas y la compra de la cena.

También contaba con caja fuerte, así como con una plancha con su correspondiente tabla. Y por supuesto el jacuzzi, que usamos las dos noches (había que amortizar la habitación jejeje). Tras una buena pateada, un baño con burbujas resulta de lo mas relajante (aunque los jacuzzis siempre pecan de lo mismo: el ruido). Y a continuación estaba el baño, con un plato de ducha grande.

La habitación estaba impecable, y la decoración podrá gustar mas o menos, pero en general estaba bastante bien. Las toallas y las sábanas eran de muy buena calidad. No se que mas puedo decir ¿Qué nos ha encantado? Pues si.

miércoles 14 de octubre de 2009

Aterrizando en Los Ángeles

El domingo día 28 de septiembre partimos del Aeropuerto Vigo a las 06:50 de la mañana con destino a París. En esta ocasión la compañía escogida fue Air France, y el avión, un regional pequeño, desde mi punto de vista bastante reducido para un trayecto de dos horas, pero que finalmente resultó cómodo.

Salimos con veinticinco minutos de retraso de Vigo y empezamos a ponernos un poco nerviosos, ya que en París teníamos el tiempo justo para pasar los controles de aduana y encontrar la puerta de embarque. Además, llevábamos una maleta de mano que no nos dejaron subir en el avión, ya que la capacidad de los compartimentos interiores era muy pequeña, así que la tuvimos que depositar en un carrito que guardaron en la bodega, asegurándonos que a la salida estaría esperándonos en la puerta. Pero había un problema, en esa maleta llevábamos lo más importante: medicamentos, documentación, y otros objetos que considerábamos imprescindibles para el viaje, así que me preocupé mucho al pensar que pudiera desaparecer, perderse, o cualquier otro expediente x de aeropuerto.
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La verdad es que el vuelo se nos pasó rápido. Nada mas despegar nos dieron el desayuno, y cuando nos dimos cuenta estábamos aterrizando en el aeropuerto Charles de Gaulle. Y si, la maleta llegó sana y salva.

Al llegar nos vino a buscar el personal de ayuda al discapacitado, ya que Suso llevaba la silla de ruedas, y a pesar de ir con el tiempo justo parecía que allí nadie tenía prisa. No entendíamos ni palabra de lo que decían, pero no nos movíamos y... ¡Perdíamos el vuelo!. Lo que suponía esperar cuatro o cinco horas hasta el siguiente. Finalmente nos vinieron a recoger y nos llevaron hasta la terminal de salida, entramos en el vestíbulo, y otra vez a esperar. Cuando creíamos que ya todo estaba perdido vino una chica a buscarnos, nos pasó colándonos todos los controles, y llegamos a coger el vuelo prácticamente de los últimos. ¡Que alivio! (Palmitas). Y al final, tanta angustia para nada, el vuelo estaba previsto para las 10:40 y salimos con media hora de retraso.
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Todavía teníamos once horas y media por delante ¿Qué hacer?. Nada mas despegar nos dieron un snack y algo de beber, y sobre las 12:30 comimos: ensalada de pasta o albóndigas con verduras, raviolis, queso camembert, una tarta incatalogable y un Actimel. Tras la comida, ¡Como no! tocaba una buena siesta, Suso se quedó dormido y yo aproveché para ver fotos en el portátil hasta que finalmente caí rendida. Después jugué al solitario, la pantalla del asiento, además de películas tenía juegos y un mando, por lo que me entretuve un par de horas. Mas tarde rellenamos los papeles de entrada en EE.UU, comimos algunas chucherías y vimos una pelicula, bueno, digamos que lo intenté, pero me quedé frita. Cuando me desperté ya quedaban dos horas para llegar, nos dieron la cena: una especie de tortilla de patatas con pepino, ensalada, pan con queso y mantequilla, y un pastelito de limón. Y después tocaba un poco de marujeo, estuve leyendo prensa del corazón, que siempre me entretiene, así que entre la futura paternidad de Bisbal y la separación de Belén Esteban aterrizamos en Los Ángeles International Airport.

A las 13:35 (por hora de Los Ángeles, las 22:35 en España) llegamos a nuestro destino. ¡Bien!. Tuvimos que pasar un par de controles, y al contrario de lo que pensaba, no me parecieron exagerados. Nos preguntaron el motivo de nuestra visita, nos mandaron sacarnos los zapatos al pasar por el scanner, y a Suso le tomaron muestras de la silla para comprobar que no había tenido contacto con materiales explosivos (curioso).

Al salir a la calle ya entramos en ambiente, ¡Estábamos en Los Ángeles…..! Nos subimos al autobús de Hertz, teníamos reservado un coche y la empresa nos llevó en autocar hasta la central.
Al llegar nos resultó complicado entendernos con el personal, ya que nuestro inglés es un poco pésimo, aunque Suso se defendía bastante bien, y siempre había algún hispano caritativo que venía a ayudarnos.

Y comenzaron los problemas....Por lo visto había fallos con el servidor de la tarjeta de crédito en España, y al intentar pagar aparecía que no había efectivo. Llamamos por teléfono y nos dijeron que había una avería en el sistema y que era cuestión de tiempo que se solucionase, pero no concretaban cuanto. Estuvimos una hora esperando, durante la cual aprovechamos para darnos una vuelta por el parking y ver los coches.


Pasado el tiempo volvimos a intentarlo y seguía sin funcionar. Sin las Visas no podíamos hacer nada, la compañía exigía una tarjeta de crédito como fianza y no aceptaban metálico. Las dos Visas que llevábamos son de la misma caja de ahorros, así que las dos estaban en la misma situación. Creíamos que era un problema de Visa en general pero no, era de nuestra caja, tenían problemas de fraude en EE.UU y por sistema denegaban todos los pagos con tarjeta de crédito ¡Menuda gracia!.

Nos dijeron que esperáramos otro ratito para ver si se solucionaba, así que dejamos las maletas custodiadas en Hertz y nos fuimos a dar una vuelta por la zona, conocida como Airport Boulevard, una avenida llena de empresas de rent a car y hoteles de aeropuerto. Tras el paseo acabamos merendando en el Burger King, y cuando pasaron dos horas volvimos a Hertz.
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Intentamos pasar la tarjeta otra vez, advirtiéndonos que si a la tercera no lográbamos hacer el pago, el ordenador no permitíría hacer la reserva, por lo que quedaría cancelada hasta el día siguiente, así que cruzamos los dedos y ¡Tachán! Finalmente entró. Esta semana reclamaremos las llamadas de teléfono y la devolución de las comisiones de los cajeros, y es que la historia continua... La caja de ahorros se ha portado bien, pero el daño está hecho, especialmente el tiempo perdido, cuatro horas de espera tras un largo viaje son de lo menos apetecibles.

El coche que alquilamos era un Mazda 6, pero por el mismo precio nos dieron un coche mas grande y mas cómodo, un Mazda 5 de color granate, un familiar bastante feo pero con un buen maletero, ideal para no tener que montar y desmontar la silla. En EE.UU los coches son automáticos y nunca habíamos conducido uno, así que pedimos que nos dieran un par de instrucciones y arrancamos, no sin antes dar un par de frenazos bruscos hasta cogerle en truquillo al freno.


Al cambiarnos de coche éste traía GPS incorporado, aunque no lo utilizamos porque llevábamos el nuestro. Habíamos comprado los mapas de EE.UU, imprescindibles para moverse por estos lares. Desde Hertz tardamos una media hora en llegar al hotel. Nos alojamos en el Travelodge Pico Boulevard en Santa Mónica, un hotel estupendo del que os hablaré en la siguiente publicación.

Pero cuando fuimos a pagar en recepción ¡Sorpresa!, nuevamente aparecía que no había saldo disponible. Curiosamente metiéndole una cantidad menor aceptó hacer un cargo y concretamos con el hotel pagar el resto al día siguiente. Confiábamos en que en veinticuatro horas el problema con el servidor estuviera solucionado...
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Aprovechando que teníamos nevera en la habitación hicimos un poco de compra para cenar. Al lado del hotel había un Trader Joe`s, un supermercado muy chulo y especialmente cuidado. Eso sí, la comida un poco cara, pero como en todo EE.UU.

Al regresar al hotel nos dimos un baño en el jacuzzi ¡Qué gustito!, cenamos, y nos acostamos temprano. Había que descansar, al día siguiente comenzaban las visitas...

jueves 8 de octubre de 2009

Miss Liberty

Ya hemos conocido a Miss Liberty ¡Menos mal!. Y es que en todas las películas de catástrofes siempre sale muy mal parada. Pero ahí sigue, enterita y subida en su pedestal.
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Si es que... ¡Que mona va esta chica siempre!

Sobrevolando el Gran Cañón

Aprovechando que estoy lavando la ropa en la "laundry" del hotel, y que tengo un ratito por delante, os dejo un par de fotos de la excursión que hicimos al Gran Cañón.

El viaje comenzó subiéndonos a una avioneta. En el trayecto disfrutamos de paisajes singulares, sufrimos pequeñas turbulencias, y risas, muchas risas, no se si de nervios o de alegría.

Después subimos en un helicoptero que nos llevó a sobrevolar parte del Gran Cañón. Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida ¡Que divertido!. El resto del día lo pasamos en autobús, recorriendo diversos miradores y disfrutando de las vistas.

Chic@s, os dejo, que la secadora ya ha terminado. Besitos......

lunes 5 de octubre de 2009

Las Vegas

Las Vegas es una ciudad alucinante. Hacer turismo aquí supone recorrerse todos los hoteles de la Strip, la avenida principal de la ciudad, considerados de los mejores del mundo, cada uno ambientado en un tema diferente, todo lujo y originalidad.

¿Reconocéis este lugar? Es la Fremont Street Experience, una calle peatonal convertida en atracción turística en cuya bóveda se representa un espectáculo de luz y sonido.
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Y esta es una vista de Las Vegas desde el Stratosfere, un hotel desde cuyo mirador, el mas alto de la ciudad, puede verse esta gran panorámica de Las Vegas.
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Y hasta aquí este pequeño adelanto. Esta noche he llegado a Nueva York, pero esa será otra historia...

miércoles 30 de septiembre de 2009

De paseo por Los Ángeles

¡Muy buenas a tod@s! Aquí son las siete de la mañana y todavía me estoy sacando las legañas, a ver si me espabilo un poco escribiendo. Había prometido hacer alguna entrada, así que aquí os dejo un pequeño resumen de nuestro paseo por Los Ángeles.

Ayer por la mañana fuimos hasta el "Paseo de la fama", en Hollywood Boulevard. Visitamos el Teatro Kodak, el lugar donde cada año se celebra la ceremonia de entrega de los Oscars. Por cierto, desde lo alto del escenario no pude por menos que gritar como Penélope Cruz ¡Pedrooooo!

Todo el Boulevard está muy transitado, hay turistas por todas partes, artistas ofreciendo su música, comerciales vendiendo sus tours, e incluso pudimos ver a Hulk, Spiderman, Superman, Elvis Presley y Marilyn Monroe. Aquí la gente se gana la vida como puede.

Por la tarde fuimos a Santa Mónica, en cuya playa se rodó la serie de "Los vigilantes de la playa". Esperábamos encontrarnos con multitud de tios buenorros haciendo ejercicio o ver a las California girls sobre sus patines, pero no, no hubo suerte. ¡Mecachis!

Nos recorrimos la playa de Santa Mónica y la de Venice Beach, dos playas que a pesar de estar juntas no tienen nada que ver. En la primera predomina el blanco americano haciendo ejercicio, y en la segunda conviven razas de todo el mundo y el ambiente es muy distinto, música en la calle, puestos callejeros, tatoos, venta de productos con marihuana... Todo un espectáculo.

Ya por la noche nos acercamos hasta el Pier de Santa Mónica, el famoso embarcadero con noria que aparece en multitud de películas. Y para terminar el día un poco de bullicio comercial en Third Promenade Street, la calle comercial por excelencia. Un paraiso para los amantes del shopping.

Después del intenso día volvimos al hotel (el jacuzzi relaja mucho las piernas jejeje). Hoy estoy como nueva, y después de escribir el post mucho mas despierta. Dentro de un par de horas nos vamos a Las Vegas...

Besitos.

martes 22 de septiembre de 2009

Cumpleaños Feliz...


Hoy "Los viajes de Brujilda" cumple su primer año de vida. Quería daros las gracias a tod@s por estar ahí, por vuestros comentarios, y por hacer que escribir se haya convertido en una diversión para mi. Gracias a vosotr@s el blog ha cobrado vida.


Un saludo y ¡Espero que cumpla muchos mas!.